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Parque nacional Huascarán y compañía Minera Antamina. Una experiencia exitosa en la relación minería, conservación y desarrollo sostenido

Introducción

Las operaciones mineras no son solamente de carácter técnico y económico. El valor de una mina, o para tal caso, de cualquier inversión, radica tanto en los materiales depositados en el sub-suelo como en la productividad del capital humano, la tecnología y los procedimientos de negocios, logísticos y de ingeniería necesarios para la construcción de minas de gran escala en períodos cortos de tiempo. La minería es el negocio de los ingenieros de minas. Esta es una profesión que en el pasado no ha requerido habilidades profesionales especiales en asuntos de desarrollo comunitario o la conservación de ecosistemas o áreas protegidas. Sin embargo, el futuro del sector minero está y estará de manera creciente cada vez más afectado por un contexto social y político muy complejo. Parte de esta complejidad se encuentra asociada con la aparición de múltiples tipos de interesados que son fuertes y reaccionan ante la minería desde perspectivas que son nuevas en la experiencia del sector minero. El ingeniero de minas Benavides (1998) ha descrito bien este reto:

“Cuando nosotros (los mineros) nos encontramos con personas diferentes a nosotros, personas con intereses, creencias, o incluso percepciones del mundo diferentes a las nuestras, con frecuencia nos sentimos confundidos (…) El problema (para nosotros los mineros) es que, preocupados por nuestras operaciones y nuestros intereses, nos olvidamos que pueden haber personas quienes no comparten nuestros ideales y experimentan sentimientos que van desde una sensación de invasión hasta de gratitud total (por nuestra presencia) y actividad.”

Uno de estos nuevos grupos de interesados orientados a proteger recursos naturales y sociales valiosos y selectos es la comunidad de conservacionistas. Este es un grupo de interesados con su propia perspectiva sobre la manera en que la conservación de la naturaleza, el desarrollo de la comunidad, y el uso de los recursos naturales renovables o no-renovables están vinculados entre sí.

Dentro de esta colectividad hay también una corriente fuerte que reconoce un vacío en la comunicación efectiva con sectores de la producción, como la minería, que con frecuencia opera en lugares remotos asociados con las áreas biológica o socialmente sensibles que son objeto de conservación. En reunión conjunta convocada por la UICN y el Concejo Internacional sobre los Metales y el Medio Ambiente (IUCN, 2000) ambas partes concluyeron que:

  • Donde no hay diálogo, no hay progreso.
  • Que se pueden encontrar puntos en común dónde existe el deseo de las partes de encontrarlos.
  • Que al encontrar puntos en común se pueden obtener beneficios para todas las partes involucradas.
  • Que el compartir información, el generar confianza, la buena voluntad y la continuidad del diálogo son esenciales.

En Perú existen 63 áreas incluidas en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINANPE), que varían en tamaño, desde las pocas 690 hectáreas de las Lagunas de Mejía, hasta los varios millones de hectáreas del Alto Purus y Cordillera Azul. El SINANPE es un conjunto de áreas que representa aproximadamente el 14 % del territorio nacional de Perú, constituyendo la herencia natural de la nación. Perú es también uno de los países más mineralizados del mundo, minerales que constituyen una riqueza nacional que se encuentra mayormente en sus montañas andinas.

La exportación de estos minerales genera cerca de 50% del ingreso de divisas del país, seguido por el sector turismo, que a su vez está basado en atractivos naturales y culturales de Perú andino. Es decir, los recursos mineros, por un lado, y los paisajísticos y culturales, por el otro, se sobreponen en los mismos territorios y ambos tienen importancia mayúscula para la economía nacional. Consecuentemente, es imperativo identificar puntos de común acuerdo sobre conservación y desarrollo sostenible, si ambos sectores de interés aspiran a alcanzar sus respectivos objetivos.

La Minera Antamina se encuentra ubicada aproximadamente a 30 Km al este del Parque Nacional Huascarán, en los límites de la Zona de Transición de la Reserva de Biosfera Huascarán, en el departamento de Ancash. Aunque su actual medio de transporte de concentrado hace uso de un mineroducto, y su carretera de acceso bordea el límite sur del Parque, la propuesta inicial del proyecto Antamina (Compañía Minera Antamina, 2000), fue transportar en camiones el concentrado de mineral producido en el área de la mina hasta la instalación portuaria en la costa, por una carretera existente que cruza el Parque (“carretera central”). Esta propuesta fue objeto de controversia y negociaciones que involucraron al Parque, al Instituto Nacional de Recursos Naturales, al Instituto de Montaña, a la UNESCO y a las personas relacionadas con la conservación técnica a nivel internacional, así como Antamina, sus accionistas e instituciones crediticias del proyecto. El resultado de esta negociación, asociada con otros factores relacionados a los cambios en el diseño y a la propiedad del proyecto, condujeron a la decisión de no utilizar la “carretera central” y construir un “by pass” de acceso alrededor y fuera del límite sur del Parque.

Además se acordó cambiar el método de transporte de concentrado usando camiones a un mineroducto. Un resultado de este proceso fue la creación del Grupo de Trabajo Huascarán. Este grupo fue convocado formalmente por el Instituto Nacional de Recursos Naturales, donde el Instituto de Montaña asumió el rol de coordinador técnico, contando con el apoyo y participación de la empresa Antamina. Conforme el Grupo de Trabajo concluyó el monitoreo del uso que hizo Antamina del Parque, éste fue evolucionando hasta incluir las principales minas que operan en las cercanías del Parque. El plan de trabajo del Grupo fue diseñado por sus miembros para lograr tareas en el corto plazo (el monitoreo y la comunicación en el uso temporal de la carretera central del Parque), utilizando el método del costo-compartido (entre el Instituto de Montaña y las empresas). El Grupo de Trabajo fue incrementando su funcionalidad paulatinamente, hasta llega a incluir comunicaciones, funciones de información simples pero específicas para tratar posibles conflictos tempranamente o para generar iniciativas bilaterales ó multilaterales que puedan contribuir a la adecuación entre minería y desarrollo sostenible de la región. Así el Grupo se enfoca en un rol de comunicación e información y está vinculado a nivel nacional con otras ONGs de conservación en el Consorcio Minería y Conservación, que brindan apoyo y ganan experiencia en esta problemática por medio de su asociación.

El parque nacional Huascarán

Los objetivos de creación del Parque Nacional Huascarán, establecido en 1975, incluyen proteger la integridad de los paisajes de la Cordillera Blanca, la mayor cadena de nevados tropicales del mundo. La administración del Parque preserva y restaura ecosistemas, promocionando el compromiso de los interesados locales con el manejo sostenible del área. El Parque fue reconocido por la UNESCO como Reserva de la Biosfera en 1977 y como Sitio del Patrimonio Mundial Natural en 1985, para proteger sus paisajes de excepcional belleza natural y sus ejemplos sobresalientes de procesos ecológicos y biológicos continuos.

El Parque protege 340 000 hectáreas que incluyen 27 picos nevados de más de 6 000 msnm, 663 cumbres, 296 lagos, y 41 ríos que suministran agua a los agricultores, ciudades y a la costa central. El Parque protege algunos de los últimos bosques relictos del árbol nativo Polylepis spp., especie que crece a gran altitud y cubrió en el pasado grandes extensiones en los Andes. El Parque contiene 845 especies de flora, 111 especies de aves (algunas endémicas y en peligro de extinción), 13 especies de mamíferos, y dos especies de reptiles (identificados en la actualidad), distribuidas entre sus siete zonas de vida. En los últimos cinco años el Parque ha recibido entre 123 000 y 200 000 turistas anualmente.

El área del Parque no fue históricamente un área de importancia minera, aunque existen unas cuantas pequeñas operaciones mineras legales (sólo de extracción) dentro de sus límites. El Parque se encuentra, sin embargo, rodeado de denuncios mineros, muchos de los cuales con frecuencia afectan el Parque de manera parcial o indirecta. El desarrollo minero empezó con toda fuerza en la región en 1997 con dos proyectos de gran escala ubicados cerca al Parque (las minas Pierina y Antamina).

Estos dos proyectos impulsaron el desarrollo de la infraestructura en la región, intensificando el riesgo de presiones para la construcción de rutas de acceso a las pequeñas minas del Parque e incluso de otros viejos proyectos carreteros. Las presiones en el territorio del Parque son exacerbadas por el hecho que el Ministerio de Energía y Minas y el Instituto Nacional de Recursos Naturales usan mapas que trazan diferentes límites para el área protegida.

Cuando el proyecto Antamina llega a la zona existían diversas fuentes de tensión sobre los recursos, los ecosistemas y la integridad del Parque. Estas tensiones incluyeron el uso de tierras del Parque para la agricultura por comunidades vecinas, el sobre-pastoreo de los pastizales del Parque por aproximadamente 43 000 cabezas de ganado, la extracción tradicional de leña, y los impactos ambientales resultantes del uso extremo para el turismo de ciertas áreas del Parque, como el Nevado Pastoruri. Ante esta amplitud de dificultades, el personal del Parque durante el desarrollo de Antamina era (y sigue siendo) escaso y sin los recursos adecuados para atender esta diversidad de problemas en un terreno además muy amplio y agreste. Desde la perspectiva de la administración del Parque, el objetivo de la existencia de éste es proteger los valores biológicos de clase mundial y los paisajes que son valiosos para el desarrollo económico sostenido de las generaciones futuras, de la región y la nación. Así, en este contexto, la presencia de presión de desarrollo minero se percibía, en este contexto más amplio de problemas, como un riesgo importante.

Cooperación técnica internacional: el rol del Instituto de Montaña en el parque nacional Huascarán

El Instituto de Montaña es una organización voluntaria y privada, internacional, con oficinas en los EEUU y que cuenta con 28 años de experiencia en los principales países montañosos del mundo. El Instituto fue invitado por el gobierno de Perú para cooperar con el Parque Nacional Huascarán desde 1995. Considerando que los ecosistemas de montaña han sido considerablemente afectados por las poblaciones humanas, la manera en que el Instituto aspira a lograr sus objetivos de conservación está basada en el capital social local, su organización y sabiduría. El apoyo del Instituto al Parque, en consecuencia, también se ha enfocado en el reforzamiento de sus capacidades institucionales.

El modelo de operación del Instituto de Montaña está basado en desarrollar asociaciones de sectores múltiples (comunidades locales, gobierno central y local, sector privado empresarial y sin fines de lucro) y en promover métodos participativos para involucrar a los usuarios de los recursos naturales y resolver conflictos respecto a sus usos. Más específicamente, el Instituto trabaja en la interfase de tres ámbitos de actividades: i) la preservación de paisajes montañosos de alta prioridad, ii) la promoción de la calidad de vida de las comunidades de montaña y iii) la promoción de políticas de conservación y desarrollo sostenido. El apoyo del Instituto al Parque ha incluido, desde 1995, herramientas de planificación estratégica del Parque (planes de ordenamiento del turismo, análisis de amenaza a ecosistemas, planes de sitio); proyectos integrados de conservación y desarrollo en 10 sitios del Parque en temas de manejo de la pradera nativa alto andina para mejorar el pastoreo, reintroducción de especies nativas, recuperación textil tradicional y proyectos de turismo de convivencia en comunidades; publicaciones (guías de flores, paisajes, herramientas metodológicas de conservación y desarrollo); y, por último, investigación (ecología forestal, cambios en el paisaje, impactos al turismo, entre otros).

El Instituto identificó en Febrero de 1997 como uno de sus objetivos estratégicos el desarrollar modelos de interacción que mostrasen que el sector privado minero y de hidro-energía podían adaptar sus modelos de desarrollo a la conservación del Parque. Ello se planteó en consideración a la posibilidad de que la zona vecina al Parque fuese afectada por un proceso mayúsculo de desarrollo minero,

Identificar puntos de acuerdo entre conservación y minería era indispensable, pues de no iniciarse estas acciones se ponía en riego la propia existencia del Parque. El personal nacional e internacional del Instituto estuvo directamente involucrado en las conversaciones con respecto a la propuesta de Antamina sobre aquellos temas que afectaban la integridad del Parque, coordinando cercanamente con su personal y con el Instituto Nacional de Recursos Naturales. A raíz de estas conversaciones, el Instituto de Montaña fue fundador, en conjunto con el Instituto Nacional de Recursos Naturales, la UNESCO, y el rol pro activo de Antamina, del Grupo de Trabajo Huascarán. Siguiendo su método participativo el Instituto Montaña incentivó la participación de otras ONGs de conservación que apoyaron esta iniciativa estableciendo el Consorcio Minería y Conservación.

Análisis del proyecto Antamina

Descripción del proyecto

Durante sus 20 años de vida, el proyecto Antamina producirá cerca de 1 900 millones de toneladas de mineral y residuos en cinco fases con un “strip ratio” (razón estéril/mineral) de aproximadamente 2,36:1. Durante las operaciones, aproximadamente 70 000 toneladas de mineral y 200 000 toneladas de residuo serán retiradas diariamente. La cantera final será de 2 km de ancho por 750 m de profundidad.

El promedio de molienda está calculado en 70 000 toneladas diarias, produciendo un promedio de 600 millones de libras de cobre en concentrado y 360 millones de libras de zinc en concentrado anualmente. Dado que el concentrado será transportado como pasta, las instalaciones de desaguado y de descarga serán ubicadas en el puerto. El puerto está ubicado en un clima desértico, y el agua filtrada y tratada será utilizada en un proyecto de irrigación.

El puerto está ubicado cerca del puerto actual de Huarmey, a unos 300 kilómetros al norte de Lima. La Carretera Panamericana corre en direcciones norte y sur al este de Huarmey. El terminal marino está diseñado para tener una capacidad de carga de barco de 1,8 millones de toneladas al año.

El estudio de factibilidad concluido en Marzo de 1998 confirmó el enorme potencial de Antamina. Para el 2002, a su nivel total de producción, Antamina se constituye en el tercer mayor productor mundial en zinc y el séptimo en cobre, y el tercer mayor productor de concentrados cobre-zinc.

Estudio de impacto ambiental y los permisos del proyecto

En los inicios del estudio de factibilidad se desarrollaron normas, adaptadas del Banco Mundial y de Canadá, para el diseño del proyecto, usando estándares en cuanto al medio ambiente, la salud y seguridad del país. En marzo de 1998, luego de un período de presentaciones y debates públicos, los cuáles incluyeron a las comunidades cercanas, se presentó ante el gobierno de Perú un estudio de impacto ambiental. Este incluyó temas socio-económicos y arqueológicos, así como, aspectos medio ambientales y de seguridad.

En cuanto el diseño del proyecto progresó, se presentaron dos propuestas adicionales para abordar los cambios, que incluían el uso de un ducto para el desplazamiento del concentrado y el “by-pass” del área sur alrededor del Parque Nacional Huascarán como ruta principal a la mina. El Compañía Minera Antamina aprobó el estudio de impacto ambiental así como los puntos adicionales. Adicionalmente, se encuentra en ejecución un disciplinado programa de permisos, que ha dado como resultado el otorgamiento de más de 250 permisos para la construcción y operación. Este ha constituido un esfuerzo significativo

Decisión para el uso de la ruta sur

Aún con el alto nivel de consulta pública que se llevó a cabo en el proceso del estudio de impacto ambiental, la formulación del proyecto original omitió incluir los puntos de vista de los interesados en el Parque Nacional Huascarán (Parque, Instituto Nacional de Recursos Naturales, UNESCO y ONGs). Esto se debió en parte a que una mayoría de los representantes locales y nacionales había aprobado el concepto de transporte usando camiones a través del Parque. Consultas posteriores con el Instituto de Montaña, otras ONGs y la UNESCO condujeron a una evaluación detallada de la viabilidad de la Ruta Sur (fuera del Parque) que comenzó en Mayo de 1998. El estudio demostró que la carretera sur podría ser construida sin grandes impactos ambientales. La UNESCO, el Parque, el Instituto Nacional de Recursos Naturales y las ONGs, convinieron en la decisión de construir esta carretera, a fin de evitar el transporte de concentrados con el uso de camiones a través del Parque.

Las ONG´s, la UNESCO y los acreedores fueron consultados sobre el uso temporal de la “carretera central” durante la construcción de la carretera sur, lo que fue aprobado. Los documentos de aprobación del uso de la “carretera central” fueron recibidos del Ministerio de Energía y Minas y del Instituto Nacional de Recursos Naturales entre Agosto y Octubre de 1998. El uso de esta carretera incluyó el mejoramiento, el mantenimiento y el monitoreo. Una vez que se concluyó su uso, la Compañía Minera Antamina asumió la reparación de las áreas de la cantera a lo largo de la carretera central usadas en su mejoramiento, así como la reparación de las alcantarillas en la entrada del Parque. Además, la Compañía cumplió con su compromiso en cuanto a la restauración de los petroglifos en la carretera central (dañada por grafiti, con anterioridad al inicio del proyecto Antamina). Finalmente, Antamina arregló una carretera secundaria que otorga acceso al Parque desde la carretera sur.

Uso de ducto vs. uso de camiones para transporte de concentrados

Tal como se señaló, la formulación del proyecto original consistía en usar camiones para el transporte anual de las 1,5 millones de toneladas de concentrado al año hacia el área del puerto. Se hubiesen requerido más de 100 camiones diarios para transportar esta cantidad de concentrado. Después de un cambio de propietario en el proyecto, a mediados de 1998, se evaluó la factibilidad de usar un mineroducto. Los factores claves evaluados incluyeron:

  • Los impactos ambientales
  • Porcentaje de retorno, uso de camiones vs. mineroducto
  • Consideraciones técnicas
  • Asuntos de seguridad relacionados a un tráfico creciente de camiones de concentrado cruzando por las comunidades
  • Beneficios económicos de corto y largo plazo

Con estos antecedentes se tomó la decisión de proceder con el mineroducto en otoño de 1998. El mineroducto fue diseñado siguiendo la línea de la carretera sur desde la mina hasta la Laguna Conococha, y continuar por el sistema de carreteras estatales existentes hasta el puerto. Un suplemento del estudio de impacto ambiental detallando el mineroducto, y una cantidad de otros cambios del proyecto, fue elaborado y presentado al Ministerio de Energía y Minas en Enero de 1999, el cual fue aprobado posteriormente, después de una amplia consulta popular.

Asuntos claves desde la perspectiva del Parque Nacional Huascarán

En retrospectiva y desde la perspectiva del Parque, hubo dos tipos de asuntos claves asociados con el proyecto Antamina. Uno estaba relacionado a conflictos en cuanto a defender la “integridad” del Parque y el segundo a temas más “técnicos” sobre impactos y su mitigación. Sobre el primer asunto no se percibía al inicio un clima de entendimiento común con el proyecto Antamina, aunque sí sobre el segundo. El conflicto sobre la integridad era difícil de transmitir. En la gestación de este conflicto hay que considerar que los interesados en conservación habían invertido de manera sustancial energía y recursos para mantener la integridad y calidad del Parque. Esta percepción del desarrollo minero como amenaza estuvo asociada con presiones históricas en la zona, que datan de la década de los ochenta, por construir carreteras a través del Parque hacia la Amazonía. También fueron recurrentes las propuestas de represamiento de lagunas para los servicios hidro-energéticos, y en años más recientes, los pedidos sistemáticos del Ministerio de Energía y Minas para aprobar petitorios mineros ubicados al borde del Parque o en fronteras disputadas. Por último también existían pedidos frecuentes de pequeñas minas legales que se encuentran actualmente operando dentro del Parque para expandir ó desarrollar su infraestructura.

El tema de “integridad” fue subyacente a las discusiones de tipo más técnico sobre el grado de impacto de la carretera central y los camiones en sí mismos. En suma, desde la perspectiva de conservación del Parque, el planteamiento de Antamina estaba enfocado de manera restringida a los impactos físicos directos de la carretera, mientras que el aspecto de fondo para el Parque era proteger la “integridad” de sus paisajes y su diversidad biológica.

Un aspecto positivo, que fue fundamental en este proceso de negociación desde la perspectiva del Parque, fue la percepción clara que Antamina estaba comprometida honestamente con la comunicación y ofrecía un nivel nuevo de apertura para involucrar las perspectivas de los interesados. Lograr avances con el proyecto Antamina para mostrar convivencia de objetivos de desarrollo minero y de conservación, se convertiría en una oportunidad extraordinaria de disminuir otras tensiones previas con el sector minero, de hidro-energía y otras propuestas de desarrollo de infraestructura vial.

Aspectos claves relacionados a la cercanía a un Parque Nacional desde la perspectiva de Antamina

Desde la perspectiva del proyecto Antamina, los aspectos más resaltantes fueron los siguientes:

  • Cómo integrar las necesidades del Parque y del proyecto minero
  • Desarrollo del proyecto de acuerdo al cronograma y el presupuesto
  • La adquisición de fondos para el proyecto
  • Uso de la carretera central de manera temporal
  • Uso de carretera central para acceso en caso de emergencia
  • Reputación del proyecto y los accionistas
  • Apoyo del proyecto por las partes interesadas

Conclusiones en cuanto a la conservación, desarrollo sostenido e interacciones de la minería a gran escala y un parque nacional

  1. Áreas sujetas a inversiones mineras de gran escala, y el subsecuente cambio socio-económico rápido, deben comprometerse explícitamente con objetivos de desarrollo sostenible a escala regional. Asimismo, deben responsabilizarse en elaborar, de manera participativa con todos los interesados, marcos conceptuales de desarrollo sostenible de montañas, que permitan crear bases para el seguimiento de resultados y lecciones aprendidas.
  2. Usar un método de “paso a paso” en el desarrollo de acuerdos cooperativos entre intereses de minería y conservación. Dar un paso, medir resultados, identificar lecciones, y desarrollar mejor la cooperación ganando confianza y generando mecanismos formales de cooperación (el Grupo de Trabajo Huascarán está siguiendo este modelo).
  3. Desarrollar un sentido de propiedad compartida de mecanismos de consulta como el Grupo de Trabajo Huascarán. El mecanismo de comunicación es de todos. Por tanto debe haber un esfuerzo por compartir los costos, las obligaciones y los derechos promoviendo el compromiso de todas las partes.
  4. Perfeccionar los protocolos de consulta dentro de los mecanismos de comunicación (como por ejemplo el Grupo de Trabajo Huascarán), a fin de desarrollar una cultura de comunicación que evite depender solo de medidas de control burocrático que son a menudo inoperantes (boletines, proyectos coordinados, coordinación rotativa del grupo, pre identificación de conflictos, etc.).
  5. Apoyar, cuando sea posible, el desarrollo de habilidades de gerencia gubernamental, promoviendo que las instituciones de gobierno asuman su rol de promotores de la comunicación y el enfoque en objetivos estratégicos orientados al bien común.
  6. Los mecanismos de financiación no deben poner en riesgo la transparencia de los roles dentro del mecanismo de comunicación y consulta. Los mineros son especialistas en la extracción de minerales, el conservacionista en la protección de la herencia natural y social. La riqueza de la interacción depende de que se protejan los criterios técnicos tanto en sus aspectos formales como substanciales.
  7. Mantener y cultivar una cultura de compromiso hacia la información abierta. Este puede ser un proceso de largo plazo, pero cuando hay acceso equitativo a la información entre las partes interesadas, disminuye el potencial de conflicto y aumenta la posibilidad de encontrar soluciones de beneficio mutuo.
  8. Las compañías mineras necesitan más capacitación y deberán invertir recursos adicionales en consultas públicas. La consulta debería ser un aspecto esencial de todos los proyectos, particularmente aquellos que se relacionan a áreas ecológicamente frágiles, o socialmente sensibles, como zonas de montaña con culturas ancestrales o como los Sitios del Patrimonio Mundial Natural.
  9. Las asociaciones mineras deberán incentivar la consulta y de ser posible ayudar en la pre identificación de las partes interesadas, para acelerar el proceso de consulta. Estas asociaciones deberán comunicarse con las ONG’s de manera más efectiva, para informar sobre sus programas de medio ambiente y sociales, y para entender y considerar el punto de vista de éstas.

El Cuadro 1 presenta las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de la relación Parque Nacional Huascarán/proyecto Antamina. El Cuadro 2, a su vez, identifica las principales lecciones aprendidas, en común para el Parque y el proyecto minero, y en forma individual para ambos.

Cuadro 1. Mineros y Conservacionistas: Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas

Parque Nacional HuascaránProyecto Antamina
Fortalezas

Condición triple de protección legal (Parque, Sitio del Patrimonio Mundial y Reserva de la Biósfera)

Proyecto de alto perfil. Deseo de hacer las cosas correctamente

25 años de existencia en la región

Socios fuertes. Compañías mineras internacionales con buenos logros ambientales y políticas de medio ambiente

Acceso al apoyo y la defensa voluntaria de ONGs técnicas e internacionales

Requisitos financieros. Cumplimiento de los estándares peruanos e Internacionales

Entrenamiento en estudios de impacto ambiental anteriores al proyecto Antamina. Énfasis en la promoción de consenso

Alguna flexibilidad en el diseño del proyecto (carretera y ducto)

Debilidades

Normas gubernamentales y políticas no claras sobre minería en áreas protegidas

Cronograma del proyecto. Avance rápido con falta de tiempo para dedicar a conflictos. Dificultad de planear de manera precisa el cronograma de la construcción de la carretera

Coordinación pobre entre sectores gubernamentales importantes (Ministerio de Energía y Minas – Instituto Nacional de Recursos Naturales)

Falta de experiencia en tratar temas complejos que involucran interesados externos. Subestimación del esfuerzo requerido para abordar problemática del Parque de manera completa

Falta de experiencia en el proceso de evaluación de impacto ambiental y en herramientas de resolución de conflictos

Propiedad compleja y cambio de propietarios impidió a la compañía evaluar todas las opciones al inicio del proceso

Falta de recursos (tiempo y dinero)

Falta de recursos (tiempo y dinero)

Carencia de un comité de gestión con participación de interesados en la administración del Parque

Error en involucrar de manera total a todas las partes interesadas en el proceso de toma de decisión desde el inicio

Capacidad de decisión limitada del personal del Parque (dependencia de oficinas centrales)

Falta de un mecanismo de comunicación formal para involucrar a las partes

Oportunidades

 

Compromiso de Antamina a una fuerte participación pública más allá de lo usual. Ambiente favorable al diálogo

Construir relaciones con el Parque, las
ONGs, la UNESCO, y otros interesados

Desarrollar mejores y nuevas prácticas para operaciones mineras cercanas al área protegida

Refuerza confianza en el proyecto de los interesados y de las instituciones crediticias

Usar evaluación de impacto ambiental para incentivar un método estratégico del Parque para el manejo de presiones de desarrollo

Los aspectos claves del Parque actúan como un catalizador para posteriores comunicaciones en asuntos de largo plazo que involucran al proyecto y a los interesados

Ganar experiencia para desarrollar una junta consultiva y formal de la sociedad civil tal como lo ordena la ley

Relato de “Buenas Noticias” del proyecto

Amenazas

 

Flujo masivo de camiones que afectan la integridad del Parque como patrimonio natural

Impresión negativa del proyecto debido a la controversia

Peligro del Parque incluido en la “Lista de Parques en Peligro” de UNESCO,  dañando el apoyo que recibe

Participación potencial de ONGs opuestos a la minería en proceso de consulta

Construcción de carretera Antamina podría incentivar otros proyectos anteriores de carreteras locales

Retraso  en el cronograma del proyecto

Carretera a través del Parque y mayor nivel de accidentes con animales y humanos ó situaciones de caza ilegal

Preocupación de accionistas e instituciones crediticias en la viabilidad del proyecto

Costos adicionales asociados con el proceso de consulta




Cuadro 2. Lecciones aprendidas en minería, conservación y desarrollo sostenido en regiones de área protegidas
En comúnParque nacional HuascaránProyecto Antamina

Es esencial la fase de definición del proceso de consulta, así como la inversión de tiempo y recursos en esta etapa

Producir políticas y considerar las lecciones referidas al desarrollo regional y al Parque y otras preocupaciones en cuanto
a conservación

Entender mejor, como parte de la revisión documentaria del proyecto, el ecosistema, el ambiente socio-
político y el marco regulador de las áreas protegidas

Es necesaria la participación horizontal y activa en el proceso de consulta. Esta consulta deberá conducir a resultados verificables e independientes

Invertir tiempo, recursos y entrenarse en información, comunicación y resolución de conflictos para lograr la conservación del Parque

En los temas más importantes sobre áreas protegidas, comenzar el proceso de consulta antes que la formulación del proyecto final haya concluido

Dedicar tiempo y recursos adecuados a la comunicación

Entender los procesos específicos asociados a inversiones mineras, especialmente de proyectos grandes

Asegurarse que algo de flexibilidad exista en el diseño del proyecto

Los procesos de comunicación son complejos. Usar un método de “paso a paso” basado
en medir resultados y encontrar lecciones

Hay potencial para crear sinergia entre la conservación y el
desarrollo minero. Hay que
explorar y aprender los
“como”

Identificar a todas las partes interesadas a nivel local, regional, nacional e internacional

Deben establecerse normas institucionales claras para guiar tanto la minería como las negociaciones de conservación

Reforzar y hacer más uso de la calidad de miembro de ONGs y tratados internacionales (UICN, UNESCO, y redes similares)

Considerar aspectos internacionales del proyecto y los asuntos de la institución crediticia

Los mecanismos de consulta temporales pueden evolucionar en marcos institucionalizados para la relación y las consultas en el largo plazo.

Educar a la compañía y a los involucrados en asuntos e importancia de procesos consultivos

Trabajar para construir capacidades de los directamente involucrados y de los gobiernos locales

Trabajar cooperativamente para formular un proyecto que sea aceptado por los propietarios de la compañía

Resumen y conclusiones

El desarrollo del Grupo de Trabajo Huascarán ha sido un proceso que creció a raíz de un conflicto, pero ha conducido a mejores relaciones de trabajo entre la minería cerca al Parque y los grupos interesados en su conservación. El diseño de la versión original del proyecto Antamina fue cambiado para reflejar los puntos de vista de los interesados, pero el proyecto se desarrolló siguiendo el cronograma original, con el apoyo de todos los interesados. El verdadero valor de esta experiencia ha sido la creación de estas relaciones, entre intereses basados en la conservación y las principales compañías mineras del área, que no sólo promueve la conservación y el desarrollo sostenido alrededor del Parque, sino también apoya el desarrollo responsable de la explotación de minerales en el área.

Las políticas de Antamina y su particular diseño han requerido que el proyecto involucre activamente a las personas y las comunidades más afectadas por el desarrollo de la mina, su operación, y su conclusión. Este ha sido un proceso de aprendizaje, y ha sido desarrollado a través del tiempo.

El operar dentro de este contexto social ha requerido que Antamina sea efectiva en entender quiénes son las personas afectadas, a nivel local, regional, nacional e internacional. Este entendimiento es también un proceso que requiere tiempo. A través del Grupo de Trabajo Huascarán la compañía ha logrado un compromiso, así como un entendimiento y una apreciación de puntos de vista y perspectivas de conservación. Esto ha permitido la protección del Parque y el desarrollo oportuno del proyecto, con el apoyo de los interesados.

La experiencia del Grupo de Trabajo Huascarán puede ser usada como modelo para otros proyectos de recursos naturales en ambientes complejos, como los de montaña, que involucren a interesados tanto nacionales como internacionales y áreas protegidas o ecosistemas y grupos sociales sensibles.

Bibliografía citada

Benavides, R. 1998, Aprendiendo a Escuchar. Informativo Mensual de la SociedadNacional de Minería, Petróleo y Energía, Año VIII, No. 12 p.10. Lima, Perú.

Compañía Minera Antamina. 2000. Antamina Project. Environmental Impact Assessment Report & Appendices. Klohn Crippen – SVS S.A. Ingenieros Consultores. March 1998.

IUCN. 2000. World Heritage and Mining. Report of the Technical Workshop held atIUCN Headquarters, Gland, Switzerland. 21-23 September 2000. 14 p.