Autores
  • Francisco Araos
    Programa ATLAS, Universidad de Los Lagos & Centro de Desarrollo Sustentable de Pichilemu (CEDESUS)
  • Cecilia Godoy
    Prisma Consultores. & Instituto de Ciencia y Tecnología (ICyT), Puerto Montt-Universidad Arturo Prat
  • Roberto De Andrade
    Consultor de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
  • Francisco Ther
    Programa ATLAS, Universidad de Los Lagos
  • Stefan Gelcich
    Center for Applied ecology and sustainability (CAPES) & Centro de Conservación Marina, Departamento de Ecología, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Cadudzzi Salas
    Centro de Desarrollo Sustentable de Pichilemu (CEDESUS).
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Convergencias y desafíos para la conservación marina y costera en Chile a nivel Municipal

INTRODUCCIÓN

La conservación de la biodiversidad en Chile está viviendo un proceso de transformación. Tras la entrada en vigor de la Ley Nº 20.417/2010 que crea el Ministerio de Medio Ambiente, ha crecido la expectación en torno al proyecto de ley que crea el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y el Servicio de la Biodiversidad y de Áreas Protegidas.

El proceso de actualización de la Estrategia Nacional de la Biodiversidad (ENB) y la elaboración de la Estrategia Nacional de Conservación Marina-Costera y de las Islas Oceánicas (ECM&IO), como parte de los compromisos asumidos por el Estado chileno como signatario del Convenio sobre Diversidad Biológica para el cumplimiento de las Metas de Aichi[1], ha permitido reconocer la serie de vacíos en la gestión y gobernanza de las Áreas Protegidas.

A pesar de que el involucramiento ciudadano para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica es un eje estratégico del Plan de Acción de País 2004-2015 de la ENB, los avances en este materia son limitados y reducidos a experiencia puntuales[2].

Mientras los esfuerzos gubernamentales en esta materia aún son insuficientes, diversas iniciativas municipales han logrado movilizar a los actores y las comunidades locales con el objetivo de proteger la biodiversidad marino-costera y promover el uso sustentable de los recursos naturales.

Estas iniciativas emergen como importantes alternativas para la conservación de la biodiversidad, involucrando a la sociedad civil y los gobiernos municipales en la gestión y gobernanza[3] de las áreas protegidas (Gelcich et al., 2011; Araos y Ferreira, 2013).

1. CONSERVACIÓN MARINA A NIVEL LOCAL: EL PAPEL DE LAS MUNICIPALIDADES Y LA SOCIEDAD CIVIL

Desde la Conferencia Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Rio 92' se ha consolidado un modelo de conservación que intenta conjugar desarrollo económico y social con protección de la biodiversidad. Este desafío requiere establecer alternativas de gobernanza que promuevan la descentralización y participación en la toma de decisiones.

Se ha reconocido internacionalmente que las Áreas de Conservación Municipales[4](ACM) son uno de los instrumentos más eficaces para responder a estos desafíos, integrando las necesidades locales en los objetivos de conservación. Este tipo de iniciativas tienen el potencial de establecer mecanismos de co-manejo de los recursos naturales y promover la apropiación social del cuidado del medio ambiente.

En Chile existe la oportunidad única de desarrollar una extensa red de Áreas Marinas Protegidas Municipales, que permita potencialmente que los 101 municipios costeros del país valoricen y protejan su patrimonio natural. Para esto se requiere acelerar los procesos de microzonificación, incentivando la planificación espacial y el manejo ecosistémico de los ambientes marino-costeros. Finalmente, este desafío implica también generar mecanismos formales de participación local en la toma de decisiones y plataformas de aprendizaje institucional.

Las experiencias que se presentan a continuación demuestran que es posible desarrollar este tipo de iniciativas y revelan los caminos que las comunidades locales están siguiendo para resguardar sus modos de vida y su medio ambiente.

2. INICIATIVAS LOCALES: EL SURGIMIENTO DE LA CONSERVACIÓN MARINA A NIVEL MUNICIPAL

A continuación se presentan cuatro estudios de casos sobre experiencias municipales de conservación marina y manejo costero desarrolladas a lo largo de la costa chilena. Los casos muestran la articulación de diversos actores sociales: gobierno municipal, pescadores artesanales, académicos, ONGs de base local, con el objetivo de utilizar y/o generar instrumentos de protección y gestión del patrimonio natural costero.

2.1. Un bosque en el mar: La creación del Santuario Marino de Navidad, Región de O’Higgins

Un ejemplo del surgimiento de la conservación marina municipal se desarrolló en el municipio de Navidad, Región de O'Higgins, en el año 2013. En esta localidad, el Municipio local, los Sindicatos de Pescadores y académicos de la Pontificia Universidad Católica solicitaron, de manera conjunta, un área para la conservación marina. La iniciativa contó con la colaboración de este conjunto de actores que operan a diferentes niveles, con el objetivo de lograr una buena gobernanza de los ecosistemas. El proceso de selección de sitios y el desarrollo de los estudios de línea base tomó aproximadamente cuatro años, iniciándose en el año 2005, y fue un proceso de colaboración entre pescadores, académicos y funcionarios municipales. Esto implicó compartir actividades como buceo para describir el sitio, clasificación de los organismos y desarrollo de talleres (Gelcich et al., 2011). La socialización de las decisiones finales a los diversos miembros de la sociedad civil estuvo a cargo del municipio y los sindicatos de pescadores (Oyanedel et al., 2015). El sitio seleccionado para el llamado santuario marino se asocia a un bosque de algas conocido localmente como Calabacillo (Macrocystis spp.) de aproximadamente 15 hectáreas. Este tipo de ecosistema proporciona servicios ecosistémicos importantes, pero está fuertemente amenazado debido a la creciente demanda de alimento para la acuicultura del abalón en Chile.

La colaboración Universidad-Municipio-Pescadores trajo consigo nuevas ideas sobre la manera de conservar la biodiversidad marina, pero, lo más importante, acercó redes de contactos que ayudaron a los miembros de los sindicatos de pescadores a acceder a instituciones regionales y recursos financieros. De esta forma, la colaboración entre estos actores permitió incrementar el capital social y reformular las preocupaciones para generar soluciones innovadoras (Oyanedel et al., 2015).

El proceso de postulación y declaración del área de conservación tomo más de 7 años, en los que se construyeron redes de comunicación y apoyo entre actores claves, que resultaron esenciales para la consolidación de la iniciativa (Oyanedel et al., 2015). Es importante destacar que durante estos años también se observaron ciclos de ánimo y desánimo entre los miembros de la comunidad. Así también, un factor vital en el desarrollo de esta iniciativa de conservación marina fue la presencia de "organizaciones de enlace o bisagras" entre los actores locales y organizaciones de otras escalas (Oyanedel et al., 2015). Estas organizaciones proporcionan oportunidades mediante la incorporación de recursos, conocimientos y otros incentivos para participar en las redes de conservación del ambiente marino (Folke et al., 2005).

Por lo tanto, el poder navegar estos procesos locales e interactuar con otras escalas de gobernanza resulta primordial para que en países como Chile las arenas decisorias asociadas a la conservación sean apropiadas por los actores y las comunidades locales de forma efectiva (Araos y Ferreira, 2013).

El Santuario Marino de Navidad fue aprobado en Febrero de 2013, constituyéndose en el primer paso del proceso de administración y desarrollo del Área Marina Protegida, lo que implica a futuro la creación de nuevas alianzas público-privadas. Sin duda que Navidad y sus actores, serán objeto de examen por otros municipios, académicos, organismos estatales y locales, ya que es la primera plataforma de aprendizaje en conservación marina municipal asociada a arenas participativas que se han generado en Chile durante la última década.

2.2. Territorios costeros indígenas: La experiencia de las comunidades Mapuche Huilliche de Purranque, Región de los Lagos

La comuna de Purranque está ubicada al sur de la Provincia de Osorno, en la Región de los Lagos. A pesar de la proximidad a la capital regional, el sector costero se mantiene como una zona muy aislada debido a la ausencia de servicios básicos y el difícil acceso.

En su borde costero, rodeado por bosques de olivillo, canelos y alerces, habitan comunidades indígenas que son parte del "Territorio Mapu Lahual". El estado de conservación de estos bosques, hace que este territorio sea de gran interés para la conservación a nivel nacional y mundial.

Este territorio posee un Plan Maestro de Desarrollo, denominado "Rewe Mapu Lahual", que fue elaborado el 2006 por lonkos de ocho comunidades indígenas, asociados a la "Asociación Indígena Mapu Lahual": Melillanca Guanqui, Maicolpi Río Sur, Hueyelhue, Loy Cumilef, Ñirehue, Caleta Cóndor, Manquemapu y Mahuidantu. El Plan Maestro está orientado a dar sustento a las comunidades indígenas Mapuche Huilliche que viven en el sector, relevando el valor cultural de sus prácticas y conocimientos y el patrimonio natural que este territorio alberga. El Plan Maestro contiene las líneas estratégicas del territorio, una de las cuales está claramente relacionada con el uso del borde costero y ríos adyacentes. A partir de esta iniciativa, durante el año 2011, se avanzó en un Plan de Ordenamiento Territorial que define zonas relevantes para la conservación terrestre y el uso sustentable de los bosques.

Gracias a este marco referencial, en el año 2012, el Municipio convocó a la formación de la "Mesa del Borde Costero", que inició el proceso de microzonificación. En esta mesa fueron representadas todas las fuerzas vivas y usuarias de este espacio, tanto públicas como privadas. Al año siguiente, la propuesta de microzonificación fue enviada a la Comisión Regional del Uso del Borde Costero donde se definieron los usos preferentes y la vocación del territorio: turismo de intereses especiales, pesca artesanal y comunidades indígenas (Godoy y Molina, 2012).

Esta plataforma de trabajo, desarrollada junto a los actores locales y organismos públicos, sirvió como base para la negociación exitosa, por parte de las tres comunidades indígenas de la zona costera de Purranque, en la presentación de solicitudes de tres "Espacios Costeros Marinos de los Pueblos Originarios (ECMPO)"[5], los que se encuentran actualmente en tramitación. Estos acuerdos se extendieron hacia el resto de las comunidades indígenas costeras comprendidas en el "Territorio Mapu Lahual", ubicadas en las comunas aledañas de Río Negro y San Juan de la Costa, logrando validar y fortalecer una mirada de desarrollo hacia el mar, del territorio indígena y también de la Provincia de Osorno.

En la actualidad se encuentra aprobado el ECMPO de la comunidad indígena de Manquemapu y Mahuidantu, y se están desarrollando las gestiones para una tercera, asociada a la comunidad Lafken Mapu. Sin duda, el apoyo y compromiso del Municipio de Purranque por el desarrollo de su borde costero con comunidades indígenas y otros usuarios, ha marcado un precedente el cual debe seguir fortaleciéndose de manera interna con los actores de su territorio.

Ciertamente estas acciones locales apoyan y documentan la definición de este sector como zona prioritaria de desarrollo en un contexto regional (Estrategia de Desarrollo Regional, 2009- 2020).

2.3. Proyectando el futuro del territorio: Ordenamiento costero en el sector de Chepu, Chiloé

El sector de Chepu está localizado a 25 kilómetros al sur oeste de la ciudad de Ancud, en la Región de los Lagos. Posee bellos paisajes y hábitats de muchas especies emblemáticas, como el Martin Pescador y el Huillín. Es un área prioritaria para la conservación de la biodiversidad en la Isla de Chiloé y es una zona de amortiguación por ser la puerta norte de entrada al Parque Nacional Chiloé.

En marzo del 2010, el Sindicato de Pescadores Mar Adentro de Rio Chepu convocó a varios actores de este sector rural para conformar un grupo de trabajo con el objetivo de compartir las visiones sobre el lugar en que vivían y las expectativas sobre el futuro. A partir de esa experiencia, nació un "Grupo Gestor" que inició el trabajo de ordenamiento territorial de la zona, a través de la "Declaración de Intenciones del Territorio y Maritorio de Chepu". Esta carta declaratoria fue presentada al Consejo Municipal dando origen a los primeros pasos en el ordenamiento y planificación de este sector costero de la comuna de Ancud (Godoy et al., 2010). En la actualidad el Grupo Gestor es liderado por la Junta de Vecinos, organización territorial reconocida para tales fines por el municipio.

Con la validación de la declaración de intenciones, el Municipio de Ancud convocó a una Mesa de Trabajo Territorial, denominada "Mesa de Chepu", donde la comunidad preparó y presentó la propuesta llamada "Construcción de un Modelo de Gestión de Desarrollo Sustentable en una Comunidad del Borde Costero de la Comuna de Ancud, Chiloé". Esta propuesta, además de proponer un modelo de gestión costera, avanzó en otros instrumentos de ordenamiento territorial, tales como ordenanzas municipales y la participación comunitaria en los futuros planes seccionales costeros.

La "Mesa de Chepu" sigue vigente, presentado ciclos de ánimo y desánimo entre los miembros de la comunidad. En el descorrer de los años ha ido centrado su accionar en la planificación estratégica, convocando a una plataforma pública-privada de los diferentes actores que intervienen en el territorio. Esta mesa ha permitido que las autoridades locales, provinciales y regionales conozcan la propuesta comunitaria y orienten la inversión pública hacia la cartera de iniciativas que la comunidad ha priorizado.

2.4. AMCODES: una plataforma intermunicipal de conservación marina y manejo costero

Luego del término del "Proyecto GEF Marino" en el año 2010, que permitió la creación de tres Áreas Marino Costeras Protegidas de Múltiples Usos en la costa de Chile (PNUD-CONAMA, 2007), se reunieron en el Municipio de Navidad, en enero del 2011, los alcaldes y equipos municipales de nueve comunas costeras de Chile: Caldera, El Quisco, Santo Domingo, Navidad, Pichilemu, Paredones, Purranque, Ancud, con el objetivo de crear la "Alianza de Municipios Costeros por el Desarrollo Sostenible" (AMCODES) (Gelcich et al., 2011; Araos y Ferreira, 2013). Esta iniciativa surgió como una forma de dar continuidad a la experiencia de conservación desarrollada por algunos de éstos municipios en el marco del proyecto "GEF Marino", así como integrar en una plataforma intermunicipal de aprendizaje e intercambio de experiencias otras iniciativas de conservación marina surgidas desde los propios municipios (Araos, 2014b)

En su Declaratoria Constitutiva definieron su accionar orientándolo a: a) reivindicar, a través de su experiencia empírica en el desarrollo de la conservación marina, el derecho a ser reconocidos como administradores de la biodiversidad marina y, por lo tanto, el derecho a participar en el diseño de políticas públicas y la ordenación del territorio; b) desarrollar acciones a nivel social, económico y/o cultural que promuevan el uso racional de los servicios ecosistémicos; c) considerar la protección de la biodiversidad en sus territorios, como la base ética y material para el desarrollo; d) comunicar y compartir experiencias en conservación y manejo de la biodiversidad marina con otros municipios, organizaciones no gubernamentales, sociedad civil, instituciones del Estado y empresas (Gelcich et al., 2011).

La participación de las municipalidades en la administración del borde costero nacional ha sido establecida en tres aspectos relevantes: a) tramitación de las solicitudes de derechos de concesiones marítimas; b) administración del borde costero en los sectores urbanos correspondientes a los balnearios; y c) en el proceso de zonificación regional[6], de responsabilidad del Gobierno Regional (Submarina, 2009). Dichos aspectos han sido diseñados bajo una clara estructura de "arriba-abajo" (top down), sin proponer, por tanto, una perspectiva real de ordenación del territorio y la participación de la sociedad civil organizada. De esta manera, se advierte que los municipios se encuentran apartados del proceso general de planificación de usos del borde costero (Castro et al., 2009).

En este sentido, AMCODES agrega a la gestión municipal de sus asociados una visión integradora, que considera procesos de involucramiento de los actores locales, de participación responsable de la sociedad organizada y de descentralización en la toma de decisiones (Sáez y Salas, 2012). Este enfoque coincide con lo señalado por Salzwedel y colaboradores (2003), en cuanto a que el Municipio es la forma organizativa del Estado más cercana al desarrollo del territorio costero, a sus repercusiones positivas como a las negativas, el cual debe convivir, lo quiera o no, con los conflictos relacionados al uso del territorio y los recursos naturales. Para enfrentar la gestión de la zonificación del borde costero, AMCODES destaca el papel de la Municipalidad en la conducción del desarrollo comunal y del borde costero que forma parte de su territorio.

En general, los municipios de AMCODES, participan de los procesos de zonificación en sus respectivas regiones y asisten como miembros de las respectivas Comisiones Regionales de Uso del Borde Costero. Todos lo hacen en la Macrozonificación y sólo tres se encuentran desarrollando la Microzonificación. Hasta abril del año 2015 ninguna de ellas ha sido aprobada. En cuanto a ello, es útil observar lo que se informa oficialmente desde la Comisión Nacional de Usos del Borde Costero, respecto del avance en las regiones donde se localizan lo socios de AMCODES, los cuales han mantenido el mismo número desde el año 2011 (Sáez y Salas, 2012). Es pertinente indicar que el Terremoto y Maremoto del 27/F (2010), alteró la planificación del proceso de zonificación, lo que ha afectado su tramitación.

Un elemento relevante de destacar es la existencia de Oficinas de Borde Costero en las municipalidades de Caldera y Navidad, dedicadas a atender los requerimientos de la totalidad de aspectos relacionados a la zona costera y sus múltiples usuarios. Diferente a lo que ocurre en los municipios de Pichilemu y Ancud, que han enfocado su gestión costera hacia la pesca artesanal, provocando un tratamiento parcial y sectorizado del borde costero. Los demás municipios no tienen una oficina específica que atienda esta demanda, dejando la gestión costera bajo la responsabilidad de diferentes reparticiones: Obras, Fomento Productivo o Desarrollo Comunitario, Medio Ambiente.

De esta manera, se reconoce que el proceso de zonificación del borde costero en Chile constituye la gran herramienta de ordenamiento territorial para este ambiente en particular. Mas, se advierte a su vez, que las posibilidades de planificación territorial y de conservación marina, no contemplan mecanismos vinculantes para los acuerdos construidos entre los múltiples actores del territorio, fragilizando los acuerdos tomados y, consecuentemente, colocando en riesgo su gobernabilidad.

Según nos indica Haefner (2011), los municipios se enfrentan hoy a escenarios sociales, culturales, económicos y políticos altamente cambiantes; las políticas públicas cada vez mas inclusivas exigen una fuerte dosis de gestión local; se manifiestan presiones por parte de actores privados en busca de mecanismos de articulación y asociatividad para acceder al uso del bienes y servicios del territorio; hay una falta de coherencia y consistencia entre los diversos instrumentos de planificación local - territorial; y se ha constituido una ciudadanía cada vez más exigente y demandante de servicios y prestaciones de calidad y de participación sustantiva. Por tanto, el sistema municipal se presenta complejo, heterogéneo y con problemas estructurales de financiamiento, gestión, rendición de cuentas, planificación territorial y déficit de capital humano.

En este sentido, los miembros de AMCODES han definido algunos ejes para la generación de capacidades que les permitan fortalecer a sus equipos técnicos y mejorar su gestión: 1) Patrimonio e Identidad Natural y Cultural de los territorios costeros; 2) Gobernanza y Gestión Costera; 3) Participación Ciudadana y Gobierno Local; 4) Gestión de Riesgos y Cambio Climático. En función de lo señalado, se espera que AMCODES desarrolle estas líneas de trabajo en los próximos tres años.

3. CONVERGENCIAS Y DESAFÍOS PARA LA CONSERVACIÓN MARINA Y COSTERA EN CHILE A NIVEL MUNICIPAL

Tomando como base el contexto de transformación de la conservación marina en Chile e identificando las convergencias entre las políticas públicas y las iniciativas locales, en esta sección pretendemos responder a las siguientes preguntas: 1) que elementos innovadores surgen del análisis de las iniciativas locales destacadas en este capítulo; 2) cuáles son los principales desafíos para un desarrollo integrado de la conservación marina y costera en Chile.

Como ha sido demostrado, las experiencias innovadores de conservación y gobernanza marino-costera se basan en propuestas realizadas desde y/o con las comunidades locales y sus actores relevantes, articuladas, principalmente, por los gobiernos municipales (Araos, 2014a). Los municipios han actuado como congregadores de visiones e intereses sobre el territorio y los recursos costeros, bajo una visión de desarrollo local y sustentable. En este contexto, la participación de algunos actores ha sido clave para "enlazar" a otros actores e arenas, así como para "amplificar" el espacio de actuación del municipio. Esto ha permitido movilizar nuevos recursos (políticos, económicos y culturales) e incrementar el capital social de los actores participantes en las diversas iniciativas (Oyanedel et al., 2015).

El surgimiento de la conservación marina como una preocupación pública en las comunas se ha dado a partir del reconocimiento de los problemas ambientales locales: escasez de recursos pesqueros, contaminación de áreas valorizadas cultural y/o económicamente, expansión de actividades industriales, cuyas soluciones han sido debatidas e decididas colectivamente. Se han creado, por tanto, arenas participativas para la toma de decisiones a nivel local, en espacios públicos que carecían de ellas, lo que ha permitido resolver conflictos de uso de los recursos naturales costeros y promover relaciones de cooperación entre sus usuarios (Araos y Ferreira, 2013).

En este sentido, se ha reconocido y otorgado valor al conocimiento local y se han buscado mecanismos de diálogo con el conocimiento científico (por ejemplo para la elaboración de la línea de base del Santuario Marino de Navidad). Un punto importante para propiciar la apropiación social de la conservación de la biodiversidad entre los diversos usuarios de los recursos naturales.

La participación activa de científicos, organizaciones de pescadores artesanales, organizaciones indígenas y ONGs muestran la importancia de establecer relaciones de cooperación entre los centros de investigación y la sociedad, relevando el carácter público de investigación científica.

La diversidad de iniciativas destacadas muestra que las soluciones no son únicas ni homogéneas y subrayan la importancia de contextualizar social, cultural y económicamente las diversas iniciativas. En este sentido, se torna central promover la pertinencia territorial de las iniciativas, ampliando los esfuerzos para visibilizar y valorizar los usos locales de los recursos naturales, así como comprender y legitimar políticamente los sistemas tradicionales de manejo.

La construcción de alianzas intermunicipales aparece como una alternativa institucional factible para la implementación de modelos de gestión costera integrada y de desarrollo territorial, que permita establecer instrumentos de manejo de los recursos naturales basados en una perspectiva ecosistémica, que diluya los límites administrativos y reconozca las múltiples dimensiones del medio ambiente.

Ahora bien, el desarrollo histórico de la conservación marina revela que las políticas de conservación han tendido a ser conducidas de manera centralizada, una forma de abordar el problema que ha considerado aspectos biofísicos por sobre los impactos socioeconómicos y la capacidad para el cuidado y vigilancia de las zonas protegidas (Gelcich et al., 2013). La visión histórica y experiencias presentadas en este capítulo, sugieren que es importante que las políticas de conservación marina puedan integrar aproximaciones complementarias, integrando iniciativas centralizadas con experiencias locales surgidas desde las bases (top down y bottom up), para asegurar la efectividad socioeconómica de las áreas protegidas y la diversidad institucional.

La conservación marina no es un proceso estático y no debe ser considerada como tal en las políticas públicas. Un país que pretende ser pionero en conservación marina y alcanzar las metas de Aichi debe considerar tanto un sistema gobernado centralmente que brinda apoyo y respaldo a un sistema de múltiples actores que incluya a las comunidades locales, el sector privado y las ONGs, y desde una conservación pagada por contribuyentes a una pagada por múltiples fuentes, para asegurar su auto-sostenibilidad. También y no menos importante, es reconocer que el proceso no es tiene un fin exitista, sino más bien se compone de muchas etapas de compartir aprendizajes y lecciones aprendidas de manera colectiva y con actores reales.

Postulamos que, si Chile pretende establecer un marco general a nivel nacional para la conservación, representado por el Servicio Nacional de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que sea inclusivo socialmente, representativo de la diversidad territorial, políticamente participativo y efectivo en la conservación de la biodiversidad, deberán reconocerse e integrarse los elementos innovadores de los últimos años, como son las áreas de manejo gestionadas por pescadores, los procesos participativos de microzonificación, los espacios marino-costeros para pueblos originarios y las áreas de conservación municipales. Esto también incluye considerar el desarrollo de mecanismos de financiamiento adecuados para cada contexto territorial y nivel administrativo.

En este sentido, cuando son implementadas y discutidas políticas públicas que afectan directamente a los territorios costeros tales como la Política Nacional de Uso del Borde Costero y la Política Nacional de la Biodiversidad, la construcción de plataformas políticas municipales e intermunicipales responden ciertamente a las demandas de los actores locales por la descentralización de las decisiones políticas y la participación en el proceso de formulación e implementación de esas nuevas regulaciones. Esta afirmación, de ser implementada, abriría la puerta para un debate más amplio, asociado al proceso democrático experimentado en los últimos 25 años en Chile y a los objetivos sociales de la conservación de la biodiversidad.

Se ha dado un nuevo paso para que los Gobiernos Regionales tengan un mayor compromiso con los habitantes de las Regiones en Chile, al determinar por ley que los Consejeros Regionales sean electos por el voto popular[7]. Hoy los consejeros responden a la sociedad que los ha elegido y no a grupos de interés que los nominaban con poca trasparencia. Por lo tanto, es de esperar que en los próximos años la descentralización ampliamente resaltada por los políticos y los gobernantes, se transforme en un hecho real, donde sea posible aportar y realizar la gestión de la biodiversidad marina y costera desde los gobiernos locales y regionales bajo un lineamiento nacional.

CONCLUSIONES

Las experiencias destacadas en este artículo, muestran la manera en que los actores sociales lograron articular y construir arenas participativas locales para la toma de decisiones, con el objetivo de generar mecanismos para asegurar la conservación marina y la gestión costera. Las iniciativas analizadas emergen como innovaciones para la conservación marina en Chile, que colocan en el centro del sistema de gobernanza a las organizaciones locales y el municipio y demuestran que cuando hay voluntad se puede generar respuestas validas y avanzar en el proceso de descentralización.

Esta nueva área de actuación de los gobiernos municipales implica el desafío de fortalecer permanente sus equipos técnicos, para lo cual se requiere la construcción de mecanismos de financiamiento específicos y la construcción de plataformas de aprendizaje descentralizadas. Sin duda, la experiencia de AMCODES emerge como una buena práctica a ser profundizada y fortalecida, y en el futuro a ser emulada por otros municipios y organizaciones sociales. Por lo tanto, se hace imprescindible la formación y/o el fortalecimiento de redes nacionales e internacionales, como plataformas de intercambio de experiencias, investigación, proyectos de desarrollo y puestas en valor de conservación marina costera.

En los últimos años se han multiplicado iniciativas ciudadanas para rebatir y contrarrestar intereses de diversos grupos económicos, políticos y culturales sobre los recursos y espacios comunes, revitalizando la movilización social en torno de problemas ambientales y promoviendo la construcción de mecanismos de resolución y regulación de conflictos socioambientales. Las experiencias descritas en este capítulo sintetizan, en parte, las estrategias de acción de los actores sociales y señalan algunos caminos institucionales para la regulación de esos conflictos.

Las experiencias locales también muestran cómo un paradigma moderno de conservación marina no sólo debe beneficiar a los visitantes y turistas, sino también a las comunidades locales, que asumen el costo de oportunidad de la conservación. Ya que si no se logra que los beneficios de la conservación sean apropiados por las comunidades, estaremos frente a una conservación de la biodiversidad excluyente e insustentable.

Para desarrollar conservación marino-costera que aborde estas necesidades será necesario un programa de investigación y acción planificada, que incluya equipos con una orientación interdisciplinar y énfasis en el desarrollo local sustentable y el uso de enfoques participativos. Es importante gatillar un proceso constante de aprendizaje social e institucional que mejore la eficacia de la conservación y gestión de las zonas costeras y promueva la construcción de mecanismos de adaptación a las nuevas condiciones sociales y ambientales que enfrenta el país.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a:

  • CONICYT/FONDECYT Proyecto Postdoctorado 3150341.
  • Alianza de Municipios Costeros por el Desarrollo Sustentable.
  • Municipalidad de Navidad.
  • Municipalidad de Purranque.
  • Municipalidad de Ancud.
  • Se agradece a los proyectos FONDECYT 1120103 e Iniciativa Milenio P10-033F.
  • Centro de Desarrollo Sustentable de Pichilemu.

BIBLIOGRAFÍA

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  1. Las metas de conservación surgieron como un mecanismo para promover la concretización de los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y monitorear su estado de avance. En la Conferencia de las Partes de la CDB del año 2010 (COP-10) fue establecido el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica durante el período 2011-2020 que contempla veinte metas, denominadas Metas de Aichi. La Meta 11 de Aichi establece que para el año 2020 se debe conservar efectivamente por lo menos el 10% de los océanos del mundo a través de Áreas Marinas Protegidas. Por su parte, la Meta 17 establece que para el año 2015 las partes deberán haber elaborado, adoptado e implementado las Estrategias y Planos de Acción para la conservación efectiva, participativa y actualizada de la biodiversidad.
    Disponible en: www.cbd.int/sp/targets/. Consultado el 18 de marzo del 2015.
  2. Como señala el informe No. 2: "PRIMER INFORME DE AVANCE: DIAGNÓSTICO Y METAS"(2015). Como parte del proceso de elaboración de Estrategia Nacional de Conservación de la Biodiversidad Marina-Costera. Ministerio de Medio Ambiente.
  3. Definimos gobernanza como: "El proceso mediante el que las políticas, leyes, instituciones y responsables de la toma de decisiones abordan temas que preocupan a la sociedad. La gobernanza cuestiona las metas fundamentales, los procesos y las estructuras institucionales que conforman la base de los procesos de planificación y de la toma de decisiones" (COI-UNESCO, 2006).
  4. Las Áreas de Conservación Municipal son áreas protegidas establecidas o reconocidas por el municipio mediante un instrumento legal, en concordancia con el sistema nacional de áreas protegidas y las políticas ambientales, territoriales y de desarrollo del municipio y el país (GTZ, 2010).
    El IV Congreso Mundial de la Naturaleza (Barcelona, España, 2008) emitió la resolución 4.037 que insta al Director General de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a reconocer el valor de las ACM para la conservación de la biodiversidad y su importancia para aumentar la efectividad de los sistemas de áreas protegidas, y solicita a las comisiones que promuevan y apoyen acciones para la expansión y la consolidación de estas áreas a través de apoyo técnico y financiero (UICN 2009:44-46).
  5. Ley 20.249/2008. Conforme a esta ley, se destinaun espacio marino delimitado, cuya administración es entregada a comunidades indígenas o asociaciones de ellas, cuyos integrantes han ejercido de manera habitual prácticas o conductas que reconocen como manifestaciones de su cultura. Se permiten distintos usos - pesquero, medicinal, religioso, recreativo, entre otros-, y la administración de estos espacios debe asegurar la conservación de los recursos naturales, y propender al bienestar de las comunidades, conforme a un plan de administración. Disponible en: www.conadi.gob.cl. Accesada en: 31/03/2014
  6. La zonificación, es un instrumento abocado a la gestión del territorio costero y cuyos resultados son la asignación participativa de usos preferentes en el borde costero. En cuanto tal, es una herramienta complementaria a la planificación y gestión territorial, ya que se integra con la Estrategia Regional de Desarrollo -de la cual se desprende-, de los instrumentos de planificación territorial (Plan Regulador Intercomunal, Plan Regulador Comunal, etc.) así como de la planificación sectorial vinculada a dicho espacio. (SUBDERE, 2011.)
  7. "En cada una de las regiones de Chile existe un Gobierno Regional, constituido por el intendente y consejo regional. El consejo regional tiene por finalidad hacer efectiva la participación de la comunidad regional y tiene facultades normativas, resolutivas y fiscalizadoras. Puede aprobar, modificar o sustituir los proyectos y proposiciones del intendente respecto a los siguientes asuntos: a) planes y estrategias regionales de desarrollo y sus modificaciones; b) presupuesto del gobierno regional; c) distribución de los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional que corresponde a la región". Fuente: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Disponible en: http://www.bcn.cl/leyfacil/recurso/eleccion-popular-de-consejeros-regionales. Accesada en: 31/03/2010