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MENSAJE DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE LA SIERRA NEVADA DE SANTA MARTA, COLOMBIA

Prefacio: La Sierra Nevada de Santa Marta

La Sierra Nevada de Santa Marta es la montaña litoral más alta del mundo. En sólo 46 kilómetros se eleva imponente desde el nivel del mar hasta los 5 700 msnm. Por este motivo es posible encontrar en ella la mayoría de los ecosistemas característicos del trópico americano.

Con una superficie de 17 000 km2, es una la montaña costera independiente y aislada de la Cordillera de los Andes por zonas llanas semiáridas. Debido a su tamaño, variación altitudinal, situación y naturaleza aislada, la Sierra Nevada es importante desde el punto de vista hidrológico y biológico. Es la fábrica de agua de la costa norte colombiana. Allí nacen 35 cuencas hidrográficas que abastecen en la zona plana a una población cercana al millón y medio de habitantes. Allí también está representada la diversidad de los ecosistemas de la América tropical, con una rica variedad de especies, de las que, entre un 20 y 40 por ciento son endémicas.

La Sierra Nevada, que ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, está dividida por tres departamentos, 15 municipios, y contiene dos parques nacionales y dos resguardos indígenas mayores y cinco menores. Actualmente los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta han solicitado que sean ellos en su planteamiento tradicional los que definan la sectorización de la Reserva de Biosfera ya que se trata de su territorio ancestral.

El macizo fue habitado, junto con otras, por la cultura precolombina Tayrona, considerada como uno de los grupos humanos que alcanzó mayor nivel de desarrollo en territorio colombiano. Los Tayrona y demás pueblos indígenas fueron dura e intolerantemente atacados durante la conquista y aún hasta hoy. Su herencia permanece en los descendientes que se refugiaron en las partes más altas y alejados de las montañas: los Kággaba (Kogi), Wiwa (Arzarios), Ijka (Arhuacos), y Kankwamo. Hacia las partes planas aledañas están los Wayúu y Chimila, conservando la tradición y la lengua vivas, en permanente adaptación, respeto por el entorno y lucha cultural.

Desde la temprana Conquista, comenzaron a cambiar en diversa medida las pautas culturales y en consecuencia las formas de relación con el medio y utilización de los recursos. Entre ellos el uso del hacha y demás herramientas metálicas, la mercadería y nuevos objetos de consumo, la introducción de ganado y otras especies.

En forma creciente durante el presente siglo, diversas oleadas migratorias, principalmente campesinas, provenientes del interior del país fueron asentándose en la sierra. En la década del setenta se introduce el cultivo de la marihuana, cuyas consecuencias fueron devastadoras, no solamente desde el punto de vista ambiental sino socioeconómico. El subsiguiente auge de la coca y fallidos esfuerzos de erradicación, sumado a la falta de presencia estatal y el paralelo creciente fortalecimiento de grupos armados, creó una situación de agudo conflicto para el bienestar de los habitantes de la sierra y de sus ecosistemas.

Hoy, la ecorregión continúa siendo el hábitat de numerosos grupos culturales: las tierras altas están pobladas mayormente por las comunidades indígenas, en tanto que las partes medias del macizo lo están más por comunidades campesinas oriundas en su mayoría de la región andina del interior del país. A su vez, las tierras bajas y aquellas alrededor de la gran montaña son habitadas por diversas manifestaciones de las culturas costeña y guajira: más de un millón y medio de habitantes en áreas urbanas y una extensa zona agropecuaria, industrial y ganadera.

Todos estos grupos humanos, sin distinción cultural o de modelo económico de desarrollo, dependen para su sobrevivencia y su bienestar del equilibrio o supervivencia en grave amenaza de sus ecosistemas y fuentes de agua. Para restablecerse y mantenerse requiere de acciones muy urgentes, basadas en la provisión de información sobre la compleja evolución del paisaje y la comprensión de las implicaciones humanas de estas transformaciones.

El Parque Nacional Natural Tayrona ha sido hábitat de los indígenas de la Sierra Nevada desde épocas precolombinas como lo evidencian los vestigios arqueológicos hallados en todas sus ensenadas y el asentamiento de Pueblito o Chairama uno de los puntos de mayor interés del Parque. Actualmente los indígenas mantienen cierto tipo de vigilancia permanente en este sitio arqueológico con una o dos familias asentadas allí permanentemente.

Qué somos

Foto Sonia Ati Gúndiwa Villafaña Mejía especial para www.cronicon.net
Foto Sonia Ati Gúndiwa Villafaña Mejía especial para www.cronicon.net

Los Pueblos Indígenas, Kággaba, Wiwa, Iku y Kankwamo, de la Sierra Nevada de Santa Marta (SNSM), Colombia, somos pueblos originarios del espacio de nuestro territorio ancestral, desde siempre lo habitamos según nuestros usos y costumbres tradicionales. De acuerdo a los preceptos de origen somos pueblos originarios poseídos de un pensamiento regido por la concepción de que el espacio y profundidad espiritual de la tierra es Madre, lo que significa respeto y conocimiento de su dimensión simbólica de orden y autoridad, constituido en código sagrado de ritos y ceremonias, de viva integralidad en sus historias y tradiciones, esencial componente en la estructuración viva del principio de unidad y autonomía, es la armonía de la vida y permanencia de la cultura, el aire, el agua y el medio ambiente de Gonawindúa Tayrona en el Corazón del Mundo, SNSM.

La concepción sobre el origen del mundo y el universo, se constituye para los Pueblos Indígenas de la SNSM en piso fundamental del territorio y para el territorio y en nosotros como hijos originarios. Ahí está la base en dónde y en cómo recrear las instancias elementales del sistema de gobierno indígena. Es quien permite vivir la aplicación de los procedimientos tradicionales, de velar y ejercer el control social, es el centro de la dinámica de supervisar el manejo y el uso ordenado de las acciones con la tierra y sus recursos naturales, estimula la secuencia armónica entre las personas y, de éstas, con los demás componentes de la Madre Naturaleza. El pensamiento ancestral y la normatividad territorial cultural es Ley única y universal, es el principio de la identidad cultural indígena de la Sierra Nevada ante los ojos del mundo cambiante y veloz.

Desde el principio todo viene definido por nuestra Madre, los pueblos indígenas de la SNSM somos parte de la continuidad de las reglas consuetudinarias emanadas del mandato materno, somos parte de la observancia y la permanencia de nuestra ley madre, alimentados de la voluntad y el espíritu incansable de hacer el bien, convencidos que la idea de beneficio colectivo nunca muere, que ésta jamás puede morir, así dice la ley de nuestra espiritualidad, entonces, ¿qué podríamos inventar ahora para emitir un mensaje a la opinión internacional? ¿Qué otro marco externo podría diseñar un plan cultural propio?, ¿cuál invención externa podría improvisar el secreto mágico para blindar la salvaguarda de nuestra identidad cultural y lingüística en la Sierra Nevada?

El presente mensaje permite manifestar la concepción que los pueblos indígenas poseemos sobre el origen del mundo y el universo, condición básica de acercamiento sobre qué significa nuestra cultura, el territorio, la tierra, la vida y el espíritu indígena de la SNSM. Implica entender qué es el medio ambiente con relación a nosotros, en qué consiste la legitimidad de posesión en nuestro territorio ancestral, a la vez del histórico avance cultural y legal logrado a través de La Línea Negra. Así mismo, impone conocer y aplicar en qué consiste y aplica la figura jurídica de protección que representan los Resguardos en la Sierra Nevada, considerando la naturaleza y el carácter vigente de otras figuras jurídicas de protección y conservación del macizo montañoso, como Pulmón de la Humanidad y Reserva de la Biósfera, respetando al mismo tiempo hasta dónde llegan las estructuras y espacios formales, razonadas en la dinámica de los acuerdos oficialmente firmados, (y los que a futuro se pacten) entre las Organizaciones Indígenas de la SNSM y el orden nacional e internacional.

Pensamiento y cultura

Foto Viviana Jaramillo especial para www.cronicon.net

Los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta -SNSM-, somos una realidad social y humana fundamentada desde la concepción original del territorio, la tierra, naturaleza y el mundo, constituidos en principios y preceptos sagrados de convivencia universal, de obligaciones y responsabilidades del individuo social y colectivo, en razón actuante que armonizan la historia y la tradición, inspirada desde la misión original cultural por la vida del planeta, cuya función protagónica está orientada bajo el rigor de las normas por la conservación y protección natural de la estrella hídrica y fluvial de Colombia y el mundo.

Los pueblos Kággaba, Wiwa, Arhuaco, Kankuamo, que habitamos el Corazón del Mundo, somos culturas constituidas de grandes tejidos de raíces originales, su consistencia está escrita en el pensamiento y el espíritu individual y colectivo de sus raíces originarias, porque somos culturas cosmogónicas que van mucho más allá de la lánguida visión veloz externa, que desconoce aquellos caminos de integridad ambiental de un planeta en agonía ambiental, social y humana.

La permanencia de la cultura indígena se encarna en el desarrollo consecuente de dos formas inalienables de significativa interpretación; una, es la expresión cultural física de los componentes que la integra desde la óptica temporal y transitoria; otra, es la expresión espiritual contenida en sus elementos a través del tiempo y la historia, que ha sido profunda y celosamente conservado por los Mamo de la Sierra Nevada, los cuales desde sus orígenes representa la misión dinámica para mantener vivo el proceso espiritual de la cultura, en razón a la integridad de sus principios y preceptos, que constituyen el mandato de protección y conservación del envoltorio ancestral de la SNSM.

El desarrollo de la sobrevivencia cultural indígena está en la estructura de tiempo y espacio de cada lengua materna, dejado por la Madre como instrumento de vida espiritual, como vehículo de transmisión coherente de conocimiento y sabiduría de cada pueblo indígena, eje básico en la conducción razonada de la identidad comunicativa de cada cultura pensante, como fuente inagotable de progresión espiritual encarnado desde la entraña de origen. Sin embargo, actualmente, las lenguas indígenas de la SNSM están en proceso de desplazamiento lingüístico debido, en gran parte, al descuido y desinterés del mismo hablante tradicional (sin ignorar la imposición sistemática externa) y, también en gran proporción, por el incremento indiscriminado de basuras externas en la mentalidad ancestral de nuestra generación, (aturdido con el "boom" de un movimiento mundial pregonando salvar lenguas, agenciado por organismos internacionales y asumido por ministerios locales), en donde la generosidad ancestral todavía no alcanza desglosar a profundidad los riesgos y amenazas aparentados en la filosofía escondida allí, que va en contra del fundamento esencial de sobrevivencia lingüística de las culturas indígenas de la Sierra Nevada y el país.

La riqueza de la diversidad lingüística de la Sierra Nevada sin rodeos manifiesta la configuración espiritual de los pueblos indígenas, kogui, wiwa, arhuaco, kankuamo, que desde la secuencia viva de sus historias y tradiciones desarrolla esa fuente matriz, consagrada en el sentido y la importancia de sus valores y principios culturales con el entorno territorial. El fondo de la palabra indígena, en la oralidad, está aquella escuela de valores y principios que orienta y enseña su originalidad, para conducir con equilibrio el comportamiento y la actitud del individuo colectivo, cuyo piso es la consecución de tiempo y espacio espontáneo de la cultura, sin confundirse con las angustias y afanes de la otra escuela material, (de letra y números, de paredes cerradas), que solamente enseña a empujar el lenguaje del interés económico y la vagancia del menor costo posible, principal factor de impedimento para que la modernidad social no entienda el universo intangible de las cosas naturales, y que en su agonía aun pretende sobrevivir con el tiempo de la adversidad.

Para solidificar los principios ancestrales de identidad cultural de los pueblos indígenas de la SNSM, en aras de prevenir factores y afectaciones de incidencia externa, es importante cuestionar a profundidad los procesos de acceso de otros conocimientos (técnicos y científicos), en procura de que éstos fundamenten principios de complementariedad al desarrollo de la dignidad humana, profundicen el respeto y el reconocimiento de la diferencia cultural, con capacidad de discernir innovaciones respetuosas y prácticas de otras experiencias externas, que no sean formas yuxtapuestas del saber y el comportamiento humano que afecte los lineamientos dejados por la Madre de Origen, sino que, aporte elementos propositivos para la permanencia de nuestros principios, fortaleciendo conductos matrices de la cultura hacia el mandato de proteger y conservar las fuentes hídricas de la gran Montaña Sagrada de la SNSM, que permita continuar oxigenando a Colombia y el mundo.

Mensaje de Corazón Kogui al Mundo

A la concepción del mundo occidental que solamente ve a la naturaleza de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, como una simple plaza de mercado, a ese universo avanzado de las "grandes civilizaciones" de la sociedad hegemónica, los pueblos indígenas pensamos que les quedó muy difícil entender estos aspectos espirituales de nuestra vida, existencia y permanencia. Para ellos, todo es material y superficial. Para ellos la vida es como considerar solo el tronco y las hojas del árbol sin considerar sus raíces. Si de lo espiritual viene la fuerza, nuestra razón profunda está triste con todo lo que pasa con los principales Sitios Sagrados de la SNSM y los pueblos indígenas, pero no estamos desesperados. La vida está ahí. Sigue ahí. La fuerza que tenían nuestros líderes ancestrales venía de la madre naturaleza y la naturaleza todavía existe, todavía está viva, estamos en ella a través del tiempo. El ímpetu de la fuerza colectiva de los pueblos indígenas viene de la historia, de la tradición, del conocimiento y la sabiduría ancestral, ésta fuente cultural materna todavía existe. La fuerza está allí, sólo hay que recibirla. Por eso el sentimiento de nuestros pueblos hermanos está vivo, y nadie piensa desconocer a nadie, sobre todo, en la dinámica particular que al interior desarrolla cada pueblo étnico. Históricamente son escenarios de convivencia, de armonía y equilibrio con la madre naturaleza y el mundo, ésa, nuestra nave universal.


Al orden nacional e internacional le decimos que es imposible que nos indemnice por la pérdida de nuestros Mamos, Sakuku y los demás miembros de las comunidades que en distintos momentos han cegado sus vidas en defensa y protección del territorio tradicional de la SNSM. Este es el sentimiento que manifestamos los que quedamos hoy, y continuamos expresando en este momento a Colombia y al Mundo. No hay precio, no hay banco que pague este capital espiritual, no existe valor a esta causa por la sangre que se ha derramado en la tierra sagrada que nos dejó la Madre de Origen. Pero por dignidad de sociedades originarias, con derecho legítimo de posesión, exigimos que se nos agilice el saneamiento y ampliación de nuestro territorio tradicional, el proceso de recuperación y protección de los Sitios Sagrados a partir de la Línea Negra. Esa misión ha sido la tarea fundamental de nuestros Mamos, Autoridades, Líderes y comunidades. Por esa vocación del derecho natural a nuestro territorio, algunos fueron vilmente asesinados recientemente, pero que siguen vivos en nuestras sienes espirituales de los pueblos indígenas de la SNSM.

Las páginas de la historia sobre nuestros ancestros son nuestro gran legado que desde el principio del tiempo, están vinculados a nuestros cerros sagrados, al aire y al sol, y como ellos, nos cuidan y protegen a todos y todas. Las acciones y actividades que nuestros antepasados impulsaban, eran la continuación de lo que la Madre dejó en profundidad como Mandato, que es nuestra sabiduría tradicional que reconocemos como el antiguo Ezuama Principal, de especial concurrencia de los Mamo de los pueblos de la SNSM.

Nuestros ancestros inspiran esa fuerza humana a la dirigencia actual, cuando ésta toma en propiedad esa vocación de trabajo a seguir por la Sierra y sus pueblos y, es la misma fuerza simbólica y representativa que mantienen desde el más allá de su muerte física. Esto significa que el antiguo Ezuama Principal cuidaba y cuida el agua, el aire, el rocío, la luz. Cuando nuestros Mamos, Autoridades, Líderes y dirigencia actúan como órgano delegado y representativo de gobierno indígena, ellos llevan consigo esa misión tradicional, actúan preparados para defender las entrañas que dan vida al mundo ambiental y cultural, así como aquellos tenían el poder desde el Mandato del antiguo Ezuama Principal. Es la mesa del antiguo Nujué del pensamiento, es la base del tiempo de aquella Colombia amerindia ancestral de los pueblos indígenas de la SNSM.

Esa misión tradicional de la ley indígena encomendada en las personas va hasta el fin de otras dimensiones que no vemos, es el camino hacia el más allá de sus vidas. La actitud misional es la dinámica representativa que ellos en el pasado impulsaban, sobre la base del fortalecimiento de la cultura, en defensa y recuperación del territorio. Con las acciones de programas de salud, como bastón de apoyo complementario de afuera, se busca siempre defender y proteger nuestra medicina tradicional, siempre buscando el medio para mantener nuestra autonomía de gobierno propio que occidente olvida.

El fundamento de las acciones y actividades de la organización Indígena, mediante la ejecución de sus programas impulsa la orientación y la dirección de la consolidación social, en procura de resguardar nuestro territorio tradicional y de fortalecer a nuestras comunidades y nuestra dignidad en relación a la visión universal de la SNSM con el resto del mundo externo. Así fue la enseñanza desde el pasado y así se recuerda y se vive siempre en este presente de incertidumbre y estupideces veloces de afuera.

Cuando alguien muere parece que se nos quita la luz de la vida y el espíritu individual y colectivo. ¡Cuánto más cuando es un Mamo o un Líder de lucha en razón del territorio y la autonomía! Sin discriminar a nadie de nuestros pueblos de una misma fuente materna, ellos saben qué decimos. En cada momento podemos estar de noche, si nos movemos y si hacemos las cosas descuidados, como muertos en vida, pero como a todas las noches siempre le siguen los amaneceres de esperanza y humildad, así también cada superación de crisis o problemas superados, a nivel personal, familiar, comunitario, siempre significa que será un nuevo amanecer de nosotros como personas, como grandes pueblos de pensamiento diferente, y como cultura originaria de la Sierra Nevada, de Colombia y el Mundo.

Ahora el reto y desafío de los pueblos indígenas y las Organizaciones Indígenas representativas de la SNSM, consiste encontrar y construir nuevas caras de líderes con vocación y espíritu de liderazgo, con nuevos horizontes de compromisos y obligaciones sin tiempo ni fronteras. Hay que pensar en la nueva generación de nuestros pueblos étnicos ante el mundo, representados hoy en semilleros de adolescentes y jóvenes, niños y niñas, cuya abundancia generacional enriquece nuestro destino cultural, y son ellos, a quienes tenemos que entregar nuestro vivo legado, y soportar progresivamente en ellos la fuerza que nuestros Mamo, Mayores y Ancianos tenían y tienen en el presente. Esa fuerza original no se acabó, está con ellos y en nosotros. El antiguo Ezuama, Sewá y los Marunsama principales que cuidan la vida, nunca mueren, allí están vivos en su posesión ancestral. El antiguo código de leyes propias del Ezuama y el Marunsama de la SNSM existe y existirá siempre. Nunca muere. Nunca se podrá reemplazar con otra cosa, sino en nuestra gente de raíces ancestrales, para adquirir de nuevo la fuerza que por circunstancias diversas se debilita o se angustia. Nuestra Madre dijo que siempre estará presente para fortaleza y poder mantener a sus hijos hacia adelante por la Sierra Nevada y el universo.

Mensaje de Corazón Arhuaco al Mundo

En término general, el mensaje significa recordar a la opinión externa que desde el principio de nuestros orígenes, los pueblos indígenas de la SNSM conviven con la madre naturaleza mientras que la improvisación y el afán del tiempo económico de sofisticados proyectos del occidente civilizado, siempre tratan de vivir a costa de ella, a través de sutiles ofertas extractivas y turísticas en extremo. El ancestro de los pueblos indígenas enseña que hay que vivir en armonía con la brisa y el viento, que si no se vive en paz con la madre naturaleza entonces no se podría vivir en paz consigo mismo, para la sobrevivencia ancestral de los pueblos indígenas en la SNSM y el universo ambiental del planeta.

Es parte de la fortaleza cultural que al nacer una criatura, del género que sea, ni la madre ni el padre pueden decir que son el dueño de él o ella. Porque ese espíritu viene de un lugar, un ser, una laguna o una piedra de la SNSM. Desde allí pertenece y de allí trae una misión que sobrellevar en este mundo. No viene simplemente por venir. Por mandato de la Madre de Origen, la persona siempre trae consigo una misión que cumplir. Por eso los Mamos al bautizar, al escoger el nombre, tienen que ir a un lugar sagrado que solo ellos conocen y que puede ser visitado por ellos, y de allí reciben los poderes que se derivan de ese lugar según la misión encomendada en tal individuo, de ese pequeño pueblo indígena en potencia pensante.

El Mandato de Origen a través de los Mamas enseñan que todos somos hermanos y que todos somos los que tenemos el conocimiento con mucha responsabilidad y obligaciones con la vida y la existencia universal. Es la obligación que tenemos desde que se creó el mundo de velar por todo lo que existe; proteger y conservar los cerros, las plantas, las aguas y los animales en armonía integral con la madre naturaleza.

Duele mucho recordar la desintegración y casi la muerte, de algunas culturas hermanas de la SNSM por efecto del macabro pasado y por la secuela funesta de la guerra entre bandos de la moderna civilización. Es muy difícil explicar ahora con palabras prestadas del vacío occidental, ni siquiera sabemos por qué nos duele tanto expresarlo ahora, con la seguridad de que la razón está muy profunda en la tradición, estampada tanto en los sitios sagrados del territorio físico, como en los sitios sagrados poseídos en el hombre y la mujer, en su pensamiento y su corazón, fuentes de fortalecimiento cultural y social para el resto de la humanidad.

Porque una persona o un pueblo indígena viven en paz consigo mismo, cuando se relacionan con la madre naturaleza a través del pagamento tradicional, en reconocimiento consciente y natural por el usufructo de su bondad materna. De allí trasciende la importancia del reconocimiento obligatorio de entregarle los tributos del cual genera la armonía y el equilibrio espiritual, constituido en fundamento que trae como instrumento de paz de aquel adentro, para la sana convivencia con los demás hermanos de vida y existencia del universo en agonía ambiental.

Los pueblos indígenas de la SNSM no somos razas para morir con armas de occidente, ni a mano de imbéciles fusiles que solo detonan ignorancia y estúpida arrogancia, tampoco pertenecemos a ninguna clase de gente para morir al plomo que ciega vidas, por derroche para satisfacer el poder económico de la política de sordos y ciegos, hacia las entrañas hídricas y ambientales de la SNSM. Los pueblos que quedamos, que sobrevivimos la actualidad incierta de terribles noches en nuestra cuna ancestral, necesitamos más tierras de soporte tradicional de posesión, no de lástima ni compasión ajena, para seguir sobreviviendo con autonomía cultural en nuestro ámbito espacial, que se constituye en fuentes naturales de fortaleza cultural ante la implacable depredación ambiental y cultural del territorio ancestral de los pueblos indígenas de la SNSM.

La dignidad y la imagen de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta no están edificadas en la secuencia de mentiras y falsedades generadas por pasiones complejas del pensamiento de occidente. No están en la bondad hipócrita de modernos publicistas externos, que en las grandes capitales y ciudades del mundo se ufanan de sus apetitosas hazañas de feria exhibicionistas, pregonando acuciosos proyectos mesiánicos como de infalibles fariseos ante la supuesta ingenuidad de escenarios de mudos y sordos englobado, sólo y únicamente para la consecución de recursos económicos y generación de empleos a sus egoístas intereses. A eso se adiciona el apocalíptico discurso de riesgo, de extinción y exterminio de los idiomas maternos, (sin negar incidencias de tal índole, de manos del mismo indígena) dizque en defensa, protección y preservación del respeto y el fortalecimiento ancestral ambiental y cultural, costumbres y tradiciones de los pueblos que habitamos el Corazón del Mundo.

El mensaje de los pueblos indígenas de la SNSM es una voz extensiva para el resto de poblaciones originarias agredidas por el sistema veloz y cambiante de la globalización mundial, es una voz afirmativa de los principios espirituales universales aún con presencia en el mundo de improperios ambientales, consiste ponderar la dignidad y la fortaleza colectiva y pluricultural de un corazón diverso de pensamientos, donde están inmersas las voces sabias de nuestros Mamos y Ancianos de nuestro territorio ancestral, como órgano y espacio de pensamiento de gobierno propio, donde están sembradas la dignidad de nuestros cabildos espirituales, quienes estructuran las voces de los consejos básicos en la organización social, que perduran, como legítima cuna de visiones retrospectivas para los hijos de nuestros hijos.

Para toda persona que respira y ve, sepa, que está claro, que lo central del problema indígena en la SNSM, no es solamente lo que significa en sí la tierra para los pueblos indígenas. Sin desmedro del concepto lógico de su presencia física, es la exigencia por la vida misma encarnada en ella, la cultura, el cuerpo, la mente individual y el espíritu colectivo de sus raíces y principios. Sin territorio no hay nada. Es la esencia misma de la existencia cultural de nuestros pueblos indígenas, para un mundo con medio ambiente y agua en la posteridad, y no del show de prebendas mediáticas de entretenimiento publicitario en los medios fílmicos, y orquestados conciertos de alto nivel propagandísticos, dizque con visión proindígena de los pueblos indígenas de la SNSM, que ahora anda a velocidad de años luz por el orbe que aún respira.

El problema físico de los pueblos indígenas de la SNSM y de Colombia, no se puede mirar desde la arrogancia despectiva e irrespetuosa del poder escéptico de opinión, saturado de inmediatez compulsiva de eufóricos momentos, como si el problema territorial ancestral fuese, literalmente, solamente para la satisfacción despectiva y egoísta de los indios de la Sierra Nevada ante el mundo, o para aquél, a quien sólo lo devora la depredadora intención extractiva de sí, que sólo quiere sustraer de ella ganancia y riqueza como indulgencias particular de otrora, ignorando con descaro y desfachatez que el principio individual y colectivo de los indios no se traga en intereses hipócritas, sino que propende por la estabilidad natural de nuestras fuentes orgánicas de sustento hídrico y ambiental que vemos en agonía. Porque el problema debe dimensionarse desde la perspectiva y la magnitud ambiental y cultural del mundo, es mirando con respeto y seriedad la salud natural y la permanencia del planeta azul de la humanidad, de quien la modernidad ya olvidó ver con lupa de sabiduría científica avanzada el próximo flagelo hídrico ambiental.

Por tanto los pueblos indígenas de la SNSM, afirmamos que no somos quienes diseñamos ni reproducimos mecanismos y estrategias sofisticadas, que socavan los últimos oasis naturales ambientales de la principal estrella hídrica y fluvial de Colombia y del mundo, cuya agresión antrópico degenera y acaba la integralidad del universo de vida y reciprocidad natural de sobrevivencia de cuanto existe a nuestro alrededor.

No somos quienes periódicamente formulan diseños y esquemas desarrollistas de planes, proyectos y programas insostenibles, motivando afanes e intereses turísticos en beneficio de los más poderosos sectores económicos, sin importar principios inalienables de procedimientos formales suscritos entre los pueblos indígenas de la SNSM y el gobierno nacional.

No somos quienes fomentamos las complejas industrias extractivas, y curiosamente siempre donde existen cunas hídricas, que por encima de cualquier costo impulsan extenuantes procesos, dizque de consulta previa, que más que un instrumento del debido proceso, en opinión del autor, más significa una trampa normativa para el indio que cae porque cae. Por eso no importa nada que justifique otra opción distinta, inclusive, no importa deslegitimar áreas legalmente constituidas, porque ya no importa la destrucción de los escasos recursos que aún brindan respiración natural al pulmón de un planeta en agonía.

No somos quienes elaboramos negligentes normas que conllevan el fondo esculpido de transitorias políticas academizadas, sólo rebosadas de apetitosos vacíos, para próximos rellenos con articulitos en la temporalidad legislativa del país, con micos, orangutanes y todo, tampoco importa nada, sólo interesa la satisfacción del interés ejecutivo del poder central en ejercicio, con fehaciente incidencia negativa para la SNSM en la presente historia de la democracia en Colombia.

Puente de interlocución con el orden externo

Foto Luz Honoria Rodríguez especial para www.cronicon.net

La responsabilidad histórica de los acontecimientos tejidos alrededor del primer nacimiento de la organización indígena en la SNSM, no referido al Orden Espiritual, implica reflexionar sobre aquellos factores y causas principales que en la década de 1930, la agobiante circunstancia extrema obliga a los pueblos indígenas, por primera vez en la historia reciente a conformar una primera intención representativa en la SNSM.

La imperiosa necesidad de constituir la primera intención indígena representativa en la Sierra Nevada, como órgano y espacio que representase a los pueblos indígenas, fue producto de muchos y prologados momentos de análisis y reflexión comunitaria, de muchos días y noches de consulta espiritual de los Mamo, durante muchos años de angustia y dolor social ante la pérdida de su territorio-madre. El panorama de inseguridad rampante de aquel entonces y, la creciente amenaza de sobrevivencia cultural y social, fueron las razones que obligaron a los ancestros a iniciar el cruento proceso de reivindicación territorial y cultural que significaría en la posteridad, el devenir incansable del proceso de recuperación y consolidación territorial impulsado de forma protagónica, por los pueblos indígenas del Corazón del Mundo-SNSM.

El histórico acuerdo de los Mamos y las personas mayores de apoyo representativo y las comunidades de aquel pasado físico de la Sierra Nevada, fue una iniciativa sentida desde mucho tiempo atrás por los ancestros, que hoy significan verdaderas páginas inolvidables en la historia del indeclinable proceso de reivindicación territorial ancestral.

Entre los pueblos indígenas de la SNSM sobreviven latentes los factores y causas principales, que motivaron a constituir un órgano de interlocución representativo hacia fuera, del que hoy refleja especial trascendencia de acciones interinstitucionales en la SNSM. Es prudente señalar que el principal motivo de constituir un órgano no imaginado antes por los indígenas, no fue porque alguien quiso inventárselo por interés particular, ni motivado simplemente por algún sector de la población afectada de aquel entonces.

La historia y la tradición de los pueblos indígenas de la SNSM no esconden los principales factores que adolecían en aquella funesta época, la enorme y extravagante desventaja de éstos frente la hegemonía agresiva del enemigo, con el invasor de las tierras que lo usurpaba sin denuedo humano, apasionado a satisfacer con desfachatez las pretensiones más depravantes del poder que lo apadrinaba, por el logro de su tenebrosa hazaña contra la vida y permanencia de los hijos naturales del Corazón del Mundo-SNSM.

Las causas funestas del ayer son hechos físicos reales en el presente de la sierra amerindia, con serias implicaciones en el actual proceso de reivindicación y consolidación territorial de la misma, significa hacer claridad sobre la complejidad del tema histórico por la tierra y la cultura, que obliga describir la integridad del ayer y el presente, resaltado los enormes esfuerzos de gestión encarado por las organizaciones indígenas de la SNSM.

De lo anterior se desprende la noción básica de causas, motivos y principios que lideró el pueblo arhuaco con los demás pueblos en 1936 cuya conclusión conforma la Liga Indígena de la SNSM, pensada como instrumento representativo que con el correr del tiempo y momentos de circunstancias distintas, han ido cambiando de palabras y sedes de operaciones, sin evadir los fundamentos constitutivos anteriormente señalados.

No importa que los escenarios de violencia, arrebato y usurpación territorial, sean escenarios de hechos ocurridos en diferentes épocas y momentos, de zonas o cuencas, con relación a los efectos negativos a los pueblos indígenas, kogui, wiwa, arhuaco, kankuamo, de la SNSM. El principio de la integridad cultural y espiritual es el hilo orientador que une y teje la unidad de principios y valores de una sola ley para los cuatro, de una sola Madre para los cuatro, que es la dimensión universal que manifiesta la identidad individual y colectiva de los pueblos hermanos de la Sierra Ancestral ante el mundo.

Cuando decimos que no importan las diferencias de épocas y momentos de los escenarios de violencia del pasado, no significa especular lo peor de la improvisación que enreda más, sino, significa que el flagelo de la depredación cultural y territorial afecta por igual a las venas naturales de pervivencia de los pueblos originarios, kogui, wiwa, arhuaco, kankuamo, que lo habitan desde siempre.

A pesar de la desastrosa narración de un aborrecible pasado de los pueblos indígenas en la SNSM, la misma fuerza de la historia indígena evidencia que la humilde persistencia está en las fuentes naturales de la cultura que, sin linderos ni fronteras de transición material, dejó la Madre a los cuatro hijos, a los cuatro (4) pueblos indígenas que habitan el Corazón del Mundo, son las fuentes de fortaleza que desde entonces aún contrastan con la mortífera adversidad cultural y ambiental, que atenta contra la permanencia de sus raíces originales. Porque son fuentes de conocimiento y sabiduría tienen que mirar siempre a la Sierra Nevada y el Universo.

Con profundo valor y coraje, de fortaleza cultural y en ejercicio de la autonomía del pensamiento indígena de la SNSM, la oralidad espiritual tradicional reitera que el potencial espiritual, humano y social desde el principio, siempre ha estado, está y estará vivo a través de sus fuentes naturales que dejó la Madre de Origen. Y porque somos pueblos originarios poseídos de principios de respeto y altura ancestral, los pueblos indígenas de la SNSM, con dignidad histórica hay que decirlo, hemos venidos trabajando con diversas instancias del orden nacional e internacional.

Hechos recientes alrededor del Pulmón de la Humanidad obligan a advertir a las instituciones públicas y privadas y a los medios de comunicación en el mundo, que en términos de cooperación internacional, los pueblos indígenas de la SNSM desde hace algún tiempo atrás, sí hemos contado con la voluntad del parlamento europeo, y la de algunos países, que ha considerado pertinente generar una contribución económica a nuestro interés de fondo colectivo, con objetivos explícitos de aportar a las dificultades ambientales, culturales y territoriales y los procesos organizativos de la SNSM.

Ha sido la concreción interdisciplinaria de un ejercicio histórico a través de nuestras organizaciones legítimamente constituidas, concernientes a funciones administrativas de recursos provenientes de otros países, que hoy permiten hojear página a página, inolvidables capítulos de relación intercultural, de logros y dificultades, que siempre propenderá hacia nuevos horizontes que necesita la SNSM, Colombia y el Mundo.

Prevenimos a la buena fe internacional, que si se trata de defender y hacer conocer la antropología de las culturas indígenas y de sus formas iniciales de estructura organizativa, hay que hacerlo con el respeto y el rigor que se merecen las culturas indígenas, en atención irrestricta en los códigos de la oralidad materna de cada lengua originaria, que enriquece y nutre el universo de su acervo cultural milenario, y al interior de la Sierra Nevada y el país.

Advertimos que ya basta la improvisación y el afán del tiempo económico de inciertos proyectos etno-turísticos a nombre de los indígenas de la SNSM, porque eso no significa presentar propuestas de reconocimiento, respeto y apoyo al fortalecimiento de la identidad indígena de cualquier manera, ni puede ser la insistencia externa a cualquier costo, como si no importara a nuestra generación cómo se haga ahora, ignorando que la historia juzga en el tiempo, solamente porque la expectativa de los atractivos de usufructo externo así quiera pregonar la sutileza de su proyectada propuesta.

Alertamos que ya basta que la gente de buenas intenciones del exterior se equivoque en coqueteos particulares de esta naturaleza, ya es suficiente la experiencia de los últimos tiempos de gestión y consecución de recursos para los indígenas de la SNSM, no sea que por descuido de circunstancias ajenas al conocimiento de fondo, se incurra aprobar o depositar cuota financiera sobre una propuesta de contenido deformado en la raíz de fondo cultural, como si la intención fuera responder únicamente un supuesto público generalizado que no entiende las lenguas ni conoce las culturas de la Sierra Nevada.

Y no es ninguna exageración suponer que en el mundo haya más voluntarios pro-indigenistas de todo género, que el mismo número total de pueblos indígenas que somos en el planeta; porque parece ser que todos los días se crean fundaciones, asociaciones, ongs etc., etc., y si es alrededor de la Sierra Nevada ni se diga, eso sí, de propios y extraños, todas en nombre de las comunidades indígenas, o dizque por la vida ambiental y cultural serrana. Suponemos que dichas entidades nacen con una buena voluntad, con intención de 'colaboración', que suponemos olvidará porque generalmente cuando le 'suena la flauta' a sus "convencidos fundadores", comienzan a servirse de ellas para engordar sus egos y sus bolsillos y punto.

Hay un detalle desapercibido para muchos, de propios y extraños, que no ve la connotación de irrespeto cultural en casos concretos, cuando sin ningún pudor humano se manosea el nombre tradicional de carácter sagrado o de uso social, (entiéndase palabra indígena de la SNSM) cuando folklóricamente lo enganchan en cualquier parte como en hotel, edificio, bar o casino, pasacalles, etc., y si es de interés comercial, prefieren el nombre más pegajoso para sus clientes. ¿Será suponer que lo harán de buena intención cultural? ¿Por qué el indígena deja pasar esa anómala actitud? ¿Cuántos nombres indígenas falsos no habrá rodando en el mundo?

¡Y vaya, qué va saber esa persona qué escribe, dizque kogui, wiwa, arhuaco de la SNSM!

Por eso hasta suponer ese tipo de equivocaciones es indignante, porque bajo la disculpa de respeto, de difusión y defensa de una visión indígena, lo que se hace es falsearla en el camino internacional, porque lo que importa en el fondo, es la pretensión individual, que cada día, en cada momento quiere entrar en nuestro territorio sagrado a violentar nuestra tradición, antes que posicionar la existencia cosmogónica de unos principios y unos valores intrínsecos, conservados a través del pensamiento individual y colectivo de los cuatro pueblos indígenas y las formas sociales propias de la SNSM.

Los pueblos indígenas de la SNSM valoramos y agradecemos la buena voluntad de mucha gente en el mundo, convencidos que muchas personas e instituciones respetuosas y sinceras, ya habrán hecho sus donaciones económicas para fines de la población indígena de la Sierra Nevada, confiados que en el futuro lo harán con el mismo espíritu de apoyo ambiental y cultural, esa actitud la admiramos a profundidad pero otro asunto deplorable de riesgosa publicidad viene ocurriendo a espalda de la SNSM, que mientras unos depositan su bondad por la puerta grande de los conductos regulares establecidos, otro género de gestores hace y busca que es más útil hacerlo por la puerta de atrás con tal de premiar su interés particular.

Históricamente el devenir institucional de nuestras formas organizativas ha sido de cara al país y el mundo, tras superar difíciles momentos, hemos venido aportando y construyendo una dinámica de largo aliento intercultural frente el orden externo, generando estrategias para aunar esfuerzos que permite conocer el tiempo de dos formas de pensamientos distintos, sin desconectar el concepto del marco rector de la conservación y protección de nuestra cultura y el ejercicio del gobierno propio, acorde a los parámetros de la Ley de Origen que rige el presente y futuro de nuestros pueblos indígenas con el universo y la humanidad.

Finalmente, los pueblos indígenas, Kogui, Wiwa, Arhuaco, Kakuamo de la SNSM esperan que con este mensaje, la opinión pública internacional conozca de forma fidedigna las causas que ocasionan nuestra inconformidad social y cultural, que de forma categórica resultan inaceptable. Esperamos que a futuro salvemos supuestos recursos de buenas intenciones, que no serán perlas de buenas intenciones del gestor, y nosotros desde la perenne y cálida SNSM, seguiremos fijando posiciones que es la conservación y protección de nuestra cultura y el ejercicio del gobierno interno, según los fines de la Ley de Origen, establecida para la convivencia en armonía y equilibrio con nuestra Madre Tierra y el Universo.