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  • Daniel Paz Barreto Federación Latinoamericana de Guardaparques Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas, Administración de Parques Nacionales de Argentina en comisión FaTu – UNCo dpazbarreto@apn.gov.ar
 
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CAPACITACION DE GUARDAPARQUES EN AMERICA LATINA

INTRODUCCIÓN

Cuando se analiza la capacitación de guardaparques el objetivo es lograr que el manejo de las áreas naturales protegidas alcance los mayores estándares posibles, para cumplir con los objetivos de conservación de la biodiversidad y los valores culturales asociados. En el caso de las áreas protegidas estatales, que son las más importantes en número y superficie y con la mayor cantidad de guardaparques, es la sociedad la que deposita en ellos y en el resto de los trabajadores de las áreas esa responsabilidad para beneficio de todos.

¿Que es ser “guardaparque”?, ¿Se es guardaparque o se trabaja de guardaparque?, ¿es cubrir un puesto de trabajo que tiene esa denominación?, ¿es tener un titulo de guardaparque? Cada una de las preguntas contiene la respuesta: se es y se trabaja de guarda, es un puesto de trabajo y la denominación de un Titulo/Diploma/Certificado. En la actualidad, en un organismo del Estado que administre cualquier sistema nacional de áreas protegidas, pueden convivir todas las opciones mencionadas, lo que determina un sistema complejo, que se resuelve con una organización que busca ordenarlo y minimizar los conflictos internos, cómo puede ser la creación de un Cuerpo de Guardaparques. Un ejemplo de posible conflicto que se resuelve mediante la organización: una persona con título universitario de guardaparque que recién ingresa a trabajar en un parque nacional, allí se encuentra con su jefe, que es una persona que no ha terminado la educación secundaria (media), y hace 20 años trabaja de guardaparque por vocación (o porque cuando era joven surgió como posibilidad laboral en la comunidad donde vivía).

Alan Moore (1987) expresó a fines de la década de los ochenta: “Mi idea principal es que la capacitación no ha recibido la atención y la prioridad que merece, tanto de los organismos nacionales encargados de áreas silvestres protegidas, como de las instituciones internacionales que apoyan la conservación…”. En 1995 los países de la Región tenían objetivos claros: “De los programas ejecutados en la Región, la mayoría han estado dedicados a técnicos/profesionales y guardaparques, y éstos fueron considerados prioritarios por 17 países” (Oltremari y González, 1995). Sin embargo en 2003 (de la Maza et al.) concluye que el éxito fue esquivo: “Se menciona con frecuencia a los guardaparques como un grupo que continuamente está siendo capacitado aunque sólo en cuatro países existe un programa específico para ellos (Argentina, Bahamas, Bolivia y Ecuador)”. Acevedo et al. (2006) resumen la situación: “El tema de la capacitación para el manejo de las áreas protegidas es reincidente en la bibliografía a lo largo de un periodo de más de 40 años…”.

Trabajar como guardaparque, en cualquier país, con o sin titulo, demanda conocimientos teórico-prácticos sobre recursos naturales y valores culturales, habilidades y destrezas para desempeñarse en ambientes silvestres y en situaciones de riesgo personal y de terceros (compañeros de trabajo, visitantes). Adicionalmente,en el caso más numeroso de guardaparques, aquellos que se desempeñan en los sistemas estatales de áreas protegidas, se necesita una suficiente formación para la aplicación de normas de conservación y protección, y muy importante, sobre los procedimientos para su correcta aplicación.

LA FIGURA DE GUARDAPARQUE

Los guardas forman parte del amplio colectivo de trabajadores de las áreas protegidas, tal vez el personal más antiguo, al menos en algunos países como Argentina. En los comienzos de la creación de las áreas protegidas, aproximadamente entre 1920 y 1940, cada vez que se establecía una unidad de conservación se designaba personal en el terreno. Lo común es que fueran de las comunidades locales, como estrategia para establecer una ocupación efectiva del territorio. Esta práctica fue intermitente en las décadas posteriores y la ausencia de personal es una de los argumentos para definir las “áreas de papel”. De todos modos, aún se considera positivo que provengan de las comunidades vecinas o internas a las áreas protegidas, particularmente en países amazónicos.

En la actualidad el guardaparque es una figura inevitable y con tareas más complejas. Es una figura muy necesaria por el incremento en superficie de los sistemas de áreas protegidas, la diversidad de usos y amenazas, y la creciente necesidad de mantener relación y vínculos con las comunidades. Es un hecho comprobado que la efectividad de las áreas protegidas es mayor con la presencia de guardas (Bruner et al. 2001).

¿Cuantos guardaparques son necesarios? En 1978 Thelen calculó que para el manejo de los 310 parques nacionales que existían en la Región se requerirían más de 6 mil guardaparques. Los resultados parciales de un relevamiento reciente permiten estimar la existencia de 6 989 guardas en 18 países de la Región (Anexo). Es frecuente leer en declaraciones públicas y estudios de todo tipo que el número es insuficiente en todos los países de la Región, y algunos autores opinan que la relación optima es de un guarda por cada 10 000 hectáreas. No obstante, la única forma de conocer las necesidades reales de personal está vinculada con el logro de los objetivos de manejo que se han planteado para la protección y el uso de cada unidad de conservación. De allí van a surgir las necesidades concretas de guardaparques, y como consecuencia directa, la capacitación que deben tener.

La figura del guarda, con sus múltiples acepciones (guardaparque, guardarecurso, guardabosque, guardafauna, entre otros), está presente en casi toda la Región de América Latina y el Caribe1. En algunos países es el “nombre fantasía” de un puesto formal de trabajo (Servidor Público de Apoyo 1, en Ecuador, Técnico Operativo de Área Natural Protegida, en México). En otros la denominación se utiliza para el voluntariado (Colombia) y no para el personal de campo con funciones de guarda (que en este caso pueden ser operarios, técnicos administrativos). En Perú existen los Guardaparques y Guardaparques voluntarios. Existen casos en los que se llegó a crear legalmente, pero aún no se implementa (Uruguay). En Chile son empleados de una corporación de derecho privado, con financiamiento estatal, que administra las áreas protegidas establecidas en tierras públicas. Brasil, un país cuya superficie prácticamente es la mitad de Sudamérica, creó la figura de guarda formalmente a nivel federal por decreto recién en el año 2008, aunque ya existía informalmente.

Los guardaparques son tan diversos como la biodiversidad de la Región. Analizados desde la gobernanza de las áreas protegidas se encuentran los guardaparques tradicionales (empleados por el Estado), comunitarios, privados, indígenas. Cada uno de los mencionados puede desagregarse en diversas sub-categorías. Inclusive se los está definiendo por el bioma en el que se desempeñan (por ejemplo guardapáramos2).

Es posible agregar otros elementos que hacen más complejo el análisis, destacando dos que tienen impacto directo sobre la estabilidad y efectividad de los sistemas de áreas protegidas, la función de los guardas, y los planes y programas de capacitación:

  • Quien paga el salario. Esto puede ser independiente de quien aparece como empleador. En Nicaragua 92 de 179 guardaparques eran financiados por medios “no permanentes”, en El Salvador el 63% eran pagados por organismos no gubernamentales (CBM-CI, PROARCA, TNC-WCPA, 2003). En Bolivia el salario de casi todo el personal guardaparques era financiado con fondos externos, sistema que entró en crisis al asumir el último gobierno indigenista, pues las organizaciones internacionales interrumpieron los aportes. En el año 2006 el personal estuvo cuatro meses sin cobrar su sueldo (Asociación Boliviana de Guardaparques, Agentes de Conservación – ABOLAC, com. pers.).
  • La estabilidad de los puestos de trabajo. Un porcentaje muy alto de los guardaparques de la mayoría de los países son contratados (a honorarios). Esta inestabilidad individual se traslada al sistema.

A todas luces es necesario modificar esta situación. Analizándola desde la capacitación surge la pregunta: ¿Es racional invertir en la capacitación de una persona que puede dejar el puesto de trabajo por propia voluntad o de su empleador?

LAS TAREAS DE LOS GUARDAPARQUES

Las tareas de los guardas y su rol determinado por la sociedad en cada uno de los países, de acuerdo a cada etapa histórica, son analizados en el vínculo de la nota al pie número 1 y en el artículo Capacitación de Guardaparques en Argentina de este mismo número de la revista Parques. Se pueden identificar seis grandes grupos:

  • Control y vigilancia (caza y tala furtivas, incendios)
  • Seguridad de los visitantes (posibles accidentes)
  • Atención al visitante (brindando información)
  • Educación ambiental / interpretación de la naturaleza (búsqueda de un cambio en el visitante)
  • Apoyo a la investigación científica (conocimiento y capacidad operativa en el terreno)
  • Relación con las comunidades y resolución de conflictos (en la escala en que trabaja un guarda)

Las tareas deben ser consideradas para definir los planes de estudio y contenidos de la formación inicial, en cualquiera de las ofertas, sean públicas o privadas, de losorganismos de aplicación o instituciones educativas. El perfil, o funciones del guardaparque, son definidos por el empleador, en las unidades de conservación públicas y privadas. En el caso de los guardas estatales, son funciones que deberá cumplir y hacer cumplir. Generalmente esto está establecido en la ley y/o decreto que crea o regula los cuerpos de guardaparques o a los guardaparques, o el puesto de trabajo si es una institución privada. Estas funciones están orientadas a que el guardaparque asegure la integridad del área y el cumplimiento de los objetivos de conservación.

LA CAPACITACION DE GUARDAS EN LOS PAÍSES DE LA REGIÓN

Prácticamente no hay país que no haya sido incluido en algún análisis o estudio:

Por país: Bolivia (Romo y Villegas, 2007), Chile, (SINTAGMA, 2004), Perú (INRENA, 2005), Uruguay (Faroppa, 2008).

Por región: América Latina y el Caribe (Oltremari A. y González G. 1995; de la Maza et al., 2003; Acevedo et al., 2006; y Paz Barreto y Ochoa, 2007).

Por regiones ecológicas: los Ecosistemas Tropicales (Reid et al., 2002) y Amazonas (Check et al, 2007).

En 1995 el Boletín Flora, Fauna y Áreas Silvestres (FAO/PNUMA), dedica casi enteramente el número 21 al tema, con artículos sobre América Latina, América Central, Chile, Ecuador, Perú, Venezuela, y el rol de organizaciones como la Comisión de Parques Nacionales y Áreas Protegidas de UICN.

A los efectos de este artículo se considera “Cursos” a aquellos realizados en el marco de un programa ó plan, impulsado por los organismos / instituciones que administran áreas protegidas, ejecutados por ellos o terceras instituciones, sean educativas o no, que extienden un certificado, que no requiere aprobación de las autoridades educativas. Se consideran “Carreras”, a las dictadas por instituciones académicas con reconocimiento de los organismos que regulan la educación en el país.

En la Región se encuentran las dos situaciones, incluso simultáneamente en el mismo país. Es frecuente que la opción de cursos se utilice en todas las etapas de la carrera del guarda, como parte de la capacitación en servicio. La segunda se está transformando paulatinamente en algunos países en un requisito para ingresar a trabajar como guarda. Por este motivo, personal en funciones - con gran esfuerzo individual y familiar - intenta obtener la titulación, por ejemplo en Chile y Costa Rica. La oferta educativa en estos países es privada, de educación superior y aprobada por las autoridades competentes (Centro de Formación Técnica del Medio Ambiente IDMA y Escuela Latinoamericana de Áreas Protegidas/Universidad para la Cooperación Internacional, respectivamente).

Como consecuencia se está dando un proceso, en varios países de la Región, en el que los trabajadores tienen diferente educación formal y capacitación. Esto ocurre en varias provincias argentinas como Misiones, Mendoza, Chubut. A nivel nacional, la Administración de Parques Nacionales de Argentina formó tradicionalmente a su personal de guardaparques antes de ocupar el puesto (Paz Barreto, ver artículo en este mismo número).

Haciendo un análisis de la oferta educativa de la Región, en casi todos los casos se encuentra una conceptualización que apunta a la formación/capacitación del personal para “el manejo de las áreas protegidas”. De esta forma el plan de estudios está compuesto de materias teórico-prácticas vinculadas al manejo de los recursos naturales y valores culturales. Un aspecto que está menos presente en las carreras y que es más común en los cursos, es el control y fiscalización, tareas precisadas generalmente en los perfiles de los guardas. Esto incluye el manejo de armas para el ejercicio de esta función, o para otras, como puede ser el control de especies exóticas.

En Argentina, la normativa (art. 33, ley 22 351/81) establece que los guardaparques nacionales tienen funciones de policía administrativa. En Paraguay, en cambio, están equiparados a los agentes de orden público, habilitados para efectuar arrestos (art. 44, ley 352/94). El procedimiento para actuar en ambos casos es diferente (perfil / funciones). Las consecuencias de errar en la identificación de una especie de flora o fauna no son las mismas que las de fallar en un operativo de control de personas. Aparentemente, cuando la autoridad de aplicación está directamente involucrada en los cursos y carreras, los planes de estudios consideran estos aspectos, probablemente por conocer las necesidades del personal. Estos aspectos del trabajo, son argumentos a favor de la participación de guardaparques en la capacitación de sus colegas.

Las destrezas y habilidades para desempeñarse en el terreno son esenciales para un guardaparque. Algunas que son básicas se piden antes de ingresar al trabajo, con titulo o sin titulo: saber andar a caballo, navegar con motor fuera de borda, manejar vehículos (y tener el carnet habilitante), saber nadar, entre otras. En cada país y región pueden ser diferentes, en ambiente selváticos las patrullas no serán a caballo, serán a pié y usando canoas/piraguas sin motor. Estos aspectos son los de mayor dificultad en las carreras formales, y tienen un alto costo de implementación.

Las prácticas en terreno - equivalente al período de residencia de un médico - es otra etapa en la que se presentan dificultades en las nuevas carreras terciarias y universitarias. Por varios motivos, tienen un alto costo y faltan “Parques Escuela”, preparados para recibir estudiantes. Además los riesgos que tiene esta etapa son altos para todos los implicados: estudiantes, la institución académica y el organismo que los recibe. Estos aspectos de la formación de los guardaparques son los que dificultan la capacitación a distancia y el uso de herramientas como Internet. Basta sólo con imaginar una práctica de ascensión mediante cuerdas en roca, ó mecánica ligera.

OFERTA DE FORMACIÓN ACADEMICA PARA LA REGIÓN

La oferta de formación académica es muy numerosa en la actualidad. Aunque algunos programas se realizan fuera de America Latina, varios con sustento económico y técnico internacional, se incluyen en este análisis por su influencia geográfica. Se debe destacar que no en todos los casos los guardaparques pueden acceder a estos programas, ya que uno de los problemas principales es que aún el personal carece de la educación formal que se exige como requisito. En varios casos es necesario contar con estudios secundarios o terciarios/universitarios completos.

La enumeración de la oferta no es exhaustiva y su mención no implica darles mayor importancia. Varias experiencias no han tenido continuidad y algunas iniciativas sonnacionales y otras regionales. Las más recientes a nivel nacional tienen como objetivo otorgar una titulación al personal en servicio.

Norteamérica

Con asiento en México, con influencia en Centroamérica y el Caribe, se dictan cursos en el Instituto de Historia Natural del Estado de Chiapas3. También en México se dicta el curso Reserva4 de Ducks Unlimeted de México (DUMAC), que también convoca a interesados de Sudamérica. El primero tiene apoyo financiero del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos de Norteamérica (USFWS), mientras que el segundo tiene el apoyo de la Universidad Autónoma de Yucatán, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, el Servicio de Forestal de Estados Unidos (USFS), Ducks Unlimited Inc., y el Servicio de Vida Silvestre de Canadá. La Universidad de Colorado, Facultad de Recursos Naturales, Centro para el Manejo y Capacitación en Áreas Protegidas, dicta el curso Manejo de Áreas Silvestres y Áreas Protegidas5, ya tradicional, con apoyo del Servicio Forestal de Estados Unidos (USFS) y tiene influencia en toda América Latina y el Caribe, con actividades en diversos países de la región (Ecuador, Paraguay).

Centroamérica y El Caribe

La Organización de Estudios Tropicales6 (consorcio sin fines de lucro que agrupa a 63 instituciones de investigación de los Estados Unidos, América Latina y Australia) ha realizado innumerables actividades. Esta organización, con asiento en Costa Rica, editó un Manual para Guardaparques, con influencia en toda la región de Centroamérica, organizó en el año 2006 un importante relevamiento de los “Vacíos de Capacitación para Áreas Protegidas para diferentes públicos en Latinoamérica”, que abarcó Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú. Con sede en Turrialba, Costa Rica, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE)7, es una institución tradicional, con proyección que abarca desde México hasta Sudamérica. La institución más reciente, la Escuela Latinoamericana de Áreas Protegidas-UCI8, también con sede en Costa Rica, rápidamente se ha extendido a toda América Latina. Esta institución estableció una relación con la autoridad de aplicación de Costa Rica para que los guardas participen de su Bachillerato en Administración de Áreas Protegidas.

PROARCA9 es el Programa Ambiental Regional para Centroamérica, funciona con el patrocinio de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) como un apoyo a la agenda de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo. Se destacan sus actividades de capacitación, edición de manuales para guardaparques y otras.

Todas estas instituciones, y las que las apoyan, tienen vínculos con diversas organizaciones internacionales, y hacen de “vasos comunicantes” por los que pasan técnicos especialistas y apoyo financiero.

Sudamérica

Argentina tiene la mayor dotación de instituciones que forman guardaparques (Paz Barreto, ver artículo en este mismo número). La que tiene una mayor proyección internacional es la que depende de la Administración de Parques Nacionales10, con participación de becarios extranjeros en sus cursos y tecnicaturas universitarias para guardaparques, además de un Curso Regional para Guardaparques de América Latina, este último apoyado económicamente por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).

En 1993, la autoridad de aplicación de Bolivia, con apoyo de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), diseñó un programa de capacitación interno, en cuatro niveles (cuatro módulos de 21 días) para otorgar el título de Perito Guardaparque. Fracasó por la falta de recursos financieros (Romo y Villegas, 2007).

En Brasil el Instituto Estadual de Florestas del Estado de Minas Gerais11 creó un curso para guardaparques en 1992, con apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y el Instituto Terra Brasilis y también ofrece un curso de post grado para Administradores de Áreas Protegidas. Conservación Amazónica ACT12, una organización civil sin fines de lucro, viene dictando un curso para guardaparques en el norte del país, en la región de Amapá. Este país necesitará con urgencia multiplicar las posibilidades de capacitación de guardaparques a nivel nacional, ya que la proyección de los actuales programas cubre sólo algunas regiones dentro de Brasil.

En Chile, ex empleados de Corporación Nacional Forestal, que actualmente administra el sistema nacional de áreas protegidas, participaron en la gestión del Curso para Guardaparques que implementa el Centro de Formación Técnica del Medio Ambiente IDMA13. En este curso participan guardaparques en funciones y tiene un costo para cada participante. Esta capacitación tiene proyección nacional. En este país también se realizó una propuesta muy interesante (Álvarez, 2006), para formar guardaparques en los liceos forestales de la Décima Región. En Chile los liceos son de nivel secundario (media) en la enseñanza.

Perú, en convenio con la Universidad Científica del Sur, está formando los guardaparques a través de un diplomado de cuatro meses de duración. Esta iniciativa esta dirigida al personal del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas14. Por su parte Venezuela anunció recientemente que los guardaparques serían profesionalizados mediante una carrera de Técnico Superior dictada por la Universidad Bolivariana de Venezuela15.

Finalmente hay que mencionar las diversas oportunidades que surgen por circunstancias, intereses y posibilidades puntuales, como cursos realizados una o dos veces, seminarios, talleres y otros, conseguidos por contactos informales. Son centenares por año y en general no responden a una planificación, pero sí a una necesidad vinculada a una oportunidad.

RETOS ACTUALES

Los retos actuales, para los fines de este trabajo, se consideran que vienen asociados a la evolución del propio colectivo, donde surgen importantes interrogantes.

  • ¿Deben los guardaparques provenir de las comunidades que viven en o cerca de las áreas naturales protegidas? Este dilema no es tal, ya que puede ser necesario que esos guardaparques sean capacitados para desempeñarse profesionalmente, lo que ya los pone en las mismas condiciones que sus colegas. Hay consecuencias familiares poco estudiadas, sobre todo en las comunidades pequeñas. La desaparición del hombre en tareas familiares, el hecho que una familia de la comunidad incremente sus ingresos por una actividad no productiva son algunos de los aspectos a considerar. Las habilidades propias de los pobladores, que están asociadas al conocimiento profundo del lugar, donde han vivido por generaciones, serán muy útiles en determinadas circunstancias.
  • ¿Los guardaparques deben organizarse en un cuerpo nacional ó sólo depender de la jefatura de cada unidad de conservación en forma individual? En este sentido existen varias consideraciones válidas, como las siguientes: Cada individuo tiene el derecho a progresar en su profesión, en el futuro es una realidad que cada guardaparque tendrá una titulación, hay países en los que los guardaparques han llegado a ocupar la conducción de casi todos los parques nacionales (Argentina), una organización nacional colabora en incrementar la experiencia del personal y brinda una carrera más prolongada, además de favorecer la movilidad del personal, en beneficio de la administración. Bajo estas consideraciones un Cuerpo Nacional de Guardas parece una excelente opción, adaptada a cada circunstancia e incluyendo a los guardas que se incorporan desde las comunidades rurales o indígenas.
  • ¿Es conveniente que participen guardaparques en la formación de sus futuros colegas? Hasta el momento la experiencia es positiva (Argentina). Esta es posible en cualquier momento si es sólo la transferencia de experiencia. La participación formal se ve limitada por diversos requerimientos académicos.
  • ¿Qué rol deben tener las Asociaciones Profesionales? Además de los evidentes beneficios para los propios guardaparques de contar con un espacio profesional, fuera del ámbito laboral, que los relaciona con otras instancias similares en el país y en el exterior, la participación formal de asociaciones profesionales en todas las etapas (planes de estudio, contenidos de materias, prácticas, entre otros), seguramente enriquecerá la propuesta de capacitación. Algunas asociaciones y federaciones están analizando funcionar como “certificadoras” de la calidad de la oferta educativa.

CONCLUSIONES

La mera presencia de guardaparques hace más efectivas las áreas protegidas (Bruner et al., 2001), y es seguro la posibilidad que guardaparques capacitados incrementen esa efectividad. Los organismos deben actualizarse al mismo tiempo que fomentar la profesionalización del personal.

Hay varios aspectos que se destacan relacionados a las condiciones laborales y de capacitación, con impacto en la efectividad del manejo, y que son poco mencionados en las herramientas diseñadas para evaluarla. La inestabilidad laboral del personal es una. Para definir las necesidades de capacitación es necesario contar con un sistema organizado y con planificación efectiva, que luego en la relación entre los organismos de aplicación con las instituciones educativas determinará los contenidos de la capacitación, que también dependerá del perfil y las funciones de los guardas.

La organización laboral de los guardaparques es positiva. Para cada puesto de trabajo se puede establecer que conocimientos son necesarios, de acuerdo a la responsabilidad en la escala jerárquica, incluida la dirección de las unidades de conservación. La organización profesional de los guardaparques, a nivel regional, nacional e internacional, incorporándose a organizaciones de tercer nivel como la Federación Latinoamericana de Guardaparques, es en si misma una capacitación. La transferencia de experiencia a nivel horizontal en ese ámbito no tiene parangón, ya que se reúnen colegas que representan la diversidad del colectivo.

El financiamiento merece prestarle atención. Una gran cantidad de las iniciativas presentadas se ejecutan con aportes externos (USAID, FWS, JICA, UNESCO, GTZ, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales, TNC, CI, WCS, WWF, entre otras). Sin su participación habría sido imposible la ejecución de la mayoría, pero es conveniente minimizar la dependencia de esas fuentes de recursos para actividades permanentes. Las autoridades de aplicación deben incorporar en sus presupuestos anuales los fondos necesarios para sostener las actividades de formación, sean ejecutadas por ellas ó asociadas con otras instituciones.

AGRADECIMIENTOS

A Matilde Encabo por la lectura crítica del borrador.

NOTAS

1www.redeprouc.org.br/site2009/artigos-gr.asp Acceso 18/07/10

2www.paramo.org/portal/content/declaratoria-del-encuentro-andino-de-guardap%C3%A1ramos Ingreso 18/07/10

3www.semavihn.chiapas.gob.mx/portal/ Acceso 17/07/10

4www.dumac.org/dumac/habitat/esp/proyectos04a.htm Acceso 17/07/10

5conservation.warnercnr.colostate.edu/cursoap.html Acceso 17/07/10

6www.ots.ac.cr Acceso 17/07/10

7www.catie.ac.cr Acceso 17/07/10

8elap.uci.ac.cr Acceso 17/07/10

9www.ccad.ws/proarca/index.html Acceso 17/07/10

10www.parquesnacionales.gov.ar Acceso 17/07/10

11www.ief.mg.gov.br/areas-protegidas/curso-de-guarda-parques Acceso 17/07/10

12www.equipe.org.br/index.php Acceso 17/07/10

13portal.idma.cl Acceso 17/07/10

14www.sernanp.gob.pe/sernanp/noticia.jsp Acceso 17/07/10

15www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php Acceso 25/07/10

BIBLIOGRAFÍA

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