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  • Ángela Sofía Rincón Soler, Ana Milena Horta Prieto, Maria Carolina Rodriguez Acero,Marxia Motta Chavarro y Carlos A. Arroyo Varilla
    Área de Participación Social Unidad de Parques Nacionales de Colombia. Unidad Administrativa Especial ParquesNacionales Naturales
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“Parques con la gente”, una política de participación para la conservación en Colombia

Introducción

El Sistema de Parques Nacionales Naturales en Colombia se creó bajo el paradigma de la conservación de áreas de interés ecológico con fines de conservación, protección y mantenimiento de la diversidad biológica, considerando la presencia humana como un obstáculo para la gestión efectiva del Sistema y no como una oportunidad. A partir de la Constitución Política de Colombia (1991) se incorporaron propuestas de los movimientos indígenas y de comunidades afrocolombianas a nivel nacional en materia de identidad, territorio, participación, autoridad, gobierno, entre otras. La Nación colombiana se declara pluriétnica y multicultural, implicando con ello el reconocimiento de derechos especiales y excepcionales a grupos étnicos con características culturales, sociales, políticas y económicas propias. Se resalta el derecho a la propiedad del territorio, a la autonomía, al gobierno propio, a la justicia propia y a definir sus prioridades en materia de ordenamiento y usos en su territorio.

Asimismo, esta Carta reconoce a las áreas que conforman el Sistema de Parques Nacionales Naturales como áreas destinadas a uso público con las prerrogativas de inalienables, imprescriptibles e inembargables, entendiendo que la destinación de las mismas a la conservación de la biodiversidad es a perpetuidad, sin que sean susceptibles a alguna alteración o afectación contraria a su finalidad. Para garantizar el cumplimiento de este mandato constitucional, la Unidad Administrativa Especial de Parques Nacionales Naturales de Colombia (UAESPNN), construye y adopta en el año

2002 la Política de Participación Social en la Conservación. Esta, en coherencia con el decreto 622 de 19771, que prevé la compatibilidad de las áreas del Sistema con los resguardos y/o territorios de pueblos indígenas, concluye la necesidad de coordinar funciones y competencias entre la autoridad pública especial indígena y la autoridad ambiental, como mecanismo para la conservación de la biodiversidad y la preservación étnica y cultural. Para el caso de comunidades afrocolombianas se reconoce su derecho al uso tradicional de los recursos presentes en las áreas, aunque sus territorios colectivos titulados no sean compatibles con el Sistema, buscando con ello incorporar sus prácticas tradicionales a los planes de manejo de las mismas, siempre y cuando éstas aporten a los objetivos de conservación, como lo señala la Ley 70 de 1993.

La implementación de la Política bajo el Subprograma de Estrategias Especiales de Manejo, cuenta entre sus aciertos con la suscripción de Regímenes Especiales de Manejo (REM) y Acuerdos de Uso y Manejo de Recursos Naturales, que teniendo como ejes principales la cultura, el territorio y la gobernanza2, propenden por la conservación de la biodiversidad y pervivencia cultural de las comunidades étnicas asociadas al Sistema. Es así como en el ejercicio de la participación en la conservación, se avanza hacia un modelo de administración que supere el co-manejo comunitario y el mero interés conservacionista, dirigiéndose hacia un proceso de coadministración y negociación de intereses que garantice la sostenibilidad y gobernabilidad efectiva del Sistema. Es necesario señalar aquí, que en 17 de las 56 áreas se encuentran resguardos indígenas traslapados y se vienen implementando Estrategias Especiales de Manejo.

Contexto normativo e institucional

Además del mandato constitucional de promover condiciones de igualdad, reales y efectivas a favor de los grupos marginados o minoritarios, Colombia ratificó a través de la Ley 21 de 1991 el Convenio 169 de 1989 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, el cual convoca a los gobiernos a reconocer los derechos de estos pueblos y garantizar el respeto a su integridad.

La Corte Constitucional ha establecido que el derecho de propiedad en el caso de los pueblos indígenas es de carácter fundamental y lleva implícito el derecho a la constitución de Resguardos en acuerdo con las comunidades, considerando que los territorios indígenas se encuentran ligados a la supervivencia de los grupos étnicos y son el lugar de cohesión geográfico donde el pueblo se desarrolla y expresa como tal y sin el cual puede ser asimilado o absorbido por su vecino.

Para dar cumplimiento a lo dispuesto en el Decreto 622 de 1977, con relación a las áreas traslapadas con resguardos, fue necesario un desarrollo normativo que sustentara el derecho al aprovechamiento económico de los recursos naturales renovables por parte de las comunidades asentadas en las áreas del Sistema. Dicho aprovechamiento tiene como limitación la compatibilidad de las prácticas culturales de usos y manejo de los recursos naturales con los objetivos de conservación de las áreas.

Los acuerdos suscritos por la UAESPNN se han soportado en los siguientes fundamentos jurídicos:

• El reconocimiento de los usos, costumbres y/o normas de los pueblos indígenas (la ley de origen y los sistemas regulatorios propios) como fuente de derecho y norma válida para el ordenamiento del área.

• El reconocimiento de las funciones ambientales asignadas a las autoridades indígenas.

2 Gobernanza: ejercicio del poder que se legitima a partir de la participación de la comunidad en la toma de decisiones. Implica una gestión de doble vía, por lo que difiere del concepto de gobernabilidad en el sentido que ésta última sólo considera la actuación del gobierno hacia la comunidad.

• El principio de coordinación, como uno de los criterios que orientan el ejercicio de la función pública dentro de la República Unitaria.

• La necesidad de planificar el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales en los resguardos traslapados a través de la construcción de un Régimen Especial de Manejo, para garantizar su desarrollo sostenible y la protección de la integridad étnica, cultural, social y económica de la comunidad indígena.

• La garantía de cumplimiento de la misión y las funciones institucionales a través de las áreas protegidas y el respeto de los derechos y deberes de los grupos étnicos.

• La construcción de Regímenes Especiales de Manejo como herramientas de planificación para consolidar el territorio, construir modelos de gobernanza y contribuir a la recuperación y fortalecimiento cultural.

Si bien un Estado Social de Derecho tiene como base la soberanía popular y la participación de todos los ciudadanos en la toma de las decisiones, no se puede llegar a extremos de renunciar a las funciones y competencias legales, frente a intereses de personas o grupos particulares, que pueden presionar las áreas protegidas. Por tanto, las responsabilidades públicas y prioridades nacionales no pueden diluirse en el ejercicio de la participación social.

Los grupos étnicos se han constituido como aliados históricos en la conservación de las áreas naturales debido a sus modelos tradicionales de apropiación y manejo del territorio. Sin embargo en algunos casos la existencia de fuertes presiones externas los ha llevado a ingresar de manera agresiva en procesos de comercialización. A pesar de ello, la presencia de tales comunidades al interior de las áreas sigue constituyendo una fortaleza y una oportunidad, ya que en general sus modelos de uso y aprovechamiento de recursos naturales significan un bajo impacto sobre los ecosistemas. La apuesta institucional de la UAESPNN ha sido desarrollar procesos armónicos de relacionamiento que permitan clarificar y regular los usos, manejo y competencias en torno a la conservación.

Estas experiencias de procesos sociales en la UAESPNN presentan en la actualidad distintos grados de avance, aciertos y limitaciones, pero tienen en común la búsqueda de legitimidad social, viabilidad sociocultural, continuidad política y la definición de corresponsabilidades para la gestión. La defensa de las áreas protegidas en Colombia tiene como objetivos básicos no sólo la preservación de la biodiversidad y el mantenimiento de los ciclos evolutivos de las especies, sino además, el fortalecimiento o recuperación de las identidades étnicas y culturales de las comunidades nativas.

La implementación de las estrategias especiales de manejo

El posicionamiento del tema de Estrategias Especiales de Manejo en la UAESPNN, exigió la conformación de un equipo de trabajo orientador desde el nivel central, que fue constituido como el Área de Participación Social. Además del posicionamiento interno, las Estrategias Especiales de Manejo han logrado un reconocimiento en el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial y han sido incluidas entre las metas del Plan de Desarrollo del actual gobierno.

Dentro de las Estrategias Especiales de Manejo, los Acuerdos de uso y manejo son herramientas concertadas entre la Unidad de Parques Nacionales y las autoridades tradicionales indígenas para la planificación del aprovechamiento sostenible de los recursos naturales renovables, de acuerdo a las prácticas tradicionales de las comunidades indígenas. Estos se realizan con pueblos indígenas cuyo territorio no tiene la figura de resguardo y está traslapado con un área protegida.

El Régimen Especial de Manejo es un instrumento de planeación de manejo del territorio, y por lo tanto tiene un alcance mucho mayor. Se construye con pueblos indígenas cuyo territorio esté bajo la figura legal de resguardo y se encuentre en situación de traslape con un área protegida. Este acuerdo parte del reconocimiento de la propiedad indígena sobre su territorio y el derecho que las autoridades tradicionales indígenas, como autoridad pública, tienen sobre las decisiones que afecten su territorio.

En la construcción conjunta del Régimen Especial de Manejo se definen reglas, procedimientos, líneas estratégicas de acción e instancias de tomas de decisiones, respetando la autonomía de cada autoridad y teniendo en cuenta que no se deleguen las responsabilidades de estas en el ejercicio conjunto de la conservación del territorio.

A nivel general, el Régimen Especial de Manejo busca la conservación de las áreas protegidas mediante el cumplimiento de los objetivos de conservación del área, así como la preservación étnica y cultural de los pueblos indígenas que se hace factible en el logro de condiciones de vida óptima y el respeto a los usos y costumbres propios de cada cultura. Comprende tres ejes:

• La construcción intercultural de la visión del territorio, incorporando el conocimiento tradicional y el científico.

• El fortalecimiento del gobierno propio indígena.

• La recuperación y valoración de las prácticas y saberes culturales.

Estos ejes se trabajan de manera diferencial con cada pueblo según sus intereses y propuestas, las cuales surgen a partir del análisis conjunto del estado social, ambiental, económico y cultural del territorio. Este análisis se realiza participativamente con las comunidades de base, teniendo en cuenta:

• El diagnóstico biofísico y sociocultural conjunto.

• La zonificación concertada del territorio, partiendo del ordenamiento cultural de los pueblos indígenas.

• El uso y aprovechamiento de los recursos.

• Los reglamentos definidos a partir de los sistemas regulatorios propios.

• La definición de un mecanismo de coordinación conjunto.

La metodología adoptada para desarrollar estos aspectos se basa en el reconocimiento de los grupos étnicos como conocedores de su entorno, como sujetos capaces de desempeñar el papel y las funciones asignadas por la legislación y como parte fundamental de la planeación del manejo. Esta metodología ha producido cambios en la manera de concebir y adelantar la planeación en las áreas relacionadas con grupos étnicos, pues se ha traducido no sólo en un estilo de metodología participativa, sino en un modelo novedoso de administración y manejo, implicando retos fundamentales para la UAESPNN.

La ruta para la construcción del Régimen Especial de Manejo (REM) es la siguiente:

Aprestamiento institucional. Es una etapa de acuerdos internos con el equipo del área protegida, para plantear agenda y objetivos de trabajo, a partir del relacionamiento y el trabajo que el equipo del área haya adelantado con los pueblos indígenas.

Sensibilización y organización del trabajo (aprestamiento comunitario). Se refiere a la etapa de acercamiento a las autoridades indígenas con el objetivo de establecer si existe el interés de construir un Régimen Especial de Manejo, identificar los elementos articuladores de cada parte, las visiones sobre el territorio y concertar una agenda de trabajo para el análisis del estado social, ambiental, económico y cultural del territorio. Asimismo, se concerta con las autoridades la metodología más adecuada para lograr este análisis con las comunidades de base.

Etapa de construcción conjunta. En esta etapa se desarrolla el análisis del territorio mencionado, a partir del cual deben surgir acuerdos y propuestas, que de la mano del Plan de Manejo del Área Protegida y el Plan de Vida de los pueblos indígenas, son insumos para la definición de las Líneas Estratégicas que se desarrollarán una vez se implemente el Régimen Especial de Manejo. Asimismo, se definen los mecanismos de coordinación y seguimiento.

Adopción e implementación de acuerdos. Una vez se apruebe por las partes el documento que contiene los acuerdos para el manejo del territorio, se procede a su protocolización, mediante la firma por parte de las autoridades ambiental e indígena. En los siguientes tres meses, debe realizarse la reunión del mecanismo de coordinación acordado, para la organización de las acciones correspondientes a las líneas estratégicas acordadas, dando como resultado el plan estratégico de implementación del Régimen Especial de Manejo.

Evaluación y seguimiento. El mecanismo de coordinación conjunto debe reunirse cada cierto tiempo para evaluar avances de los acuerdos realizados.

Como se observa en la siguiente tabla, se han firmado siete Regímenes Especiales de Manejo con resguardos indígenas presentes en los Parques Nacionales Naturales Utría, Catatumbo - Barí, Cahuinarí, Paramillo, Nevado del Huila, La Makuira y en el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos. En el marco de estos se vienen implementando acciones concretas de fortalecimiento de la cultura, manejo territorial, restauración ecológica, alternativas productivas para las comunidades y capacitación en temas de gobernabilidad.

Cada uno de los acuerdos ha generado sus propias instancias de coordinación para su implementación y seguimiento y de los proyectos que contribuyen al desarrollo del mismo.

Cuadro 1. Régimen Especial de Manejo (REM) actualmente firmados

Parque

Resguardo o comunidad

Fecha Adopción

Pueblo indígena

Parque Nacional Natural Catatumbo, Norte de Santander

Resguardos Motilón- Bari y Catalaura- La Gabarra

REM Firmado el 25 de Junio de 2007.

Motilón
Barí

Parque Nacional Natural Paramillo, Córdoba

Resguardo indígena Yaberaradó.

REM Firmado el 20 de Diciembre de
2007.

Embera
Katío

Parque Nacional
Natural Utría, Chocó

Resguardo indígena embera Jurubidá- Chori-Alto Baudó, Zona de la Costa.

REM Firmado el 12 de Febrero de 2009.

Embera

Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, La Guajira

Resguardo indígena Wayuu Perratpu

REM Firmado el 18 de Junio de 2009.

Wayuú

Parque Nacional Natural Cahuinarí, Amazonas

Resguardo Predio Putumayo

REM firmado el 15 de Julio de
2010.

Bora
Miraña

Parque Nacional Natural Nevado del Huila, Tolima

Resguardo Indígena de Gaitania

REM firmado el 02 de Diciembre de 2010.

Nasa

Parque Nacional Natural la Makuira, Guajira.

Territorios claniles traslapados con el area protegida del resguardo de la Media y Alta Guajira.

REM firmado el 6 y 7 de Julio de 2011.

Wayuu



 

Actualmente, diez áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales desarrollan procesos de construcción de Regímenes Especiales de Manejo, que se encuentran en diversas etapas de avance. El Parque Nacional Natural Puracé, por ejemplo, tiene un proceso de concertación muy avanzado y el documento técnico correspondiente se encuentra en proceso de ajuste y se está adelantando la coordinación de la manera adecuada para llevar a cabo la firma de éste.

La construcción de los Regímenes Especiales de Manejo, ha afrontado, en algunos casos y en diferentes momentos de los procesos, situaciones que ponen en riesgo la continuidad de este proceso de coordinación. Algunas situaciones que se presentan con frecuencia son producto de conflictos internos de las organizaciones indígenas y la resistencia de las autoridades indígenas en establecer un acuerdo con Parques Nacionales. Sin embargo, la Unidad de Parques se mantiene en disposición de negociar y propicia los espacios necesarios para restablecer las relaciones con las autoridades indígenas respectivas y así continuar con los procesos.

Estudio de caso: régimen especial de manejo interinstitucional en el parque nacional natural Cahuinarí

Contexto histórico

El Parque Nacional Natural Cahuinarí, creado en 1987, un año antes de la creación del Resguardo Predio Putumayo, al cual pertenecen las etnias Bora Miraña, es un área con una gran riqueza en biodiversidad y cultura, que se mantiene a pesar de los procesos de evangelización, esclavismo y fuertes booms extractivos a los que ha estado expuesta la región. Los episodios más dramáticos de extractivismo comenzaron en el siglo XIX con el ingreso de los caucheros colombianos a las cuencas de los ríos Igaraparaná, Cahuinarí y Caquetá y posteriormente en el siglo XX con la llegada de los peruanos y la casa Arana3, dejando marcadas consecuencias a nivel ambiental, social y cultural, debido a las dinámicas de sometimiento, violencia y exilio, que tensaron las relaciones interétnicas e influyeron en la pérdida y transformación de valores culturales. Algunos pueblos indígenas desaparecieron como los Passés, Uainumás, Kuretus, y Jumanas. Otros como los Yuris huyeron y son uno de los grupos que se presume viven aislados. Otros resistieron como los Bora, Miraña, Carijonas, Mirañas y Andoques (Fanco, 2008).

A esto se sumaron los procesos de evangelización encabezados por las misiones jesuitas, franciscanas y capuchinas, que trajeron consigo ganado, aguardiente, vergüenza ante la desnudez y desprecio por las prácticas indígenas.

En la década del 50, el interés comercial se enfocó en la venta de pieles de babilla y caimán negro y más adelante de nutrias y perros de agua. Al diezmarse estas poblaciones siguió la explotación de felinos, que generó un mayor impacto por la necesidad de sacrificar carnadas (primates, dantas, puercos y cerrillos).

Otras presiones como la aparición del narcotráfico a comienzos de los ochenta, la extracción de oro de aluvión (1999 – 2002) y la presencia de grupos armados ilegales, intensificaron la afectación sobre los recursos naturales y la descomposición social.

La organización indígena y el Parque Nacional Natural Cahuinarí

A partir de la década de 1940, los Miraña vuelven a su territorio ancestral sobre el margen del rio Caquetá, e inician el proceso de organización que llevó a la conformación de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas PANI cuya sigla en idioma Miraña significa “Dios del Centro y sus nietos”, y que agrupa a cinco comunidades de las etnias Bora y Miraña principalmente. El territorio del PANI está traslapado en gran parte con el Parque Cahuinarí, y es parte del Resguardo Predio Putumayo, uno de los más extensos del país.

Una de las principales razones de creación del área protegida Cahuinarí, es la conservación de la tortuga charapa (Podocnemis expansa), una de las tortugas de rio más grandes del mundo, que además tiene un lugar en los mitos de origen de los Miraña y Bora. Esta especie además es consumida por los indígenas del territorio, y desde la década del 50, comercializada, generándose sobreexplotación por la venta de hembras adultas, neonatos y huevos. La preocupación por la conservación de la tortuga, llevó a que se desarrollaran numerosos tipos de planes de diversas entidades, en los que los indígenas tenían cierto grado de participación principalmente como operarios.

Figura 1. Parque Nacional Cahuinarí respecto al Sistema de Parques de Colombia
Figura 1. Parque Nacional Cahuinarí respecto al Sistema de Parques de Colombia
 


Articulación de visiones: la construcción del Régimen Especial de Manejo

Con el tiempo y el reconocimiento de los derechos indígenas, la participación de los indígenas en los planes de conservación fue aumentando hasta llegar al punto en que el Parque y el PANI, trabajan conjuntamente para lograr la conservación del territorio y la preservación cultural. Asimismo, el Parque ha apoyado la elaboración de trabajos propios del PANI orientados a la construcción de su “Plan de Vida”4.

Este proceso conjunto se formalizó inicialmente en junio de 2001 con la firma de un primer convenio interadministrativo entre el Ministerio de Ambiente y la Autoridad Pública del Pueblo Bora Miraña. En junio de 2010 se suscribió el “Régimen Especial de Manejo Interinstitucional, entre la Unidad de Parques Nacionales y la Organización PANI”, como resultado de un proceso de 19 años, que avanzó con la zonificación del territorio, el mapa ancestral y calendario ecológico. Se establecieron acuerdos de manejo, visión intercultural del manejo de la tortuga charapa y discusión sobre el sentido del Régimen Especial de Manejo y su significado local, entre otros.

A continuación se describen algunos de estos aspectos contenidos en el Régimen Especial de Manejo:

  • Razón de ser del área y fundamentos de gobernabilidad del PANI: Ley de origen, cosmovisión asociada a lugares importantes, control social y espiritual sobre uso y manejo del territorio. El objetivo de conservación del área traslapada se formuló a partir del concepto de la “Razón de ser del Área”que corresponde a: “La construcción conjunta e informada de la importancia del área que incluya la visión del territorio indígena en su conjunto y la misión de conservación. Requiere esto la discusión no sólo de la importancia ecosistémica o de bienes materiales de la cultura (terrazas, petroglifos, lugares con importancia ritual) sino de la historia de ese territorio, su poblamiento, sus formas de producción, sus sistemas regulatorios y las expectativas de propiedad y uso que tienen. Esto significa una visión integral del territorio entendido como un sistema y por esta razón no puede limitarse al polígono, ya que este fue delimitado con intereses institucionales y no conjuntos. Requiere de un diagnóstico exhaustivo de las actividades o procesos que suceden en el territorio y la importancia que estos tienen en aspectos sociales, culturales y ecosistémicos.” (PANI y UAESPNN, 2010). En consonancia, la razón del área menciona la historia de creación del Dios del Territorio, el concepto propio del territorio, de los espiritual, de lo sagrado, de lo material, de la naturaleza, de la ley de origen (entendido como los mandatos de Dios al crear el universo, que se recrean en las malocas, mitos, bailes, etc). Esto se articula con los aportes de las ciencias de la conservación en la re-definición de los llamados Valores Objeto de Conservación (VOC).

  • Construcción conjunta de criterios de relacionamiento y conceptos interculturales. Se definieron “Criterios de Relacionamiento” para encontrar puntos comunes de trabajo y permitir que “la palabra se comprometa y tenga valor, tomar decisiones y avanzar en objetivos comunes”. Estos criterios son confianza, transparencia o claridad, respeto, concertación, cumplimiento; aclarándose también los conceptos de diálogo de saberes, territorio y autonomía.

  • Zonificación étnico-ambiental del territorio. Se trata de caracterizar lo que se encuentra en el territorio en términos biofísicos y culturales. Se partió de la realización de un “Calendario Ecológico” que va ligado a la zonificación ancestral. Unidos constituyen complejas leyes espacio temporales que dan los lineamientos para el uso y “manejo” del territorio. Para el PANI: “Este trabajo constituye una serie de pensamientos, aspiraciones, deseos y la esperanza de lograr los “sueños propios” del pensamiento del Pueblo Bora Miraña.(…) El territorio no se entiende únicamente como un espacio geográfico traslapado (Parque-Resguardo), se habla de un territorio lleno de vida con plantas (árboles, palmas, frutas, silvestres, bejucos y hierbas medicinales); animales (terrestres, que vuelan y acuáticos); vivientes del territorio, dueños de lugares sagrados y del monte que entre todos se relacionan. (…) Es importante ver este proceso como una red de tejidos donde el diálogo y la comunicación son factores indispensables. Además, nos invita a la integralidad expresada en la cosmovisión del mundo del Pueblo Bora Miraña”.La zonificación del territorio Miraña comprendía más categorías que lo contemplado en la normatividad colombiana, pero este nivel de complejidad debía concretarse en una “zonificación de manejo” y reglamentos para el uso de los recursos. Las zonas de manejo acordadas son: Sagrada, de Rebusque y Chagras6, de Investigación, de Reserva, de Protección Especial7.
Figura 2. Zonificación del Parque Nacional Cahuinarí
Figura 2. Zonificación del Parque Nacional Cahuinarí
 
  • Valores Objeto de Conservación (VOC). Desde la visión de Parques Nacionales el éxito del manejo del territorio se mide a partir del estado de los “Valores Objeto de Conservación”. En el Cahuinarí no fue fácil limitar el interés a un objeto o valor de conservación, pues desde lo cultural, un VOC no sólo hace referencia a una especie y su ecosistema, sino a los rituales que la mencionan, los bailes, su lugar en el calendario ecológico, los clanes que tienen que ver con su manejo, las enfermedades que sana, las que produce su mal manejo, entre otros. Esto ha llevado a hablar de Valores Integrales de Conservación, entendidos como elementos, espacios y prácticas de importancia desde el punto biológico y cultural.

  • Estrategia de investigación propia. Con el objetivo de valorar y promover el conocimiento propio de los Bora Miraña sobre su territorio, así como incentivar la investigación, se acordó un programa de “Becas de Investigación Propia”, con el apoyo de Patrimonio Natural8. Las investigaciones meritorias de financiamiento deben caracterizarse por: ser planteadas y desarrolladas por indígenas del territorio, deben responder a necesidades y prioridades del territorio y aportar al plan de vida del PANI. Estas son aprobadas por el Consejo de Ancianos.

  • Aspectos operativos definidos: Comité Directivo Local, su estructura y funcionamiento. Como mecanismo de coordinación, evaluación y seguimiento del Régimen Especial de Manejo se definieron dos Comités, uno Directivo y uno Operativo (que ejecuta las decisiones tomadas por el Directivo). Este está conformado por representantes de UAESPNN (Dirección general, Dirección territorial, Subdirección técnica, Coordinación del grupo jurídico, Asesor del Area de participación social y Administrador del Parque). Por parte del PANI participan las autoridades de las comunidades, el Mayor del Consejo de Ancianos, Secretario general y de recursos naturales.

Según el PANI: Nuestro territorio es nuestra Madre, que es el origen de toda la vida, que es la que justifica la supervivencia y la convivencia de todos los seres (…) Los lugares sagrados son los que alimentan y fortalecen la existencia de este planeta, el Creador encomendó unas leyes específicas para cada lugar.

Figura 3. Ambiente del Parque Nacional Natural Cahuinarí
Figura 3. Ambiente del Parque Nacional Natural Cahuinarí
 

Notas

1 Artículo 7 del Decreto 622/77: “no es incompatible la declaración de un parque nacional con la constitución de una reserva indígena, en consecuencia cuando por razones de orden ecológico y biogeográfico haya de incluirse, total o parcialmente un área ocupada por grupos indígenas dentro del SPNN, los estudios correspondientes se adelantarán (…) con el fin de establecer un régimen especial en beneficio de la población indígena de acuerdo con el cual se respetará la permanencia de la comunidad y su derecho al aprovechamiento económico de los recursos naturales renovables, observando las tecnologías compatibles con los objetivos del sistema del área respectiva”.

2 Gobernanza: ejercicio del poder que se legitima a partir de la participación de la comunidad en la toma de decisiones. Implica una gestión de doble vía, por lo que difiere del concepto de gobernabilidad en el sentido que ésta última sólo considera la actuación del gobierno hacia la comunidad.

3 La destacada novela “La vorágine “de José Eustasio Rivera, expone las duras condiciones durante la fiebre del caucho en la región amazónica.

4 Conjunto de las aspiraciones y deseos de un pueblo indígena sobre su territorio.

5 Autoridades tradicionales, líderes y miembros de las comunidades pertenecientes a la Asociación PANI.

6 Chagra se refiere al área de cultivo típico de selva que se caracteriza por ser rotacional, que funciona bajo el sistema de tumba (corta) y quema.

7 Áreas de importancia ecológica y cultural, que varían conforme al calendario ecológico, tales como asociaciones de palmas, cananguchales, playas donde anidan las tortugas, salados, entre otros.

8 http://www.patrimonionatural.org.co/

Bibliografía citada

Decreto 622 de 1977. República de Colombia. “Por el cual se reglamenta el Decreto – Ley 2811 de 1974 en relación con el Sistema de Parques Nacionales Naturales y se dictan otras disposiciones”. Bogotá, Colombia.

Franco, R. 2008. Historia de los Miraña- Bora del PNN Cahuinarí. UAESPNN, Embajada Real de los Países Bajos. Bogotá, Colombia.

PANI y UAESPNN, 2010. Régimen Especial de Manejo Interinstitucional entre la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales, Parque Nacional Natural Cahuinarí – Organización PANI. Bogotá, Colombia.

UAESPNN, Área de Participación Social. 2010. Lineamientos generales para el desarrollo de las Estrategias Especiales de Manejo. Documento de trabajo interno. Bogotá, Colombia.