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Autor
  • Daniela Castro Polanco
    Ingeniera Agrónoma PUC, MSc. en Ordenamiento Territorial, UNESCO (Francia)
    Directora de Programas y Proyectos, Conservación Patagónica
    Región de Aysén, Chile
    danielacastropolanco@gmail.com
 
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CREANDO EL FUTURO PARQUE NACIONAL PATAGONIA

Introducción

Figura 1. Pinturas rupestres en Cueva de las Manos. Reserva Nacional Lago Jeinimeni. Fuente: El Mirador de Guadal, Patagonia, Chile

"Coirón y viento. El camino es largo hasta la cueva de las manos. El caminante mantiene fija la mirada en la piedra clavada que marca el horizonte. Como relámpago una lagartija, el grito de un águila, y, casi imperceptible, el canto de un hilo de agua bajo tierra. Tan cerca del cielo. Tan luminoso.

Las manos pintadas, imperceptibles a primera vista. Lentamente las pupilas se acostumbran a la oscuridad, y la piel a la frescura de la cueva. Aparecen las señales dejadas por quienes primero ocuparon este lugar, y también los rayados que profanan lo sagrado. Infinita tristeza.

Un guanaco solitario camina por la quebrada honda. Su silueta negra destaca sobre el azul del Lago General Carrera.

Juegos de sol y sombra"

Este lugar es la cueva de las manos, emplazada en la Reserva Nacional Lago Jeinimeni en la región de Aysén, Chile. Hace años atrás, cuando aún trabajaba para la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y por primera vez visité la Reserva Nacional Jeinimeni - descubriendo la laguna del mismo nombre - una colega inglesa que me acompañaba me comentó: "Daniela, we are blessed, this place is food for the soul..."

Tal es el sentimiento que me sigue acompañando cada vez que recorro la estepa patagónica de Aysén. Estos paisajes son sagrados, inmemoriales, parecieran situarse fuera del tiempo y del espacio. Valores intangibles de la conservación, que, sin duda, cada ser humano puede percibir cuando los visita.

Varios años han pasado y hoy trabajo junto a Kristine McDivitt Tompkins y su equipo en Conservación Patagónica, organización cuyo propósito fundamental es colaborar con la creación, mantención y desarrollo de los parques nacionales, especialmente aquéllos situados en la Patagonia, tanto argentina como chilena. En la región de Aysén, nuestro ámbito de acción es un territorio vecino de la Reserva Nacional Lago Jeinimeni, conocido como "Valle Chacabuco", antigua estancia ganadera adquirida en 2004 por Conservación Patagónica.

LA GRAN IDEA: CREANDO EL FUTURO PARQUE NACIONAL PATAGONIA

Figura 2. El Valle Chacabuco se caracteriza por conformar un paisaje de estepa patagónica enmarcado por majestuosas montañas. Foto L. Waidhofer

La fundación Conservación Patagónica se formó en el año 2000 con el objetivo de crear y mantener áreas protegidas en la Patagonia, logrando su incorporación al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). El primer proyecto culminó con la creación del Parque Nacional Monte León, en la Costa Atlántica, donado a la Administración de Parques Nacionales de Argentina en 2002. Conservación Patagónica trabaja con las autoridades encargadas de la gestión del patrimonio natural, suministrando las herramientas y el financiamiento total o parcial que en cada caso se requiera, para la adquisición, conservación y/o restauración de áreas silvestres, a objeto de que sean incorporadas al sistema público de parques nacionales. Kristine McDivitt Tompkins es fundadora y presidenta de Conservación Patagónica.

El proyecto de la institución consiste en dotar a Chile y particularmente a la región de Aysén de un nuevo parque nacional (250 000 hectáreas aproximadamente), el que comprendería las actuales Reservas Nacionales Lago Cochrane (Tamango) y Lago Jeinimeni, administradas por CONAF y a las que se integraría la antigua estancia Valle Chacabuco (78 000 hectáreas), situado entre ambas (Conservación Patagonia, 2006).

La compra de la Estancia Chacabuco por parte de la Fundación Conservación Patagónica en el año 2004, surge en respuesta a una antigua aspiración del Estado chileno de otorgar protección permanente a la biodiversidad del Valle de Río Chacabuco y Entrada Baker. De hecho, el sector ha sido considerado en el Libro Rojo de los Sitios Prioritarios para la Conservación como sitio prioritario nacional de conservación de la biodiversidad (CONAF, 1996). Por otra parte CONAMA, en su Estrategia y Plan de Acción para la Biodiversidad en la XI Región de Aysén, lo definió como sitio prioritario regional para la conservación de la biodiversidad calificándolo como "sitio de interés con prioridad uno" (CONAMA, 2006).

Figura 3. Vizcacha austral (Lagidium wolffsohni). Foto Cristián Saucedo

Valle Chacabuco es el lugar de mayor biodiversidad terrestre de la región de Aysén y hábitat de numerosas especies amenazadas (IUCN, 2000) como el huemul (Hippocamelus bisulcus) y la vizcacha austral (Lagidium wolffsohni). La incorporación de Estancia Chacabuco al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas de Chile permitirá incluir una extensa área de transición del bosque de lenga (Nothofagus pumilio) hacia la estepa patagónica y la estepa propiamente tal, los cuales constituyen los ambientes más escasamente representados al interior del Sistema Nacional a escala regional. Especialmente relevante resulta la existencia de una considerable extensión de estepa patagónica, formación prácticamente ausente de las áreas protegidas de la región (apenas 3% de la superficie del Sistema regional). Cabe hacer notar que esta formación tampoco está adecuadamente protegida en territorio argentino. De acuerdo a la Administración de Parques Nacionales de ese país sólo el 2,61% de la superficie de la ecorregión de los pastizales sub-andinos patagónicos está protegida.

La creación del nuevo parque permitirá el cumplimiento de una serie de objetivos de conservación, especialmente el restablecimiento del hábitat del huemul (H. bisulcus) y del cóndor (Vultur gryphus, emblema de Chile). Se espera un aumento de la población de huemul en el área, la cual actualmente no sobrepasa el centenar de individuos. Esto está ocurriendo en la medida que se ha ido reduciendo gradualmente la carga de animal doméstico, se han retirado cercos, se ha re-establecido el movimiento de las especies nativas, y se ha generado un nuevo equilibrio en los ecosistemas de dicho territorio. La integración de Valle Chacabuco a las dos Reservas Nacionales existentes, permite la continuidad y conectividad de un extenso territorio ocupado por esa especie. En resumen, se brinda protección a miles de hectáreas, que permitirán mantener poblaciones viables de importantes especies de fauna y flora ligadas a la estepa y a los matorrales de ñirres (N. antartica) y bosques de lenga (N. pumilio) de la Patagonia chilena.

Figura 4. En el futuro Parque Nacional Patagonia será posible realizar circuitos de caminata de duración variable, desde pocas horas hasta varios días. Foto Cristián Saucedo

Desde el punto de vista turístico, Valle Chacabuco reúne condiciones inmejorables para la observación de fauna mayor, sumada a su gran belleza escénica producto del relieve abrupto de la zona. En este sentido, la existencia de animales de gran tamaño permite un turismo de intereses especiales, basado en la observación y fotografía de la fauna, como ocurre en muchos de los grandes parques nacionales del mundo. Desde el camino principal es posible observar guanacos (Lama guanicoe), flamencos (Phoenicopterus chilensis), caiquenes (Chloëphaga picta) y varias especies de patos y dos de cisnes. También se encuentran cóndores (V. gryphus), carpinteros (Campephilus magellanicus), ñandúes (Rhea Americana), vizcachas (L. wolffsohni), armadillos (Chaetophractus villosus), chingues (Conepatus chinga) y pumas (Puma concolor). Todo lo anterior potencia la realización de una amplia gama de actividades tales como: observación y fotografía de flora, fauna y bellezas escénicas, caminatas, camping, excursionismo, montañismo, fotografía, pesca y recreación pasiva.

Figura 5. Puma (Puma concolor) con radio collar. Foto Cristian Saucedo

Su gran atractivo y ubicación privilegiada lo relacionan con una serie de circuitos turísticos australes patagónicos. El acceso relativamente fácil por la Ruta 7 (Camino Longitudinal Austral) y el camino internacional Paso Roballos, que atraviesa Valle Chacabuco de este a oeste, sumado a las excelentes condiciones para la observación de fauna, incluso desde el propio vehículo, contribuirán a que este futuro parque se convierta en un área protegida de primer nivel, y un polo de atracción apto para recibir turistas de toda edad y condición física. Estas características convierten al área, además, en un lugar particularmente apropiado para la educación ambiental y la investigación científica.

Desde el punto de vista arqueológico, Valle Chacabuco parece haber tenido cierta importancia para los antiguos pobladores indígenas tehuelches, en particular el sector denominado "Entrada Baker", en las nacientes del río Chacabuco, que ha sido conocido desde hace mucho tiempo por su alto valor científico y riqueza arqueológica (CIDIC - SOCHIGEO, 1985). Se han realizado excavaciones arqueológicas en el sector de Entrada Baker, las que revelaron estadías más o menos regulares, probablemente en verano, representadas en el equipamiento del sitio con recipientes cerámicos y cientos de puntas de flecha, muchas de ellas aún sin utilizar (Mena y Jackson, 1991). En todo el territorio asociado con el proyecto de parque existen numerosos sitios arqueológicos de interés, como aleros y cuevas con arte rupestre, que sumados al conocido y excepcional sitio arqueológico "Cueva de las Manos", en el área Alto Río Pinturas, en Argentina, dan cuenta del importante valor cultural del área y de su trascendencia binacional.

Creemos que esta iniciativa será un aporte importante al desarrollo de la región de Aysén y de las localidades vecinas, dado el atractivo turístico que representará el futuro Parque Nacional Patagonia, y todos aquellos bienes y servicios anexos que requerirán los visitantes del mismo. Esta demanda tendrá que necesariamente ser cubierta por iniciativas individuales o comunitarias de Cochrane, Chile Chico y otras localidades de la región de Aysén. Nuestra intención es que el parque contribuya al desarrollo regional, particularmente al de las comunidades locales vecinas.

Figura 6. Ubicación del futuro Parque Nacional Patagonia
 

DE UNA ESTANCIA A UN PARQUE NACIONAL

Figura 7. Trabajo de voluntariado en la extracción de especies exóticas en Valle Chacabuco. Foto Luigi Solis

Producto de aproximadamente 80 años de ganadería en sucesivas administraciones, el territorio de la Estancia Valle Chacabuco había sufrido un deterioro importante asociado al sobrepastoreo. Hasta el punto que, en 2004, al momento de la compra por Conservación Patagónica, la estancia como explotación ganadera, se había vuelto económicamente insostenible. Continuar con la actividad sólo implicaba ahondar el deterioro ambiental y económico existente. Catastróficas consecuencias se observaban en los ecosistemas: erosión, pérdida de cobertura original de coirón, sectores incendiados e invasión de especies exóticas como la rosa mosqueta (Rosa eglanteria). En los años 20 esta frágil área llegó a albergar más de 80 000 ovinos. Cuando Conservación Patagónica adquirió la estancia, existían 25 000 ovinos y 4 000 vacunos, cifras aun muy por encima de la capacidad de carga del área.

Por esta razón Conservación Patagónica diseñó un plan de trabajo que incluyó el proceso de reconversión de una estancia ganadera tradicional hacia la creación de un parque nacional de categoría mundial, impulsando así el círculo virtuoso de una economía local basada en la conservación de sus recursos naturales.

Desde el 2004, se han estado desarrollando una serie de actividades tendientes a la transformación del uso del territorio. En la actualidad, un equipo de cerca de 50 personas trabaja de forma constante en Conservación Patagónica, además de los servicios de construcción entregados por una constructora que emplea otros 50 trabajadores aproximadamente. En total, cerca de un centenar de personas se desempeñan actualmente en el parque en construcción. Adicionalmente, desde el año 2006, Conservación Patagónica ha desarrollado un programa de voluntariado, que atrae cada año a más de un centenar de personas, chilenas y extranjeras, de todo origen y edades, interesadas en participar en la inspiradora tarea de contribuir en la construcción de un nuevo parque nacional (para más información sobre el programa de voluntariado visite www.conservacionpatagonica.org).

Las actividades desarrolladas para la creación del parque son las siguientes:

  • Disminución gradual del ganado doméstico ovino y vacuno.
  • Restauración, a escala de paisaje y ecosistema, a través del retiro de cercos y alambrados, control de plantas exóticas, recolección de semillas y siembras, recolección de basura. En estas actividades participan muchos voluntarios.
  • Censos e inventarios de especies nativas, realizados por guardaparques junto a investigadores chilenos y extranjeros.
  • Monitoreo de especies que son parte del ecosistema como huemules (H. bisulcus), zorros, guanacos (L .guanicoe), pumas (P. concolor), y además de vegetación como el coirón (Festuca gracillima).
  • Construcción de infraestructura de alta calidad, para vivienda, oficinas y servicios de recepción de los visitantes como museo, restaurante, y museo de interpretación ambiental. Estas construcciones son acogedoras, hermosas, durables y altamente eficientes desde el punto de vista energético. En la medida de lo posible se emplean materiales locales, acordes a los paisajes en los cuales se insertan. Además se están construyendo áreas de uso público, como senderos, camping y señalética para el futuro parque.
  • Visitas de establecimientos educacionales de la región y el país que se interesan en conocer el nuevo parque en construcción y su diversidad biológica.
  • Presentación y sociabilización de la propuesta de creación de parque a nivel nacional y regional, además de la formación de alianzas estratégicas con organismos del Estado de Chile, ONG's chilenas y extranjeras, agencias de investigación científica y universidades.

EL PARQUE NACIONAL PATAGONIA– VISIÓN Y RETOS

Gracias al aporte de numerosos donantes a través del mundo, Conservación Patagónica ha entrado en la etapa final del desarrollo del parque en Valle Chacabuco. Aunque el área ya recibe numerosos visitantes, en noviembre del 2014 se espera que podamos oficialmente abrir Valle Chacabuco al acceso público. En ese momento, ya se habrán completado elementos cruciales de la infraestructura del parque en el sector de la administración, se habrá desarrollado cuatro sistemas de senderos y construido tres áreas de camping de acceso vehicular.

Durante la próxima década, Conservación Patagónica seguirá trabajando con el Estado chileno en la creación de esta nueva área silvestre protegida, impulsando la designación de Valle Chacabuco y las vecinas reservas nacionales Lago Jeinimeni y Tamango como una sola unidad: el Parque Nacional Patagonia. Este nuevo parque podría sin duda transformarse en una atracción mayor y más espectacular que el Parque Nacional Torres del Paine en la vecina región de Magallanes.

Como conclusión, es necesario reflexionar en torno a las razones por la cuales la propuesta de Conservación Patagónica apunta a la creación de un nuevo parque nacional que requeriría la reclasificación de las reservas nacionales existentes y la designación de Valle Chacabuco como área protegida. Según lo establecido originalmente por la UICN, un parque nacional es la principal categoría de conservación que "asegura la protección de la biodiversidad natural junto con la estructura ecológica subyacente y los procesos ambientales sobre los que se apoya, y promueve la educación y el uso recreativo". Esto dista mucho de la idea preconcebida que puede existir en torno a esta categoría de conservación, que implicaría protección a ultranza, con cadenas y cerrojos. Así podemos ver que en muchos parques nacionales hay compatibilidad entre la obtención de ingresos económicos y la conservación (Lauca, Fray Jorge, La Campana, Conguillío, Torres del Paine, entre los principales) y que constituyen una herramienta valiosa para el desarrollo local y regional. El problema de fondo está en la seriedad con que se formulan y se da cumplimiento a los objetivos de manejo y la rigurosidad en el desarrollo de los planes de manejo.

Pensamos que el futuro Parque Nacional Patagonia reúne todos los valores que ameritan su designación como parque nacional, ya que además de los valores materiales fundamentales asociados a esta categoría de conservación (protección de la biodiversidad y de los procesos ecosistémicos que la sustentan), el territorio también representa a cabalidad valores intangibles de las áreas protegidas, que se expresan en términos personales, culturales y sociales (Hayney y Putney, 2003). Sin duda el futuro Parque Nacional Patagonia será un lugar donde cada ser humano, cualquiera sea su origen, edad, sexo o religión, podrá volver a conectarse con la dimensión sagrada de los espacios naturales.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

Cidich - Sochigeo, 1985. Presencia Tehuelche en el curso superior del Valle Chacabuco. Alero Entrada Baker: una ojeada al pasado. 46 p.

CONAF. 1996. Libro Rojo de los Sitios Prioritarios para la Conservación de la Diversidad Biológica de Chile. Ministerio de Agricultura, Corporación Nacional Forestal, Santiago, Chile.

CONAMA. 2006. Estrategia y Plan de Acción de Biodiversidad, Región de Aysén. Comisión Nacional del Medio Ambiente. Santiago, Chile. 45 p.

Conservación Patagónica, 2006. Proyecto Parque Patagonia, Propuesta al Ministerio de Agricultura: Corporación Nacional Forestal. Documento de trabajo, Conservación Patagónica, Chile. 10 p.

Harmon, D. y Putney, A. 2003. The Full Value of Parks. From Economics to the Intangible. Rowman & Littlefield Publishers, Inc. Oxford. USA. 347 p.

IUCN. 2000. The IUCN red list of threatened animals. Gland, Switzerland. www.iucn.org/

Mena, F. y Jackson, D. 1991. Tecnología y Subsistencia en Alero Entrada Baker (Región de Aisén; Chile). Anales del Instituto de la Patagonia 20:169-203.