Autor
  • Mauricio Cabrera Leal Asesor del Ministerio de Ambiente en minería y Ex Sub Director de Estudios Ambientales del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM).
    Colombia
    maucabre@hotmail.com
 
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INTRODUCCIÓN

En el marco de la Segunda Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas frente el Cambio Climático – República de Colombia (IDEAM, 2010), se estimó la vulnerabilidad del territorio ante la disminución de la precipitación por efectos del cambio climático y se plantearon los lineamientos de adaptación ante dicha vulnerabilidad. Algunas de las estrategias de adaptación planteadas recomiendan la implementación de acciones sobre servicios ecosistémicos y adaptación basada en ecosistemas, lo cual incluye el fortalecimiento de los sistemas de áreas protegidas, la articulación de las acciones sectoriales en el marco del ordenamiento territorial y la
implementación de acción para prevención de desastres.

Colombia es un país con un área total de 2 070 408 km2, de la cual, 1 141 748 km2 corresponden al área continental y 928 660 km2 a la superficie marítima. Por su localización en la franja ecuatorial y la diversidad orográfica, el país presenta una gran variedad de ecosistemas y de biodiversidad de los cuales depende la sostenibilidad de su población de alrededor de 45 millones de habitantes.

Los ecosistemas y las actividades productivas agrícolas, pecuarias, energéticas tienen una alta dependencia de las condiciones climáticas que, al ser afectadas por las variaciones asociadas al cambio climático, pueden generar una gran afectación ambiental y económica al país. Por otra parte, desde la promulgación de la Constitución Política en 1991, el país ha avanzado en la consolidación de políticas y normas en materia ambiental, de ordenamiento territorial y de gestión del riesgo. Por ello, al margen que el cambio climático ha permitido tener una interlocución mayor con los sectores productivos, también es válido reconocer los avances en estos temas y la pertinencia en la aplicación de muchas de las normas vigentes. Las medidas de adaptación no deben partir de cero sino apoyarse en la normatividad y políticas existentes, corrigiendo y haciendo los ajustes pertinentes.

EVIDENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM) iidentificó algunas evidencias del cambio climático en Colombia, analizando las series históricas de la precipitación acumulada diaria y los extremos diarios de temperatura (mínima y máxima), utilizando el Rclimdex. Respecto a los glaciares colombianos, se encontró una acelerada pérdida de área desde finales de la Pequeña Edad de Glaciar (1850). Los datos de cambio de área glaciar en Colombia indican una rápida deglaciación, especialmente en las tres últimas décadas, con pérdidas de tres a cinco porciento de cobertura glaciar por año y retroceso del frente glaciar de 20 a 25 m por año. De esta forma, para el periodo 2002 a 2003, el área total de los glaciares era de 55,4 km2, mientras que para el lapso 2006 a 2007 la superficie se redujo a 47,1 km2.

Para tener claridad sobre la magnitud de los cambios, se analizaron las tendencias de la precipitación y temperatura para diferentes periodos (entre el 2011 y 2100), tomando como referencia la “normal climatológica”1 considerada del periodo 1971 a 2000. Se generaron los escenarios de cambio climático a partir de tres modelos regionales (GSM-MRI, Precis y WRF). A nivel general se encontró en los análisis una tendencia lineal en la temperatura media del aire, la cual está aumentando a una tasa de cambio promedio para el país de 0,13 °C/década. Se estima que, en promedio, la temperatura media aumentaría 1,4°C para el periodo 2011-2040, 2,4°C para el lapso de 2041-2070 y 3,2°C para el periodo 2071 a 2100. En la Figura 1 se presenta el resultado del mapa producto del análisis multimodelo de la precipitación para el período 2011-2040, donde el color café muestra los sectores más afectados.

Figura 1. Mapa con el cambio en el porcentaje de precipitación del multimodelo del
Figura 1. Mapa con el cambio en el porcentaje de precipitación del multimodelo del
 

RESULTADOS DE LA VULNERABILIDAD AL CAMBIO CLIMÁTICO

Con los resultados del modelo de vulnerabilidad al cambio climático (IDEAM, 2010) se analizó qué tan afectados estarían los diferentes sectores productivos y los ecosistemas ante el cambio climático. Se consideró como amenaza la derivada del resultado del multimodal de precipitación para los diferentes periodos

Figura 2. Estructura metodológica para evaluar la vulnerabilidad
Figura 2. Estructura metodológica para evaluar la vulnerabilidad
 


Con los resultados del modelo respecto a sensibilidad, capacidad adaptativa y
exposición en mapas, contrastado con los escenarios de cambio climático, se
obtuvieron los mapas resultantes de impacto potencial y de vulnerabilidad respecto a ecosistemas, coberturas, sectores productivos, infraestructura y demás variables analizadas. Los resultados se presentaron en términos de qué área y qué porcentaje del total nacional y regional tendrían condiciones de muy alta, alta, media, baja y muy baja vulnerabilidad respecto a las condiciones climáticas de precipitación.

Este análisis se hizo para los siguientes ambientes y situaciones: a) orobioma alto andino, b) bosques naturales y plantados, c) vegetación secundaria, arbustos y herbazales, d) áreas naturales protegidas, e) coberturas herbáceas y arbustivas costeras, lagunas costeras y manglares, f) áreas agrícolas heterogéneas, g) cultivos semipermanentes y permanentes (café), h) cultivos anuales y/o transitorios, i) algunos cultivos comerciales (arroz con riego, palma de aceite, caña de azúcar), j) áreas en pastos, k) resguardos indígenas, l) minifundio campesino, m) cuerpos de agua continentales naturales, n) aguas continentales artificiales, ñ) áreas con infraestructura para generación hidroeléctrica, o) recurso hídrico, p) zonas marino costeras e insulary, q) salud.

Los análisis se hicieron para los períodos 2011 – 2040 y 2071 – 2100 con lo que el país logró establecer las zonas prioritarias para tomar acciones, los sectores productivos y ecosistemas más vulnerables y las tendencias de esta degradación. En las figuras siguientes se presentan los resultados de la vulnerabilidad y algunos ejemplos de vulnerabilidad e impacto para el sector cafetero, arroz y economías campesinas.

 

LINEAMIENTOS DE ADAPTACIÓN

Con los resultados obtenidos se identificaron los siguientes lineamientos deadaptación:

  • Valorar los bienes y servicios de la biodiversidad para proteger el patrimonio. Áreas protegidas, conocimiento, conectividad y representatividad.
  • Fortalecer la gestión del riesgo. Investigación aplicada a mediano y largo plazo en el manejo integral del riesgo. Fortalecimiento de los mecanismos de transferencia del riesgo.
  • Mejorar el uso del territorio como estrategia para disminución de la vulnerabilidad. Inclusión de la gestión del riesgo y del cambio climático en los instrumentos de planeación del territorio, y profundización en los instrumentos de ordenamiento del territorio como los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas.
  • Mejorar de la capacidad de adaptación de las comunidades vulnerables.
  • Diseño de políticas de reducción de la pobreza considerando el cambio climático, disminución de la afectación socioeconómica por el impacto climático, y fortalecimiento de la organización social.
  • Diseñar e implementar un arreglo institucional adecuado para la adaptación. Desarrollo de acciones y acuerdos interinstitucionales para el diseño e instrumentación de un Plan Nacional de Adaptación, diseño e instrumentación de mecanismos de integración nacional, regional y local, potenciación de sinergias interinstitucionales, planeación a largo plazo, y coordinación interinstitucional en el diseño y desarrollo de políticas, planes, programas y acciones de los sectores productivos y ambientales.
  • Fortalecer la gestión de la investigación y la transferencia del conocimiento. Mejoramiento del flujo de información, e investigación en sectores productivos, ecosistemas, biodiversidad y población, en información climática, y en indicadores socioeconómicos.
  • Fortalecer la gestión de cooperación y recursos para la adaptación.
  • Reducción de los impactos ambientales, económicos y sociales.

CONECTIVIDAD DE ÁREAS PROTEGIDAS Y PROYECTOS DE ADAPTACIÓN

Como uno de los aspectos de mayor importancia en los lineamientos de adaptación se tienen las áreas protegidas, su conocimiento, conectividad y representatividad. Al respecto de este tema la Unidad de Parques Nacionales estableció una metodología para la priorización de áreas de conservación. Con ello se pretende establecer de manera sistemática dónde y qué nuevas áreas de conservación son necesarias crear en términos de representatividad ecosistémica, urgencia, naturalidad y oportunidad.

Igualmente esta Unidad ha venido fortaleciendo la estrategia de conectividad de las áreas protegidas existentes, para lo cual ideó una metodología para evaluar posibles corredores biológicos, marinos y continentales. Se consideró la conveniencia de conectar las áreas protegidas existentes partiendo de los valores objeto de conservación, y de los criterios de priorización de especies de la Wildlife Conservation Society.

En el marco de proyectos piloto de adaptación al cambio climático el país cuenta con la experiencia de Proyecto Integrado de Adaptación Nacional (INAP), que se
encuentra en su fase final de implementación. Este proyecto ha desarrollado y
aplicado a escala local experiencias tipo de medidas de adaptación al cambio
climático. Una de las experiencias consideradas y desarrollas fue la intervención en zonas de alta montaña, adyacentes al Parque Nacional Natural Chingaza. En dicha área se encuentra el principal embalse del sistema de abastecimiento de aguas de Bogotá y poblaciones aledañas. Se trabajó con comunidades campesinas que desarrollan actividades productivas en la zona adyacente al Parque. El programa implementó acciones, entre las que cabe destacar las siguientes:

  • Generar información sobre cambio climático a usar en la planeación y manejo del macizo de Chingaza para mantener el servicio de los ecosistemas, incluido el potencial hidroeléctrico.
  • Reducir los impactos adversos en la regulación hídrica del la cuenca del Río Blanco del macizo de Chingaza.
  • Generar modelos de planificación del uso de la tierra, que incorporen los impactos del cambio climático.
  • Mejorar los agro-ecosistemas productivos en la cuenca del Río Blanco del
    macizo de Chingaza.

En este marco se han venido elaborando documentos con la participación de la
comunidad y de los especialistas ambientales que apoyan el proyecto, entre los que se destacan:

  • Documento con el marco conceptual para la definición de la estructura ecológica territorial adaptativa. .
  • Lineamientos para Incluir los impactos del cambio climático en los instrumentos de planificación de uso de la tierra en los municipios de La Calera y Choachí.
  • Evaluación del potencial de adaptación y manejo de la cuenca que incluye análisis de vulnerabilidad.
  • Estrategia de restauración desde el modelo Estado - Presión – Respuesta y listado preliminar de especies construido con la comunidad.
  • Especificaciones técnicas para la construcción de un centro experimental y de investigación de germinación y propagación de especies nativas de alta montaña y los viveros satélites que lo apoyan.
  • Documento de lineamientos de un programa de manejo para prevenir y mitigar los incendios forestales, incluidos quemas y remoción en masa en la cuenca del Río Blanco del macizo de Chingaza.

Estas acciones plantean un abordaje de desarrollo con consideraciones ambientales y de vulnerabilidad al cambio climático, así como medidas de adaptación productiva. Ello permite aportar elementos para garantizar la seguridad alimentaria de la población, además de aportar elementos para la conservación de corredores ecológicos y conectividad de áreas protegidas, para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. La experiencia de este proyecto proporcionará los elementos esenciales en la formulación de la estrategia de adaptación al cambio climático de Colombia.

ORDENAMIENTO DEL TERRITORIO Y GESTIÓN DEL RIESGO

Como se planteó dentro de los lineamientos de adaptación al cambio climático es necesario mejorar el uso del territorio como estrategia para disminución de la vulnerabilidad. En este sentido diferentes entidades del Estado han venido aportando información geológica, geomorfológica, ecosistémica, hídrica, hidroclimática, entre otros aspectos, además de construir una base de datos sobre los desastres naturales y sus causas.

Con base en estos resultados el país avanzó en la formulación de documentos de política que incluyeran las amenazas y riesgos ambientales. Todo esto en temas claves, como la política de ciudades compactas, o el establecimiento de líneas programáticas y estratégicas para el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres. Entre los aspectos fundamentales considerados está la incorporación de la gestión del riesgo en la planeación sectorial y territorial y el diseño de una política para el mejoramiento integral de barrios.

Respecto a la evaluación de la temática del riesgo en los planes de ordenamiento territorial, el Ministerio de Ambiente desarrolló una metodología de apoyo para facilitar este proceso a los municipios. Allí se le dio al riesgo un carácter obligatorio en las actuaciones sobre el territorio previstas en el período de la correspondiente administración municipal, de acuerdo con lo definido en el plan de desarrollo y que considera lo siguiente:

  • Definición de proyectos prioritarios para la prevención y reducción del riesgo
  • Programación de actividades.
  • Identificación de las entidades responsables.
  • Recursos respectivos, esquema de gestión, financiación, ejecución y seguimiento.
  • Definición de la zonificación de amenazas urbana y rural, análisis y zonificación de la vulnerabilidad física, para llegar a la evaluación y zonificación del riesgo.

La ruta metodológica planteada ha permitido facilitar a los municipios la adecuada incorporación de la gestión del riesgo en los gobiernos locales, facilitando a su vez el trabajo articulado de las diferentes entidades involucradas.
Las fases planteadas para este proceso son las siguientes:

  • Recopilación de información
    – Recopilación de información de amenazas, vulnerabilidad y riesgo existente, que le brinde al municipio instrumentos de certeza técnicocientífica para la toma de decisiones.
    – Análisis de pertinencia, alcances y escala de la información recopilada.
    – Recopilación de las declaratorias (calamidad pública o desastre) y reporte de emergencias acaecidas en el municipio.
    – Identificación de los instrumentos de planificación regional y sectorial para verificar los proyectos en que están involucrados los municipios en cuanto a gestión del riesgo, así como las propuestas de planes sectoriales que puedan generar nuevos riesgos.
  • Análisis del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) respecto a la gestión del riesgo
    – Verificación de contenidos de amenaza y riesgos en el POT adoptado, conforme a lo requerido por la Ley 388 de 1997 y Decreto 879 de 1998.
    – Evaluación técnica de la temática de amenazas y riesgo en los componentes general, urbano y rural del programa de ejecución del POT.
    – Evaluación de la identificación y zonificación de amenazas.
    – Evaluación de la vulnerabilidad.
    – Evaluación de la identificación del riesgo.
    – Evaluación de los proyectos planteados para la gestión del riesgo:
  • Proyectos ejecutados, pertinencia de los proyectos, necesidad de nuevos proyectos.
    – Análisis de la coherencia entre los contenidos de amenazas y riesgos vs estrategias, programas y proyectos planteados para la reducción del riesgo.
  • Validación y verificación en campo de los contenidos planteados en el Plan de Ordenamiento Territorial respecto a la realidad de amenazas y riesgo del municipio. Esta actividad de corroboración de contenidos se realiza mediante socialización con el municipio (administración, juntas de acción comunal, consejo territorial de planeación, entre otros).
  • Propuesta de Plan Operativo.

Identificación de acciones que se deben adelantar para el municipio considerando los instrumentos técnicos, financieros, y de planeación existente y faltantes evaluados en los puntos anteriores. Este Plan Operativo se consolida con la identificación de responsables, tiempos e indicadores de ejecución en el marco de un Comité Regional para la prevención y Atención de Desastres.

Otro de los instrumentos de política desarrollados es la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico, formulada en 2010. Esta busca garantizar la sostenibilidad del recurso hídrico, mediante una gestión y un uso eficiente del agua, en concordancia con el ordenamiento y uso del territorio y con la conservación de los ecosistemas que regulan la oferta hídrica. Se considera el agua como factor de desarrollo económico y de bienestar social, bajo procesos de participación equitativa e incluyente. La Política tiene un horizonte de 12 años y establece los principios, estrategias, metas, indicadores y líneas de acción para el manejo integral del recurso hídrico en el país, con base en seis objetivos específicos que son:

  • Oferta: Conservar los ecosistemas y los procesos hidrológicos de los que depende la oferta de agua para el país.
  • Demanda: Caracterizar, cuantificar y optimizar la demanda de agua en el país.
  • Calidad: Mejorar la calidad y minimizar la contaminación del recurso hídrico.
  • Riesgo: Desarrollar la gestión integral del riesgos asociados a la oferta y disponibilidad el agua.
  • Fortalecimiento institucional: Generar las condiciones para el fortalecimiento institucional de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos.
  • Gobernabilidad: Consolidar y fortalecer la gobernabilidad para una gestión
  • integral del recurso hídrico.

Para el logro de los objetivos uno de los instrumentos considerados es la
reglamentación de los instrumentos de planificación, ordenación y manejo de las cuencas hidrográficas y acuíferos del país, de acuerdo con la estructura establecida en la Política Nacional para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos.

Igualmente se plantea la necesidad de contar con guías metodológicas para el
ordenamiento de las cuencas hidrográficas que se sustentan en las siguientes fases y productos:

  • Aprestamiento
    – Se preparará la plataforma institucional y logística.
    – Se conforma el equipo de trabajo.
    – Se elaborará la estrategia de participación y el plan de trabajo.
  • Diagnóstico. Producto: línea base actualizada
    – Se identifica y caracteriza el estado ambiental de la cuenca en lo social, cultural, económico y biofísico.
    – Análisis de las amenazas y vulnerabilidad que restrinjan o condicionen el uso y aprovechamiento de los recursos naturales.
    – Análisis de la oferta y demanda de los recursos naturales, con énfasis en el recurso hídrico y los conflictos.
  • Prospección. Producto: zonificación ambiental y escenarios
    – Diseño de escenarios futuros de ordenación y manejo de la cuenca para proyectar oferta y demanda.
    – Identificación de áreas para la conservación, áreas de riesgo y las tendencias de desarrollo socioeconómico.
  • Formulación. Producto: Aspectos programáticos e instrumentos y medidas de administración
    – Definición de aspectos programáticos: programas, proyectos, actividades, metas, indicadores, cronograma y costos.
    – Definición de aspectos para la administración de los recursos naturales renovables.
  • Ejecución. La Autoridad Ambiental Competente (AAC) será la responsable de la coordinación de la ejecución del Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca, de acuerdo al plan de acción.
  • Seguimiento y Evaluación. La Autoridad Ambiental Competente (AAC) realizará seguimiento y evaluación del Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca con los indicadores establecidos por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

CONCLUSIONES

Es necesario contar con una evaluación del impacto potencial y vulnerabilidad al
cambio climático y lineamientos para la adaptación establecidos para cada uno de los países y regiones que permitan tomar decisiones informadas. Entre los elementos sustantivos para lograr una adecuada adaptación al cambio climático está el ordenamiento territorial, la inclusión de la gestión del riesgo, el manejo adecuado y conectividad de las áreas protegidas y el manejo integral del recurso hídrico.

Se debe partir de los instrumentos de las políticas, planes y programas existentes haciendo los ajustes derivados del cambio climático y es necesario incorporar la planificación a largo plazo y desarrollarla con participación de los sectores productivos y ambientales. Resulta indispensable plantear metas de manera articulada entre las diferentes entidades nacionales, regionales y locales. La planeación articulada del territorio, la incorporación y manejo adecuado de áreas protegidas, la gestión del riesgo desde las etapas más tempranas, permitirá que se disminuyan las pérdidas humanas, ambientales y económicas por la atención de desastres. Este enfoque permite que se optimice el uso de los recursos públicos y privados y que se aproveche de manera eficiente las potenciales ambientales del país.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

IDEAM. 2010. Segunda Comunicación Nacional ante la Convención Marco de
Naciones Unidas frente el Cambio Climático. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. Bogotá, Colombia.

INAP. Proyecto Integrado de Adaptación Nacional. Proyecto GEF (Banco Mundial).
Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) de Colombia. Bogotá, Colombia.