Descarga
Tamaño total de la descarga:
137 Kb.
Autor
  • Daniel Paz Barreto, XV Promoción Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas, Administración de Parques Nacionales de Argentina en comisión FaTu - UNCo dpazbarreto@apn.gov.ar
 
Herramientas

CAPACITACIÓN DE GUARDAPARQUES EN ARGENTINA

INTRODUCCIÓN

En este trabajo el objeto de análisis es la capacitación de los guardaparques nacionales. Siendo Argentina un país federal, otras jurisdicciones públicas (provincias, municipios), y privadas (organismos no gubernamentales, empresas), han creado y administran áreas naturales protegidas, y establecido formalmente la figura del guardaparques, que no tienen vinculaciones entre sí, legales, de funcionamiento o de jurisdicción. En Argentina, como en cualquier país, el guardaparque, personal de terreno de las áreas naturales protegidas, está inmerso en la historia social y política con influencia tanto en su formación inicial y la capacitación en servicio, como en las funciones que desempeñará. Entre otros hechos sociales de gran impacto, están las crisis económicas/financieras nacionales o internacionales, y los golpes de estado y posteriores dictaduras. En Argentina, entre 1930 y 1976 (el último) ocurrieron seis golpes de Estado[1]. Estos contextos afectan profundamente el funcionamiento de las instituciones y la sociedad (la república y la democracia), y por lo tanto el manejo de las áreas protegidas. En el estado policial de las dictaduras, el rol de los guardaparques no resulta ajeno, por un lado por ser parte de la sociedad, y porque tienen un rol policial, rol que en su caso, se redefine permanentemente. Esta influencia puede prolongarse mientras estén en servicio las personas que se formaron bajo esas condiciones, y también aquellos sobre los que tuvieron ascendente, especialmente generaciones más jóvenes, con las estuvieron en contacto en el inicio de su carrera y que fueron sus subalternos.

Otra influencia proviene lógicamente del ámbito de la conservación y de la evolución del concepto de las áreas protegidas, una construcción humana que ha pasado de proteger únicamente paisajes superlativos, a ser una herramienta fundamental ante las tasas de desaparición de ambientes y pérdida de biodiversidad.

En el comienzo de los parques nacionales argentinos está la donación de tierras realizadas por el Dr. Francisco P. Moreno en 1903, con destino a “parque público natural” (Artayeta, 1974), que dio origen al Parque Nacional Nahuel Huapi, ubicado en los bosques norandinopatagónicos. Esta acción estuvo directamente influenciada por el componente paisaje, legado de la creación de Yosemite y Yellowstone en 1872 en los Estados Unidos de Norteamérica, al punto que son esos argumentos los citados por Moreno en la carta de donación. Destaca que su deseo es que “la fisonomía actual…no sea alterada” y que “…no se hagan más obras que aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante culto…” (Artayeta, 1974). De alguna forma, este deseo determinó las funciones de los primeros guardaparques.

La creación de parques nacionales y otras áreas naturales protegidas es un proceso con características particulares en cada país, sobre los que tienen influencia organizaciones internacionales especializadas. De aquella protección de paisajes superlativos, se llega a la actualidad con una definición internacional de área protegida y categorías de manejo (Dudley, 2008), con impacto sobre las funciones de los guardaparques estatales que, en ultima instancia, son servidores públicos nacionales (en este caso), que desempeñan las funciones que les encomienda la sociedad.

La normativa no refleja rápidamente estos cambios (la última ley nacional sobre parques nacionales en Argentina data de 1981). Por diversos motivos no se han llegado a acuerdos para una nueva norma, lo que no significa que en la realidad el manejo y las políticas de conservación no hayan cambiado profundamente, especialmente en la última década.

Otras influencias de importancia sobre la formación y el rol posterior de los guardaparques, que es necesario mencionar:

· Los propios interesados, los guardaparques. Ellos, mediante diversos mecanismos hacen conocer sus puntos de vista, convocados por instituciones intermedias, el propio organismo, iniciativa propia, asociaciones profesionales y por el simple contacto con los estudiantes que se están capacitando. En dos oportunidades y diferente administración gubernamental, la Vicepresidencia del Directorio de la Administración de Parques Nacionales (organismo colegiado), fue ocupada por guardaparques.

· Los sindicatos/gremios de empleados estatales con presencia en las áreas protegidas. La labor sindical no está centrada únicamente en demandas salariales. También incluyen visiones políticas y del tipo de estado que orienta sus concepciones filosóficas sindicales. La contribución a las políticas de conservación queda en evidencia en las actas del gremio asambleísta (explotación de petróleo en parques nacionales, infraestructura de terceros en jurisdicción de áreas protegidas[2]), al igual que demandas concretas sobre capacitación del personal, incluyendo guardaparques. Argentina es uno de los pocos países de la Región con organización sindical en el lugar de trabajo[3], incluso con las características de los trabajadores de áreas protegidas que tienen una gran dispersión geográfica y aislamiento en el terreno.

· Organizaciones no gubernamentales vinculadas a la conservación de la biodiversidad y actualmente a otros aspectos como lo cultural o indígena. En el pasado (década de los ochenta), las más influyentes aportaron personal político y jerárquico. En la actualidad estas organizaciones son más numerosas y de accionar local, que sostienen demandas y colaboración con áreas protegidas, con diferente grado de participación y acercamiento a los paradigmas de la conservación. Algunas de estas demandas se refieren a materias sociales, o reivindicaciones indígenas sobre territorios bajo jurisdicción del organismo.

LOS GUARDAPARQUES

La génesis de los guardaparques

En 1922 el responsable del Parque Nacional del Sud (hoy Nahuel Huapi), Ing. Emilio Frey, designó seis pobladores para desempeñarse como peones de vigilancia. Este fue el primer paso de la institucionalidad de la figura del guardaparque. Se convocaron a pobladores rurales (no indígenas), habitantes de las tierras que se transformaron en los primeros parques nacionales. A cada guardaparque se definió el territorio que tendría a su cargo (Seccional). De esta forma se estableció el sistema de seccionalidad que continúa en la actualidad, con adaptaciones informales e indicios de ser un modelo agotado como herramienta única de control territorial.

En 1934, se crea la Dirección de Parques Nacionales, el organismo administrador (ley 12 103), predecesor de la actual Administración de Parques Nacionales. El artículo 27 del decreto reglamentario de esa ley (No. 55 177/35) especifica que los guardaparques tendrán funciones de policía, facultándolos a usar armamento. La fecha de sanción de la ley, 9 de Octubre, pasó a ser el Día del Guardaparque Nacional. Unos años después, otro Decreto Reglamentario de la misma ley, el 54 237/40, reitera las mismas funciones.

Poca información está disponible de estos guardaparques pioneros. Existen sólo algunas notas que destacan las condiciones de trabajo, por ejemplo el caso de los Madsen en el Parque Nacional Los Glaciares[4]. La Biblioteca Perito Francisco Moreno de la Administración de Parques Nacionales y su versión digital[5] es la fuente más importante.

Recién en 1970, se creó una organización propia para los guardas, el Servicio Nacional de Guardaparques (Ley 18.594), y por Decreto Reglamentario (637/70), se le asignan funciones como Cuerpo de Vigilancia. Once años más tarde, en 1981, durante el gobierno de la última dictadura militar, la ley 22 351/81 (aún vigente) establece las funciones de control y vigilancia como policía administrativa. El Decreto Reglamentario de esa ley No. 1 455/87, aprobó la estructura orgánica y el reglamento del Cuerpo de Guardaparques, que fue parcialmente derogado en 1991, concretamente los capítulos referidos a Misión y Jurisdicción, Funciones y Atribuciones, y Organización y Dependencia.

El Cuerpo de Guardaparques queda conformado por tres agrupamientos: los Guardaparques con las facultades propias de la función, los Guardaparques de Apoyo, con tareas de apoyo administrativo y operativo y que carecen de mando, y los Guardaparques Profesionales (sin mando, ya que dependen del agrupamiento Guardaparques). En este período y hasta 1984, el área de capacitación de los guardaparques estaba a cargo de un miembro de las Fuerzas de Seguridad (la Gendarmería Nacional).

Para el ingreso al Cuerpo de Guardaparques, en todos los agrupamientos, la normativa vigente (Decreto 1 455/87) dispone que se deben cumplir determinados requisitos: el Régimen Jurídico Básico de la Función Pública en todos los casos, y aprobar un curso para Aspirantes a Guardaparques, y de orientación para los Guardaparques de Apoyo y Profesionales. En este requisito se fundamenta la capacitación previa que llevó adelante el organismo de aplicación en los últimos veinte años.

Del proceso que se inició en 1922, hoy se dispone de un colectivo de empleados del Estado, con estabilidad laboral, funciones y reglamentaciones propias, organización interna, identificado con un uniforme, portación de armas y jurisdicción en el territorio que gestiona la Administración de Parques Nacionales. Esto incluye un Régimen Previsional (Jubilación) exclusivo, que se sostiene financieramente con los aportes mensuales descontados del salario de los guardaparques en funciones.

Los guardas también ocupan la dirección de casi todos los parques nacionales del país, cargo al que se accede por concurso o designado por la conducción política del organismo. Este cargo no forma parte de la carrera dentro del Cuerpo de Guardaparques. Casi todas las provincias, algunos municipios, organizaciones no gubernamentales, empresas y universidades que administran áreas naturales protegidas, también cuentan con la figura del guardaparque, en la mayoría de los casos creada a través de una ley provincial.

Las tareas de los guardaparques

A grandes rasgos se pueden encontrar seis funciones básicas de los guardas (Paz Barreto, 2009), algunas de ellas en etapas sucesivas, otras se van solapando:

· Control y vigilancia (caza y tala furtivas, incendios, entre otros)

· Seguridad de los visitantes (posibles accidentes y otras causas)

· Atención al visitante (brindando información)

· Educación ambiental / interpretación de la naturaleza (búsqueda de un cambio en el visitante)

· Apoyo a la investigación científica (conocimiento y capacidad operativa en el terreno)

· Relación con las comunidades y resolución de conflictos (en la escala en que trabaja un guarda)

Control y vigilancia, seguridad e información al visitante son las primeras tareas básicas que ejecutaron los guardas, para las que es necesaria cierta capacitación, habilidades y destrezas, y un marco legal que regule y respalde los procedimientos. Paulatinamente se incorporaron otras funciones, acompañando la evolución de los paradigmas de conservación en áreas protegidas: aparición de la biología de la conservación, variedad de objetivos de conservación y categorías de manejo, zonificación, otras formas de gobernanza, las demandas por parte de las comunidades, de los visitantes, operadores turísticos, y autoridades electas y ejecutivas, adaptaciones en el manejo a esas demandas, y a otras que recientemente se consideran desde las áreas protegidas, como el cambio global.

Para la labor cotidiana del personal, cada punto mencionado debe traducirse en actos administrativos, reglamentaciones a cumplir y hacer cumplir, que establece la autoridad de aplicación, en este caso la Administración de Parques Nacionales. Para su desempeño, entonces, el guardaparque tiene que tener: conocimientos legales y de procedimientos administrativos, saber utilizar herramientas de mano (de construcción, contra incendios, etc.), conocimientos sobre ciencias naturales, de educación para adultos, capacidad de negociación, equitación, náutica, ski, primeros auxilios, conocimientos tecnológicos (para utilizar posicionadores satelitales, computadoras), conocimientos de andinismo y uso de cuerdas, entre otros. La lista puede ser tan extensa como se quiera, pero se puede resumir en tres grandes grupos: conocimientos sobre los recursos naturales y culturales y su manejo (protección, conservación, recuperación, entre otros), conocimientos sobre la inserción social de las unidades de conservación, y habilidades y destrezas para trabajar en ambientes rurales y en condiciones de aislamiento. No todo es necesario en cada uno de los puestos de trabajo del sistema de áreas protegidas.

En Argentina, a diferencia del resto de los países de la Región, el reglamento del Cuerpo de Guardaparques estipula un sistema de traslados de una unidad de conservación a otra, por razones de servicio y a solicitud del guarda. Las características ambientales y la complejidad en cada unidad son diferentes. Lo común es que los guardas se trasladen con mayor frecuencia en los primeros años de su carrera, hasta encontrar una zona con características en las que se sienten más cómodos. Otra de las razones es la elección de una localidad con servicios para la familia: la educación para los hijos y la salud son los más frecuentes.

Es un hecho que la evolución de las tareas debe ser acompañada por actualizaciones en la capacitación sobre aspectos teórico-prácticos vinculados a las ciencias naturales y recursos culturales, incluyendo nuevas materias en los planes de estudio y/o modificación de los contenidos sobre habilidades y destrezas para las tareas en el terreno, actualización para la operación de modernos equipos (de comunicación, vehículos, motores), entre otros.

La paulatina aparición de otros actores modifica también el rol del guardaparque. Por ejemplo, en unidades complejas con muchos visitantes, es frecuente la presencia de guías externos para las labores de educación ambiental (Encabo y Paz Barreto, 2009). En estas situaciones los guardaparques pasa de ejecutor a fiscalizador de la calidad y del cumplimiento de la normativa que regula la actividad, tal como el número establecido de visitantes por cada guía.

LA FORMACIÓN INICIAL DE LOS GUARDAPARQUES NACIONALES

La Institución

Desde 1937, las sucesivas versiones de la autoridad de aplicación tomaron la responsabilidad de la capacitación de los “aspirantes” a guardaparques, incluyendo el proceso de selección, la capacitación, el posterior ingreso a la administración pública, y el financiamiento para cubrir todos los gastos del proceso. La entonces Dirección de Parques Nacionales creó la Escuela de Viveristas y de Capacitación para Guardaparques, que funcionó entre 1937-1938 y 1947 en la Isla Victoria, Parque Nacional Nahuel Huapi. De esta primera etapa, tanto de la labor de los guardas como sobre su formación, ha perdurado poca información. Algunos autores han destacado la competencia de los viveristas y el producto de su trabajo en los parques nacionales andinopatagónicos (Loguercio et al., 2005).

Una segunda etapa va desde 1969 a 1994. En 1969 comenzó a funcionar el Centro de Instrucción de Guardaparques "Bernabé Méndez" durante un gobierno militar, y llevó el nombre del guarda que fuera asesinado el año anterior por cazadores furtivos en el Parque Nacional Iguazú. Esta etapa tuvo cuatro sedes: a) comenzó en el Hotel Futalaufquen, ubicado en el del Parque Nacional Los Alerces, en los bosques andinopatagónicos de la provincia del Chubut, b) luego se trasladó a la ciudad de San Carlos de Bariloche, asociado al Parque Nacional Nahuel Huapi, en el edificio que aún hoy utilizan los guardaparques en sus días de descanso (franco), c) luego se llevó a la Isla Victoria, en el mismo Parque Nacional, y d) en 1986 retornó a Bariloche hasta 1994. Una característica particular de esta etapa fue la incorporación de mujeres, como aspirantes y posteriores guardaparques de la Administración de Parques Nacionales.

Los costos de funcionamiento determinaron varios de los movimientos. En la ciudad los costos de mantenimiento de la actividad son mucho menores que en sitios aislados, más aún en una isla. Los guardas egresados de las primeras promociones (sede Hotel Futalaufquen, años setenta), recuerdan anécdotas de “años de vacas gordas”, que contrastan con otros años afectados por las crisis económicas, en que el retraso de los fondos podía durar varios meses (año 1985).

Mientras funcionó en las sedes Bariloche e Isla Victoria, se estableció un vínculo estrecho con la Universidad Nacional del Comahue, en particular con el Centro Regional ubicado en esa ciudad. Los docentes para materias teórico-prácticas los aportaba esta institución académica mediante convenios de cooperación. Esta relación forma parte del tránsito por un camino que llevaba a la profesionalización del trabajo de guardaparque. En el año 2001 se realizaron negociaciones para retomar esta relación[6], que no lograron concretarse.

En 1994 la Administración de Parques Nacionales tomó la decisión de establecer la capacitación en el norte del país, en instalaciones de la Universidad Nacional de Tucumán, con la que firma un convenio de cooperación. En 1999 crea el Consorcio Académico “Instituto para la Administración de Áreas Naturales Protegidas Dr. Claes Ch. Olrog”. Esta iniciativa transformó definitivamente la formación inicial de los guardaparques. De un curso certificado por la Administración de Parques Nacionales se transformó en una carrera universitaria. Primero se denominó Técnico en Áreas Naturales Protegidas, con dos años de duración. Luego de una revisión del plan de estudios cambió a Técnico Universitario en Administración de Áreas Protegidas, con tres años de duración. Esta carrera se realizaba en dos etapas, una teórico-práctica en las Instalaciones del Instituto C. Orlog (dos años) y otras dependencias, y una Residencia en parques nacionales (un año), en la que ya se desempeñaba como guardaparques de la Administración de Parques Nacionales.

El acuerdo con la Universidad Nacional de Tucumán incluía el financiamiento por parte de la Administración de Parques Nacionales (becas para los alumnos, personal, financiamiento de los docentes y personal de la Universidad de Tucumán, equipamiento y prácticas de terreno en los parques nacionales). La Universidad aportó infraestructura y otorgó el título a los egresados. Los guardaparques de las promociones anteriores accedieron al titulo universitario acreditando tener la enseñanza secundaria, la aprobación del curso dictado por la Administración de Parques Nacionales, certificando dos años de trabajo como guardaparques y aprobando una monografía. Esto es importante para los trabajadores, pues se traduce en incrementos salariales por adicionales al sueldo.

En el año 2005, la Administración de Parques Nacionales inicia una nueva etapa al cancelar el convenio con la Universidad Nacional de Tucumán y firmar otro con la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde acuerdan el dictado de la Tecnicatura Universitaria en Manejo de Áreas Protegidas. Se trasladaron las actividades a la localidad de Embalse, Provincia de Córdoba, en el centro del país, a instalaciones cedidas por la Secretaría de Turismo de la Nación, organismo del que aún depende jerárquicamente la Administración de Parques Nacionales. Para ejecutar esta etapa, la Administración de Parques Nacionales creó el Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas, nombró un Coordinador y estableció una estructura interna (Administración de Parques Nacionales, 2005a). Este Centro quedó bajo la dependencia de la Dirección de Recursos Humanos y Capacitación del organismo y el mecanismo es similar al anterior con la Universidad Nacional de Tucumán, definiendo la formación del guardaparque con un perfil técnico – profesional (Administración de Parques Nacionales, 2005b).

La participación de los guardaparques

La participación de los guardaparques en la formación de sus colegas y futuros compañeros de trabajo, se considera importante en la transferencia de experiencia, por el tipo de trabajo a desempeñar, y aporta información que sólo es posible adquirir en el terreno. Las primeras etapas fueron conducidas por profesionales provenientes de diversas áreas del conocimiento, y por miembros de la fuerzas de seguridad. El Reglamento Interno de Organización y Funcionamiento del “Centro de Instrucción de Guardaparques Bernabé Méndez” (Administración de Parques Nacionales, 1977), establecía que el cuerpo directivo debía estar integrado por el Director, Jefe de Estudios, Regente y Jefe de Servicios, estructura vigente hasta la etapa “Instituto Olrog”. Con excepción del Director, el resto de los cargos fueron ocupados por guardaparques.

Ya con la creación del Centro de Embalse, el puesto de Director/Coordinador, también es ocupado por un guardaparque, única posición con conducción en el organigrama, ya que no se estableció una estructura inferior. Sólo se crearon “áreas” de Estudio, Servicios y Administrativas.

Otro lugar desde el que han aportado los guardaparques en funciones es como tutores o instructores de los “aspirantes”, luego estudiantes. En los cursos de guardaparques que certificaba la Administración de Parques Nacionales se realizaban “prácticas de seccional”. Los aspirantes se distribuían en los parques nacionales, en los que estaban a cargo de guardas en funciones. En las dos experiencias universitarias, las carreras incluían “Residencia” y “Práctica de Residencia” en parques seleccionados, que funcionaron como “Parques Escuela”, etapa en la que también quedaban a cargo de Guardaparques Tutores, con la responsabilidad de acompañarlos en esa etapa.

Las sucesivas actualizaciones

En esta sección se mencionarán eventos y actividades que han dado como resultado cambios en el curso y perfil de los guardaparques. En 1979 se creó una Comisión Académica que debía proponer “las medidas y medios que deben implementarse para lograr el ordenamiento, encuadramiento y perfeccionamiento de las actividades y labores del Centro Bernabé Méndez” (Administración de Parques Nacionales, 1988). En los años 1984 y 1985, una comisión integrada por docentes y técnicos de la Administración de Parques Nacionales y la Universidad Nacional del Comahue preparó sendos informes sobre la capacitación de los guardaparques. Esa información fue utilizada como base para el Seminario Taller sobre “Actualización de la estructura y el funcionamiento del Centro de Capacitación Bernabé Méndez” (Administración de Parques Nacionales, 1988), que se realizó dos años después. En el documento final del Taller se analiza el perfil del guardaparque de la Administración de Parques Nacionales, a la luz del Decreto 1 455/87, y en consecuencia cuáles eran las necesidades de capacitación y cómo concretarlas.

Años después, el Instituto C. Orlog (2001) presentó un Plan Estratégico que incorporaba diferentes actividades: la Tecnicatura, una Licenciatura y un programa de capacitación continua. Eran ideas forjadas en el transcurso del tiempo, que el personal del Instituto tuvo la virtud de transformarlas en propuestas concretas. Este documento desarrollaba lo expresado en el Plan de Gestión Institucional (Administración de Parques Nacionales, 2001), que estableció que, como “objetivo estratégico del organismo se buscará la profesionalización de sus recursos humanos, a través de la capacitación y actualización permanente…”, el Instituto sería la herramienta para alcanzar este objetivo. Durante el año 2002 trabajó una comisión interna del organismo creada por Resolución 229 (Administración de Parques Nacionales, 2002), que analizó el convenio con la Universidad Nacional de Tucumán. Esta Comisión resolvió proponer al Directorio de Administración de Parques Nacionales la renegociación del convenio.

Un paso más allá fue el trabajo de Reformulación del Instituto Dr. Claes Ch. Olrog (Beltrán, 2004). Esta reformulación incluyó la evaluación y propuestas del personal de la Administración en un taller de 50 agentes. En dicho taller participaron, entre otros, personal jerárquico, guardaparques antiguos, guardaparques recién recibidos, y el personal dedicado a capacitación. En la fase siguiente se creó el Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas, la etapa de mayor complejidad dedicada a capacitación en el organismo, tema compartido con la Coordinación de Lucha contra Incendios Forestales y la Dirección de Recursos Humanos y Capacitación.

EL PROCESO DE SELECCIÓN PARA EL INGRESO AL CUERPO DE GUARDAPARQUES

La selección para el Curso / Tecnicatura representó históricamente la selección para el ingreso al Cuerpo de Guardaparques Nacionales. Se lo consideraba como un trámite único: Selección / Cursado / Guardaparque Nacional. Durante todos esos años la autoridad de aplicación convocó a personas interesadas en formar parte del Cuerpo de Guardaparques Nacionales. En los primeros años seleccionó pobladores que vivían en los primeros parques nacionales o eran vecinos, se les daba una capacitación acorde a sus tareas, reconocidas como de personal “baqueano”: conocedores del lugar y con habilidades para moverse en el terreno, por ejemplo a caballo. No era un requisito la educación formal.

En etapas posteriores se convocó a procesos de selección para participar de un curso que habilitara a los egresados a integrarse al Cuerpo y el organismo emitía un certificado de aprobación, cuando correspondía. Finalmente los que franqueaban la selección cursaban las Tecnicaturas Universitarias (etapas del Instituto C. Orlog y Centro de Embalse). Este titulo los habilitaba para entrar al Cuerpo de Guardaparques. Luego de cumplida esta etapa el organismo tramitaba el ingreso a la Administración Pública Nacional, una segunda fase vinculada a procedimientos y normas propias para los empleados del Estado.

Las plazas disponibles no superaban las 35 para cada cursada, en promociones que no se solapaban. En cada convocatoria los postulantes superaban los centenares y aquellos que no alcanzaban su objetivo fueron los que permitieron la aparición de otras ofertas académicas. Para la última promoción (ya recibida, la XXV), se presentaron cerca de 600 interesados. En casi todos los casos la selección estaba constituida por diferentes etapas sucesivas, de conocimientos, estado físico y sicológico, y entrevistas personales.

Los seleccionados eran becados por el organismo y cursaban en un sistema de internado. La última promoción lo hizo por un período de dos años -la duración de la Tecnicatura Universitaria- con actividades de aula (teóricas y prácticas) y en el terreno (residencias en los parques escuela coordinados por un Guardaparque Tutor).

En el año 2009, por resolución conjunta de la Administración de Parques Nacionales y la Secretaria de la Función Pública se realizó la última modificación importante y que marcó un cambio profundo al proceso: la Administración de Parques Nacionales ya no se hará cargo de la formación inicial de los Guardaparques, sino de un curso que habilite al ingreso al Cuerpo de Guardaparques, cumpliendo con lo dispuesto en el Decreto 1 455/87. Los interesados, además de contar con los requisitos que exige el ingreso a la Administración Pública, deberán pasar un proceso de selección que incluye: 1) Evaluación de Antecedentes de Formación y Laborales, 2) Evaluación Técnica, 3) Entrevista laboral, 4) Evaluación del Perfil Psicológico y un 5) Curso de Habilitación para Guardaparque Asistente (Administración de Parques Nacionales / Secretaría de la Función Pública, 2009)

La formación inicial no ha desaparecido como requisito. Sin embargo es más amplia la definición. Está considerada en punto 1, y en los Requisitos Mínimos Generales: “Título universitario o terciario de carreras de duración no inferior a dos años, en ambos casos relacionadas con el manejo y gestión del ambiente y/o de los recursos naturales, o titulo de nivel secundario completo y acreditación de experiencia laboral no inferior a tres años después de la titulación o, de seis en total, en tareas de campo realizadas en áreas protegidas nacionales, provinciales, municipales o privadas.”

BECARIOS EXTERNOS y CURSO LATINOAMERICANO

Desde la década de los 80 participaron un número importante de becarios externos en el curso de guardaparques que dictaba la Administración de Parques Nacionales. Los participantes procedían de organismos no gubernamentales (ambientalistas e indígenas), de provincias, y de diversos países latinoamericanos. La fuente de financiamiento fue variable. En la mayoría de los casos la Administración de Parques Nacionales cubrió los costos de la cursada (alimentos, uniforme, alojamientos, algunos traslados) y no significaban una erogación mayor, como los docentes.

Una de las dificultades mayores para los becarios externos, en su mayoría personal en funciones, fue el lapso prolongado del cursado, que significaba una serie de contratiempos laborales y familiares, al mismo tiempo que funcionaba como una selección laboral en cada país. Sin que se haya elaborado aún un estudio formal, ciertos datos indican resultados positivos para las organizaciones, provincias y países de origen. Ex alumnos ocupan o han ocupado diversos puestos relevantes, han estado a cargo de unidades de conservación (Fundación Vida Silvestre), sistemas provinciales de áreas protegidas (Chubut, Salta), líderes y creadores de Asociaciones Nacionales de Guardaparques (Costa Rica, Uruguay), Directores de Unidades de Conservación (Costa Rica), Directores Nacionales de Áreas Protegidas (Paraguay).

Un heredero de esta participación internacional fue el Curso Regional para Guardaparques de América Latina, proyecto conjunto de la Administración de Parques Nacionales con la Agencia Internacional de Cooperación de Japón (JICA), iniciado en el año 2005. Este curso fue diseñado para personal en funciones (dos meses de duración), para diferentes niveles de educación formal, y dirigido exclusivamente a personal de terreno con funciones de guardaparques de América Latina. Hasta la primera etapa de cinco años, con cinco cursos, finalizada en el año 2009, participaron 100 guardaparques y trabajadores de áreas protegidas de la Región. Un aspecto muy importante en esta experiencia fue el proceso de selección. Se diseñó de forma tal que en el grupo final quedaran representaciones de mujeres y hombres, indígenas, guardaparques comunitarios, de organismos no gubernamentales, de diversas categorías de manejo, de diferente nivel educativo, con diferentes designaciones internacionales, entre otros posibles (Paz Barreto y Ochoa, 2007).

El análisis del impacto del curso está en elaboración (el proyecto exige un seguimiento de los ex-becarios). Los resultados parciales que se disponen indican lo siguiente: al menos tres exbecarios han llegado a cargos de conducción de áreas protegidas en sus respectivos países (Chile, Costa Rica, Paraguay), el curso ha sido aprobado para una carrera de guardaparques (Bolivia), ex-becarios se han incorporado activamente en las asociaciones profesionales, llegando a puestos de conducción (Uruguay), o han iniciado el proceso de creación formal de estas asociaciones (Colombia, Costa Rica). Adicionalmente, el logo del curso fue utilizado como modelo para el logo de la Asociación de Guardaparques del Estado de Amapá (Brasil), entre otros logros.

OFERTA ACADÉMICA PARA GUARDAPARQUES

Los puestos en el Cuerpo de Guardaparques Nacionales fueron tradicionalmente los más buscados por los interesados en este trabajo, pero la capacidad del subsistema nacional de áreas protegidas es limitada. Se debe considerar que cada guarda es más que su puesto de trabajo, es equipamiento, logística, infraestructura, uniforme, entre otros. En forma paralela comenzaron a desarrollarse los subsistemas de áreas protegidas provinciales, municipales, privados (organismos no gubernamentales principalmente), y a transformarse en demanda de personal, especialmente guardaparques. Para cubrir esta necesidad de guardaparques capacitados, surgieron cursos y carreras independientes de la Administración de Parques Nacionales. Se consideran “Cursos”, a aquellos realizados en el marco de un Programa o Plan, incluso llevado adelante por organismos del Estado, pero que no dependen de una institución académica / educativa, ni están aprobados por las máximas autoridades educativas. El Curso para Guardaparques de la Provincia de Buenos Aires, concretado en diversas etapas, es uno de los pioneros. El Curso de Capacitación para Agentes de Conservación de las Áreas Protegidas Costero Marinas de Patagonia[7], dirigido a guardas de las provincias de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, ha tenido la participación de personal en funciones de las provincias, municipios, de organismos no gubernamentales, y de la nación. El más reciente es el dictado por la Agrupación de Baqueanos Sanjuaninos en la Provincia de San Juan.

Se consideran “Carreras”, a las que son dictadas por instituciones académicas con reconocimiento de los máximos organismos que regulan la educación. En algunos casos son de nivel terciario, otros universitarios. Las iniciativas privadas son impulsadas por el Instituto Perito Moreno y la Fundación Inti Cuyún. Las iniciativas públicas las ejecutan la Universidad Nacional de Misiones, el Instituto Jorge Coll de Mendoza, la Universidad de la Punta en San Luis, y la Universidad Nacional de Río Negro (que aún no ha iniciado sus actividades). En todos los casos la población objetivo fue el personal en funciones de las provincias en las que están asentadas las casas de estudio, con fuerte protagonismo de los organismos provinciales que administran áreas protegidas. Una vez cumplido el objetivo, algunas de estas instituciones interrumpieron el dictado de las carreras o continuaron con muy pocos estudiantes, aunque otras lograron ser muy exitosas en su convocatoria. La oferta laboral es un aspecto que los estudiantes analizan seriamente.

Las Tecnicaturas de las Universidades Nacionales de Tucumán y Buenos Aires, creadas por esas casas de altos estudios en el marco de los convenios firmados con la Administración de Parques Nacionales, siguen vigentes aunque no se están realizando cursadas. Otras Universidades están preparando sus propias propuestas.

LA CAPACITACIÓN EN EL INFORME NACIONAL PARA LOS CONGRESOS LATINOAMERICANOS DE ÁREAS PROTEGIDAS

Analizando los informes nacionales presentados en los dos congresos latinoamericanos de parques nacionales y otras áreas protegidas, en lo que concierne a capacitación, es posible evidenciar la evolución entre ambos períodos.

1997. Santa Marta, Colombia

Algunas afirmaciones que contiene el informe nacional son las siguientes (FUCEMA, 1997):

La única provincia que ha implementado un mecanismo sistemático de capacitación en áreas protegidas para su personal es Misiones, que cuenta con una escuela de guardaparques mediante convenio con la universidad local.

Es necesario ampliar los esfuerzos en capacitación de personal hacia las necesidades de las áreas protegidas de categorías menos estrictas, cuya problemática ligada a pobladores, productores y al manejo de recursos es no sólo más compleja, sino también mucho menos conocida y probada en el país, que la problemática de las áreas protegidas más estrictas como los parques nacionales.

Es necesario dedicar mayor esfuerzo a las tareas de extensión rural y al fomento técnico-financiero de prácticas de manejo sustentable de los recursos, antes que a la mera fiscalización de las actividades productivas.

2007. Bariloche, Argentina

Algunas afirmaciones que contiene el informe nacional son las siguientes (Administración de Parques Nacionales, 2007):

En relación a la formación inicial de los guardaparques, a diferencia de otros países de la Región, en la Administración de Parques Nacionales, y en forma creciente en las provincias, se exige como requisito la formación previa para el desempeño como guardaparques. Esta formación es de nivel terciario, y en tres casos de grado universitario. La oferta de formación esta integrada por tres Universidades Nacionales (Misiones, Tucumán, Buenos Aires), un Instituto terciario estatal, cuatro Instituciones terciarias privadas, y un Centro vinculado a un organismo que administra áreas protegidas nacionales.

La existencia de tantas instituciones de capacitación tiene dos componentes básicos. Por un lado la iniciativa de los organismos provinciales que administran áreas protegidas de equilibrar la formación de su personal, relacionado a la sanción de normas específicas para este personal. Por otro, porque se ha detectado una fuerte demanda, ya que el atractivo del trabajo del guardaparques está muy arraigado en la sociedad.

Hay iniciativas de capacitación permanentes en servicio, caso Misiones y de la Administración de Parques Nacionales. Existen otras iniciativas regionales como la dirigida a Guardaparques Costeros Patagónicos, en el marco de los Proyectos GEF de la Fundación Patagonia Natural. Este es un caso muy interesante pues integra agentes de conservación de todas las jurisdicciones presentes en la costa patagónica, provincias y nación. En general se le considera una situación fortuita, en la que confluyen el interés y la disponibilidad de instructores (en el caso de especialistas) y de presupuesto.

OTROS ESPACIOS DE SELECCIÓN DE GUARDAPARQUES

Guardaparques en la Antártida

Argentina es el único país que envía guardaparques a las bases antárticas, con la tarea de realizar el trabajo de campo de las investigaciones científicas del Instituto Antártico/Dirección Nacional del Antártico[8]. La primera fue una experiencia no formal con un guardaparque que se desempeñaba en Reservas Costeras de la Provincia de Río en la invernada 1989/90 en la Base Antártica Islas Orcadas. Esta experiencia continuó y a los pocos años se formalizó mediante un convenio de cooperación entre la Dirección Nacional del Antártico-Instituto Antártico y la Administración de Parques Nacionales. Todos los años participa una pareja de guardas en la invernada de las Islas Orcadas, trabajando en la toma de datos de fauna antártica (diversas especies de pingüinos, otras aves marinas, lobos y elefantes marinos, entre otros). También se han incorporado guardas en campañas antárticas de verano, hombres y mujeres, en otras Bases Antárticas como Jubany y Esperanza. La selección para participar de las campañas antárticas se realizaba en el Centro de Embalse y los guardaparques en funciones deben cumplir con determinados requisitos, habilidades y destrezas para desempeñarse en las condiciones ambientales y climáticas antárticas.

RETOS ACTUALES

No hay duda que el perfil del guardaparque definido por los organismos que administran áreas naturales protegidas, determinará la formación necesaria y básica para la ejecución de las diferentes tareas de su puesto de trabajo. La existencia del perfil hace más sencillo planificar la formación (Suero, 1988). Las tareas básicas no han cambiado, sólo se han actualizado los procedimientos, las herramientas y la tecnología, y la adaptación del organismo y las políticas de conservación a los nuevos paradigmas, tanto los generados en el país cómo los internacionales.

Una de las tareas más delicadas es el control y la fiscalización sobre actos ilegales o contravencionales dentro de la jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales. Esta es una tarea que, dentro del marco legal, es posible realizarla con éxito mediante la planificación. Los años de experiencia de los guardas deben volcarse en un mapa de conflictos, que permita planificar, acotar y minimizar el impacto, con tareas de patrullaje y prevención, con participación de fuerzas de seguridad en los casos que sea necesaria su presencia. La tecnología y herramientas actuales pueden estar al servicio de esta función, de fácil acceso para organismos nacionales.

La otra tarea es la relación con las comunidades. La participación de las comunidades vinculadas directamente a las unidades de conservación, y la participación del organismo apoyando a comunidades rurales e indígenas son relativamente nuevas en un aspecto: que no sean vistas como demandas de acción/reacción, sino de trabajo conjunto y cooperativo. Dos iniciativas recientes incorporan desafíos para el organismo y los guardaparques. Una es la reciente incorporación de tierras militares al subsistema nacional de áreas protegidas. Por convenio firmado en el año 2007 entre la Administración de Parques Nacionales y el Ministerio de Defensa, se incorporaron 13 “Espacios Naturales de Interés para la Conservación de la Biodiversidad”, localidades que están distribuidas en las diferentes ramas de las fuerzas armadas y en todo el país. La otra es la creación de áreas interjurisdiccionales Costero Marinas, en la costa patagónica de las Provincias de Chubut y Santa Cruz. La negociación y cooperación está en la base de su existencia, aunque el organismo y sus guardaparques tienen poca experiencia en áreas protegidas de ambiente marino.

La participación de Asociaciones Profesionales de Guardaparques y los Sindicatos es cada vez mayor, especialmente en aspectos de conservación y demandas sobre las condiciones de trabajo, que tienen una relación directa con la efectividad del manejo de las unidades de conservación. La dirección de las unidades de conservación puede considerarse también un reto. La mayoría de los parques nacionales están conducidos por guardaparques, y la preparación para ocupar ese puesto se basa únicamente en la formación inicial y la experiencia en el organismo.

CONCLUSIONES

Siendo las áreas protegidas invenciones humanas, que cumplen un rol fundamental en la conservación de la biodiversidad y el patrimonio cultural asociado, la ciencia está en la base de su existencia -por ejemplo la teoría y práctica de la Biología de la Conservación- y se aplican herramientas técnicas para su manejo. Pero no están aisladas de la sociedad, ya que reciben permanentemente su influencia y demandas, determinando decisiones políticas del organismo administrador.

Por mencionar un ejemplo: los actores como agencias de viaje, promotores turísticos, organismos turísticos, consideran que las áreas protegidas tienen condiciones para transformarse en destinos turísticos, y presionan sobre el organismo administrador. Este debe realizar un esfuerzo para continuar prestando la función de conservación satisfaciendo esas demandas. Este proceso debe ser acompañado por la capacitación del personal (y orientar la capacitación de los actores externos asociados) para ser efectivos en ese escenario.

Los Guardaparques Nacionales son parte de un colectivo mayor de empleados de la Administración de Parques Nacionales. De aproximadamente de 1 600 trabajadores, unos 400 son guardaparques. Aunque su función en el terreno sea indelegable, todos los trabajadores son necesarios en sus diferentes puestos para que el sistema funcione, por lo tanto la capacitación debe pensarse en forma integral y programática para todos. Por diferentes razones los guardaparques recibieron mayor atención en ese aspecto.

De los países de la Región, es posible que en Argentina se haya dado el proceso más prolongado y estable (por el período y resultados) de formación de guardaparques, proceso que es casi simultáneo con la creación de esta figura. En principio la capacitación estuvo a cargo de profesionales de diversas áreas del conocimiento. Paulatinamente la tarea de formación fue ocupada por los propios guardaparques. Por un lado esto se puede tomar como una prueba de la calidad de la formación, que les proporciona esa capacidad. Por otro lado está la voluntad del colectivo de ocupar diversos espacios en el organismo. A pesar de esa profesionalización, en algunos aspectos la experiencia es escasa o nula. Esto se vincula a decisiones tomadas en la Administración de Parques Nacionales que determinaron la distribución geográfica de las áreas protegidas, la falta de actualización del perfil del guardaparque definido en la normativa, y aspectos nuevos en la gestión de las áreas.

Analizando la estabilidad de la formación inicial del personal de guardaparques, uno de los aspectos fundamentales que favoreció esta situación fue el sostén financiero realizado por el organismo para mantener esta actividad, tomándola como una inversión. Cada guardaparque hoy en funciones fue oportunamente becado. El resultado actual es un guardaparque con una formación inicial universitaria, ejerciendo las funciones que establecen la ley y sus reglamentaciones en la jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales.

Como colectivo de trabajo, el Cuerpo de Guardaparques ha llegado a instancias de alta calidad, con un concepto positivo y de amplio reconocimiento en la sociedad, con salarios superiores a la media de los empleados públicos, en parte por las condiciones particulares del trabajo que se reconocen en el pago de diversos conceptos adicionales. Por ser un país federal, y como resultado de la creación de unidades de conservación en ámbitos estatales y privados, en algunas jurisdicciones se encuentran guardaparques organizados como cuerpo orgánico. La necesidad de capacitar este personal determinó la aparición de eventos aislados, como parte de programas y planes, finalmente integrados a Instituciones Académicas de nivel terciario y universitario.

La Administración de Parques Nacionales ha resuelto no continuar con la responsabilidad institucional del dictado de la carrera universitaria que habilita para la incorporación al Cuerpo de Guardaparques Nacionales. Como consecuencia de esta decisión, la oferta académica extra Administración de Parques Nacionales puede resultar fortalecida, y el presupuesto que el organismo destinaba a esta tarea (que alcanzaba al 90% de lo dispuesto en el rubro capacitación de todo el organismo), puede invertirse en la capacitación inicial y en servicio del personal.

En el futuro podrá analizarse que ajustes debieran realizar todos los actores, tanto la Administración de Parques Nacionales como las instituciones que forman guardaparques, para mantener o incrementar la calidad profesional del colectivo. Un programa de seguimiento del personal en servicio se hará imprescindible para definir el proceso de retroalimentación, herramienta que debería estar ya vigente. Para esto colaborará un sistema de certificación de las asociaciones profesionales.

AGRADECIMIENTOS

A Matilde Encabo de la FaTu-UNCo; Marcelo Ochoa, ex Coordinador del CFyCAP; Ricardo Pereyra, ex Regente del ICO, y Juan Oltremari A., Editor de la Revista Parques, por la revisión de los borradores.

BIBLIOGRAFÍA

Administración de Parques Nacionales, 1977. Resolución 801. Buenos Aires, Argentina.

Administración de Parques Nacionales, 1988. Centro de Capacitación Bernabé Méndez: Actualización de su Estructura y Funcionamiento. 101 p.

Administración de Parques Nacionales, 2001, Plan de Gestión Institucional para los Parques Nacionales. Buenos Aires, Argentina. 76 p.

Administración de Parques Nacionales, 2002, Resolución Presidencia de Directorio 229. Buenos Aires, Argentina.

Administración de Parques Nacionales, 2005a, Resolución Presidencia de Directorio 391. Buenos Aires, Argentina.

Administración de Parques Nacionales, 2005b. Resolución Presidencia de Directorio 321. Buenos Aires, Argentina.

Administración de Parques Nacionales, 2007. Las Áreas Protegidas de la Argentina. Herramienta superior para la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural. Buenos Aires, Argentina. 87 p.

Administración de Parques Nacionales / Secretaría de la Función Publica, 2009. Reglamento de Selección para el Ingreso al Agrupamiento Guardaparques del Cuerpo de Guardaparques Nacionales. Res Conj. APN 01 - SPG 30. Buenos Aires, Argentina.

Artayeta E. A., 1974. Biografía del Perito Dr. Francisco P. Moreno. Cuadernos de difusión cultural de Cooperativa Almafuerte de Crédito Ltda. Buenos Aires, Argentina. 26 p.

Beltrán, J. 2004. Reformulación del Instituto Dr. Claes Ch. Olrog de Formación y Capacitación de Técnicos en Administración de Áreas Protegidas. Consultoría para la Administración de Parques Nacionales.

Dudley, N. (Editor). 2008. Directrices para la aplicación de las categorías de gestión de áreas protegidas. UICN. Gland, Suiza. 96 p.

Encabo M. E., D. Paz Barreto. 2009. Actores en el Manejo Turístico en Áreas Naturales Protegidas: Guardaparques – Guías. Jornadas de Investigación y Extensión. Fac. de Turismo / UNCo. Actas de las Jornadas pp 47-77. Neuquén. http://fatu.uncoma.edu.ar/boletin/2009/agosto/Ponencia%20Paz%20Barreto.pdf Acceso 2/7/10

FUCEMA, 1997. Las áreas protegidas de la Argentina. Informe nacional al Primer Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales y otras Áreas Protegidas. Versión Borrador. 48 p.

Instituto C. Olrog, 2001. Plan Estratégico. Horco Molle. 9 p.

Loguercio G., C. Buduba, L. La Manna. 2005. Estación Forestal Puerto Limonar, en el recuerdo de Don Julio Oszust. Patagonia Forestal XI (1):5-6.

Paz Barreto D., 2009. Guardaparques na América Latina.

http://www.redeprouc.org.br/site2009/artigos-gr.asp?codigo=340 Acceso 2/7/10

Paz Barreto D., M. Ochoa. 2007. La Capacitación de los Guardaparques en América Latina. El caso de un Curso Regional. Administración de Parques Nacionales. EN: Unidades de Conservación, Actualidades y Tendencias. pp 152-165. Fundación O Boticario. Curitiba, Brasil.

Suero A., 1988. Estado de Situación del Centro de Capacitación Bernabé Méndez. En: Administración de Parques Nacionales, Centro de Capacitación Bernabé Méndez: Actualización de su Estructura y Funcionamiento. 101 p.

NOTAS

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Golpes_de_Estado_en_Argentina Acceso 06/07/10

[2] http://www.lahoradejujuy.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=20815:paro-de-trabajadores-de-parques-nancionales-en-todo-el-pais&catid=90:politica&Itemid=279 Acceso 13/07/10

[3] http://www.lsqueluchan.org/IMG/pdf/fallocorte111108.pdf Acceso 13/07/10

[4] http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=191538&id=225224&dis=1&sec=1 Acceso 06/07/10

[5] http://bibliotecaperitomoreno.blogspot.com/ Acceso 06/07/10

[6] http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=58729 Acceso 06/07/10

[7] http://www.patagonianatural.org/capacitaciones/agentes-de-conservacion.html Acceso 17/07/10

[8] http://www.parquesnacionales.gov.ar/_antartica/_antartica.htm Acceso 02/07/10