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Autor
  • Adrián Méndez Barrera
    Director de Fortalecimiento de Operación Regional
    Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México

 
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Hacia una reflexión colectiva sobre el cambio climático global y las áreas protegidas

El pasado mes de marzo de 2010 se organizó en la ciudad de Mérida, Yucatán, México el III Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, cuyo lema fue “Naturaleza viva, pueblos vivos: asumiendo retos globales”. Precisamente uno de los retos globales, y que ocupó una línea temática del Congreso, fue el cambio climático y su relación con la subsistencia, conservación y desarrollo sustentable de las áreas protegidas. Dentro de esta línea se resaltó que la región de Mesoamérica es muy vulnerable a los efectos del cambio climático tales como inundaciones, sequías y huracanes. Se destacó que la conservación de los ecosistemas tiene un impacto positivo en la reducción de las amenazas a las poblaciones humanas frente a estos efectos.

Se ha documentado, en base a diversos estudios, que el cambio climático perturbará el desarrollo de los ecosistemas mundiales (IPCC, 2007). Las consecuencias de estos cambios probablemente incluyan la modificación de la distribución original de las especies, el incremento de las tasas de extinción y la reducción en los niveles de biodiversidad a escala global, acorde a informes de IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) y de la Secretaría del Convenio sobre Diversidad Biológica.

Aunque es difícil aplicar resultados de investigaciones de escala global en regiones locales, por lo general los modelos de cambio climático global pronostican un severo impacto sobre la biodiversidad de México en las décadas que vienen (CONABIO, 2006). De hecho, áreas tropicales de Centro América y en general de América Latina, han sido clasificadas como regiones susceptibles de sufrir extinciones que impacten de manera considerable la biodiversidad (IPCC, 2007). A escala mundial se pronostica que el cambio climático alterará los ecosistemas y colocará a más especies en riesgo de extinción. A medida que los cambios en la temperatura y en los patrones meteorológicos lleguen a ser más pronunciados, la biodiversidad cambiará más drásticamente (IPCC, 2007a).

Mundialmente, se estima que 41% de las especies serán afectadas por el cambio climático (Parmesan, 2006). En Mesoamérica la pérdida de hábitat debido al cambio climático se estima entre 16 y 54%, dependiendo en los supuestos y modelos que se usen. De manera general, el aumento en la temperatura causado por el cambio climático modificará la distribución de las especies, desplazándolas hacia los polos o a altitudes mayores, ya que los organismos buscarán condiciones climáticas más adecuadas (IPCC, 2007). El desplazamiento de las áreas de distribución original de las especies implica cambios en el funcionamiento de los ecosistemas, de manera que las especies tipo malezas que son más móviles y pueden establecerse rápidamente, tendrán ventajas sobre las especies de movimiento lento.

Los nuevos retos en materia de conservación de la diversidad biológica ante el cambio climático implicarán el desarrollo de metodologías para diseñar áreas protegidas bajo diferentes escenarios. Esto se debe a que el cambio climático podría provocar el desplazamiento de las especies e incluso de los ecosistemas, de manera que en un futuro no muy lejano, podría ocurrir que el patrimonio natural que se desea proteger “abandone” las áreas destinadas para tal fin.

Durante el Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas surgieron diversas ideas tales como:

  • Conservar, ampliar e interconectar los ecosistemas naturales prioritarios y su biodiversidad, considerando los potenciales efectos relacionados con el cambio climático.

  • Profundizar en el conocimiento sobre los impactos y la vulnerabilidad de los bosques, selvas, matorrales, pastizales, humedales interiores y costeros, y ecosistemas marinos, ante la variabilidad natural del clima y el cambio climático, así como los fenómenos climáticos extremos.

  • Definir, valorar y mantener las capacidades de disminución de riesgos y amortiguamiento de impactos de los ecosistemas acuáticos continentales, costeros y marinos, ante los efectos del cambio climático.

  • Promover una región justa y equitativa que valore sus áreas protegidas y se comprometa con las condiciones de vida de sus habitantes ante los impactos del cambio climático.

  • Promover un enfoque de sistema de gestión de riesgos, como estrategia para aumentar la resiliencia de ecosistemas, comunidades humanas e infraestructura para la operación de las áreas protegidas.

Finalmente el último día del Congreso todos los Ministros relacionados con la conservación del medio ambiente de Mesoamérica acordaron en este tema promover como región, ante diferentes foros mundiales y regionales, que los sistemas de áreas protegidas deben ser parte fundamental de cualquier estrategia regional en materia de cambio climático global. Se pretende con ello asegurar acciones concretas de adaptación y / o mitigación, y disminuir la vulnerabilidad de los ecosistemas y territorios críticos, con la finalidad de reducir los riesgos de las poblaciones humanas asociadas con los espacios protegidos y de aquellas establecidas en zonas de alto riesgo. Asimismo, se programaron medidas para establecer una red regional de gestión del conocimiento sobre incendios forestales, deforestación, vulnerabilidad de especies, impactos del cambio climático en biodiversidad (marina y terrestre), abundancia y distribución de especies y restauración de ecosistemas.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

CONABIO. 2006. Capital natural y bienestar social. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Tlalpan, México, D.F.71 p.

http://www.conabio.gob.mx/2ep/images/3/37/capital_natural_2EP.pdf

IPCC. 2007. Cambio climático 2007: Informe de síntesis. Contribución de los Grupos de trabajo I, II y III al Cuarto Informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático [Equipo de redacción principal: Pachauri, R.K. y Reisinger, A. (directores de la publicación)]. IPCC, Ginebra, Suiza. 104 p.

IPCC. 2007a. Informe del Grupo de Trabajo II - Impacto, Adaptación y Vulnerabilidad

[M.L. Parry, O.F. Canziani, J.P. Palutikof, P.J. van der Linden and C.E. Hanson (eds)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.

Parmesan, C. 2006. Ecological and Evolutionary Responses to Recent Climate Change. Section of Integrative Biology. Annu. Rev. Ecol. Evol. Syst. 37:637–69 University of Texas, Austin, Texas. USA.