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RÉGIMEN DE MANEJO TRADICIONAL DEL TERRITORIO DE LA ASOCIACIÓN DE AUTORIDADES TRADICIONALES INDÍGENAS DE LA ZONA DE YAPÚ (ASATRIZY) VAUPÉS, AMAZONIA COLOMBIANA. ELABORACIÓN Y ALCANCES.

Introducción

Los resguardos indígenas en Colombia son propiedades colectivas. Estos ocupan una superficie de 31.004.744 hectáreas, de las cuales 26.632.608 son bosques y equivalen al 44.5% de la superficie total boscosa del país. Sus habitantes se organizan bajo formas especiales de autoridad, ya que según el grado en que conservan sus usos y costumbres tradicionales, tienen una mayor o menor autonomía legal para gobernar sus territorios (Sentencia T254/94).

La pérdida de biodiversidad en los resguardos está asociada a la extinción de culturas y conocimientos tradicionales que garantizaron su buen estado en el pasado, por lo tanto, la efectividad y rigurosidad de las formas de organización territorial indígenas, puede ser un factor que asegure la resiliencia ecosistémica en un contexto de protección cultural, consolidación de derechos al territorio, conservación de biodiversidad y amortiguación frente al cambio climático. Así, la preservación de los bosques que se encuentran regulados con conocimientos tradicionales e instituciones comunales, llega a ser una prioridad global de gobernanza sobre la biodiversidad, como se infiere de la meta 11 del Plan acordado por la COP 10 en Nagoya.

En efecto, varias autoridades indígenas conscientes de su papel frente a los cambios socioambientales y a la vulnerabilidad de sus derechos, han elaborado planes de manejo o han formulado postulados éticos para regir el uso y garantizar la conservación de los recursos naturales. En esa misma línea, el presente artículo da a conocer un régimen escrito por las autoridades sociopolíticas de cinco grupos étnicos asociados bajo el nombre de ASATRIZY y por una unión cultural basada en el conocimiento tradicional de los indígenas "mayores" del territorio de la Zona de Yapú, en la Amazonía colombiana.

La presentación realizada en el congreso de Valdivia explicó el objeto, estructura, enfoque, zonificación, costumbres, normas, deberes y actividades de manejo que se ejercen sobre unas 154.000 hectáreas de selva y cuerpos de agua que sustentan a 1.110 indígenas, en su mayoría pertenecientes a los cinco grupos étnicos. El objetivo del régimen es garantizar el buen uso del territorio y los recursos, para así resolver desafíos de subsistencia sin perder elementos importantes de la cultura tradicional. El régimen es un instrumento socialmente acordado que contribuye a cuidar el conocimiento cultural sobre la biodiversidad y a preservar la resiliencia.

ASATRIZY Y LA ZONA DE YAPÚ

Figura 1. Mapa de ubicación del área de ASATRIZY
Figura 1. Mapa de ubicación del área de ASATRIZY

En 1982 el Gobierno Nacional creó el "Gran Resguardo Oriental del Vaupés" con una superficie de 3,4 millones de hectáreas. A partir de 2004, las personas más longevas de siete aldeas que conforman la zona de Yapú dentro de este resguardo, decidieron emprender un proceso de reorganización interna uniendo sus formas de autoridad comunal y coordinando las actividades de la cultura inmaterial asociadas a los conocimientos tradicionales. Los "mayores" de los grupos étnicos Waimajã, Umurecóomajã, Ucómajã, Utapinomajã y Yepamasã conformaron la "Unión de los Kumuã de la Cultura del Yuruparí", denominada Kumuã Yoamarã, que es una organización de todas las profesiones del conocimiento tradicional vigente en esta parte de la Amazonía. El fin de esta unión era fortalecer los lazos entre las comunidades dispersas en el territorio y afianzar la manera de "vivir bien" y permanecer libre de enfermedad.

En el 2005 el Gobierno reconoció la creación de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona de Yapú, ASATRIZY, y desde entonces esta organización es la encargada de gestionar las necesidades y prioridades de desarrollo de las comunidades con las instituciones y con los agentes de la economía. Esta asociación elaboró un "Plan de Vida" entre 2006 y 2007, en el que se incluía un ejercicio participativo sobre la pérdida cultural que ayudó a determinar la orientación de las prioridades. Teniendo como base recorridos, elaboración de mapas y geo-posición del territorio, se elaboró un atlas de la zona de Yapú, el cual ha sido de mucha ayuda en los procesos educativos y organizativos.

Entre 2008 y 2009 se abordó el componente educativo del Plan de Vida. Asimismo, se acordó transformar el modelo educativo convencional por un modelo etnoeducativo, que desde entonces ha recibido el apoyo del Ministerio de Educación y se ha convertido en un ejemplo para el Departamento del Vaupés.

Entre 2010 y 2011 el trabajo se centró en el componente territorial y de subsistencia del Plan de Vida. Fue entonces cuando se escribió el "Régimen de Manejo Tradicional de la Zona de Yapú" y se aumentaron los esfuerzos en proyectos de subsistencia colectivos que han estado en pleno desarrollo hasta el 2013. De esta forma se ha generado un nuevo aprendizaje sobre técnicas de producción de especies menores y piscicultura que complementan lo que algunas familias obtienen tradicionalmente por pesca y cacería.

LA IMPORTANCIA DEL RÉGIMEN

El régimen es una de las propuestas del componente territorial del Plan de Vida acordado para conservar y difundir el modo de vida indígena en la región amazónica. Se trata de un conjunto de normas y deberes de uso, cuidado y aprovechamiento del territorio y de sus recursos. Uno de los desafíos más importantes de este régimen es conseguir una congruencia entre usos, formas de control y hábitos ancestrales que han sido transmitidos de generación en generación, así como nuevas prácticas adaptativas debidas a cambios en la organización social, la economía o las tecnologías que disminuyen la abundancia de recursos para la subsistencia. Esta combinación entre lo heredado y lo adoptado recientemente, implica un diálogo intercultural entre el aporte de las ciencias por una parte y los conocimientos tradicionales por otra.

Si bien las costumbres tradicionales garantizaron la sobrevivencia de las familias en el pasado, hoy la juventud está respondiendo a nuevos valores, quiere satisfacer nuevas aspiraciones y ha adoptado nuevos hábitos económicos con efectos ambientales. Por lo tanto, otro desafío del régimen es disponer de los procedimientos de aplicación de normas y actividades etno-educativas que sirvan para transmitir los conocimientos y valores entre "mayores" y jóvenes. El régimen busca asegurar que la organización social y la autoridad que rigen el manejo de la naturaleza se fortalezcan en base a una ética común de respeto al ordenamiento tradicional del territorio y eviten el agotamiento de los recursos.

Sin embargo, según la Constitución y la ley, la titularidad de un resguardo no tiene porqué establecer la propiedad sobre el subsuelo. La concesión de servidumbres para explotaciones mineras, obras o cualquier actividad de desarrollo que no está acordada en el Plan de Vida, hace muy vulnerable el estilo tradicional de vida al cual se aspira. Aún con el derecho a la "Consulta Previa", no es posible rechazar absolutamente un proyecto que provenga de una ideología contraria a las tradiciones que han ido conservando las selvas y ríos de la Zona de Yapú. En ese sentido los ""mayores"" han dicho que el régimen se escribe como testimonio de deberes humanos cumplidos para convivir sabiamente con la naturaleza. Ellos confían en que el valor supremo del respeto, consagrado en ese escrito, sea una fuente de entendimiento para que la legislación ceda a favor de lo que piensan y han decidido conservar, dado que el régimen no es para provocar una separación entre culturas sino para unirse en la diferencia.

CONTENIDO DEL RÉGIMEN

Los textos que se incluyen en el régimen ofrecen una serie de descripciones acerca de la población, la ubicación y el modo de vida de los indígenas de la Zona de Yapú. El Capítulo I, se refiere a la validez jurídica del documento, de acuerdo con los convenios internacionales, la Constitución de Colombia, las leyes y la jurisprudencia. El Capítulo II contiene el origen, las bases históricas, culturales y territoriales de las tradiciones de los grupos étnicos que conforman ASATRIZY. Por su parte en el Capítulo III se establecen conceptos y definiciones útiles para comprender las normas tradicionales y para acordar normas nuevas. Posteriormente en el Capítulo IV se explica cómo funciona y se aplican las normas y las sanciones, es decir, el compendio de las normas propiamente dichas se encuentra en este capítulo. Están organizadas según las dos partes que componen el objetivo de manejo del territorio que se encuentra consagrado en el Plan de Vida, de este modo unas normas están centradas en el buen comportamiento de todas las personas y las otras se enfocan en el uso tradicional que hacen los sabedores para sostener la "buena vida". Cada norma describe su incumplimiento, su sanción y la instancia sancionatoria responsable de hacerla cumplir. Además contiene las sanciones específicas, detalles del manejo, actividades educativas para generar hábitos y procedimientos para lograr que se cumplan. Aparecen agrupadas por componentes del comportamiento o por actividades del estilo de vida como se enumeran a continuación:

Figura 2. Foto izquierda: Sitio sagrado, punto de origen: Salto de la Golondrina. Foto derecha: Cachivera Yapara, Sitio sagrado Rio Papurí.
Figura 2. Foto izquierda: Sitio sagrado, punto de origen: Salto de la Golondrina. Foto derecha: Cachivera Yapara, Sitio sagrado Rio Papurí.

a. Sobre uso y aprovechamiento de los recursos del territorio:

i. Normas y actividades de uso y posesión de tierras:

  • Propiedad, límites y cuidado compartido.
  • Herencia.
  • Distribución familiar y acceso.
  • Normas de zonificación y "usos del suelo".
  • Cuidado de sitios de especial valor cultural y espiritual.

ii. Normas y actividades de cuidado de la chagra.

iii. Normas de cacería y pesca.

iv. Normas y actividades de cría y consumo de nuevas especies.

v. Normas y actividades de elaboración y consumo de alimentos.

Figura 3. Narración de historia Wai Maha
Figura 3. Narración de historia Wai Maha

b. Sobre la cultura ceremonial y al conocimiento tradicional

i. Normas de obediencia al kumú.
ii. Efectividad del calendario tradicional.
iii. Coordinación de la cultura ceremonial en el territorio.
iv. Ética y transmisión del conocimiento tradicional.
v. Normas y condiciones del ejercicio profesional del kumú y del yoamara.

c. Sobre la organización social y el manejo de proyectos, inversiones e iniciativas:

i. Normas para la fortaleza de la organización.
ii. Migración y permanencia en la zona.
iii. Relaciones con entidades, personas y nuevos proyectos.
iv. Normas de manejo de proyectos.
v. Normas y actividades de evaluación de proyectos.
vi. Normas y manejo de actividades con impactos negativos en el territorio.
vii. Sanciones sociales por incumplimiento a procedimientos de evaluación de proyectos.

d. Sobre nuevas costumbres de manejo:

i. Manejo de problemas sanitarios.

Para finalizar en el Capítulo VI se transcribe un listado de sitios sagrados de cada grupo étnico, con una pequeña descripción del hecho que allí se rememora por los narradores (historiadores) durante las ceremonias. Al final del documento existe un glosario de términos del castellano para ampliar las definiciones e ideas que se le dan a ciertas palabras para lograr una mayor comprensión entre culturas.

CONTENIDOS DE LA PRESENTACIÓN REALIZADA EN VALDIVIA

Figura 4. Foto izquierda Cándido Nelson Muñoz López, Presidente de ASATRIZY; Foto derecha Diomar Marcelo Muñoz López, Coordinador Etnoeducación, ASATRIZY
Figura 4. Foto izquierda Cándido Nelson Muñoz López, Presidente de ASATRIZY; Foto derecha Diomar Marcelo Muñoz López, Coordinador Etnoeducación, ASATRIZY


Durante el mes de Agosto de 2013 se llevó a cabo el XX Congreso Latinoamericano de Reservas Privadas y Pueblos Originarios "Innovación para la Conservación para la Biodiversidad" en la ciudad de Valdivia, Chile. ASATRIZY tuvo la oportunidad de participar en dicho Congreso, aprovechando la ocasión para explicar algunas materias, tales como:

  • La existencia de una zonificación de usos tradicionales que reserva áreas de selva destinadas al cuidado indígena, superponiendo conocimiento tradicional, ecología y biología de la conservación.
  • Procedimientos para evaluar y decidir por consenso unitario sobre las intervenciones o proyectos que afecten la integridad ambiental del territorio.
  • La Incorporación del régimen en el plan etno-educativo dirigido a la población joven, y cómo debe ser ejercido por las autoridades comunales.

Por último, también se resaltó lo necesario para consolidar su aplicación en el presente:

  • Educar con el régimen.
  • Entender lo que ocurre en la dinámica de los recursos a medida que aumenta la población y se introducen cambios.
  • Continuar probando con sistemas sostenibles productivos hasta consolidar nuevas y buenas costumbres de subsistencia y prácticas económicas.

EJEMPLOS PARA ILUSTRAR NORMAS

Debido a la extensión del documento del régimen, en este artículo sólo se exponen dos ejemplos breves sobre normas, tal como se presentaron en Valdivia, con el fin de ilustrar la forma en que han sido tratadas:

1. Normas relacionadas con la zonificación y los usos del suelo

ASATRIZY realizó un ejercicio de zonificación tradicional del territorio con base en el conocimiento de los especialistas de diversas actividades y conocedores del territorio en cada una de las siete localidades. Esto implicó una delimitación de zonas sobre imágenes RapidEye, visitas a campo para establecer algunos puntos GPS y la elaboración de mapas con miembros de todas las comunidades. Este ejercicio dio como resultado el establecimiento de cuatro clases de zonas generales con sus respectivos usos permitidos y prohibidos:

  • Zona Chagra: incluye el área actual y proyecta la ampliación futura de las zonas destinadas a agricultura de tumba y quema. Corresponde a áreas asignadas por tradición de pertenencia geográfica a grupos de familias. En las zonas de chagra se autorizan actividades tales como la vivienda, agricultura, piscicultura, especies menores y zoocría, así como actividades complementarias relacionadas con el rebusque (recolección), la pesca y la caza.
    La norma obliga a dejar áreas de selva entre zonas de chagras y dentro de chagras a manera de corredores para la libre circulación de la fauna y en general para la interconexión de la biodiversidad.
    Está prohibido tumbar y quemar en márgenes de ríos y cabeceras.

  • Zona de Cuidado Indígena Compartido: incluye áreas periféricas o limítrofes de ASATRIZY con otras asociaciones que también son titulares del "Gran Resguardo Oriental del Vaupés". Los usos permitidos en esta zona son la conservación como actividad principal y la cacería junto con el rebusque ocasional como actividades complementarias.

  • Zonas de Rebusque y Zonas de Rebusque-Cacería: incluye áreas de libre acceso para todos los miembros de una localidad. Están sometidas a manejo colectivo y casi siempre corresponden a las áreas contiguas que rodean las zonas de Chagra. Los usos que se permiten son la recolección de insectos, semillas, frutas, materiales para la vivienda (maloca), utensilios, madera para usos domésticos y comunitarios, así como la pesca y cacería de subsistencia en segundo plano.

  • Zonas de Cacería: se trata de áreas destinadas a cacería periódica de subsistencia o a su combinación con las actividades de conservación. Estas áreas fueron delimitadas por algunas comunidades que tienen refugios y acostumbran a realizar jornadas de cacería durante varios días fuera de sus localidades en lugares apartados.

2. Normas de cuidado de chagras

Como se indicó antes, para efectos de tratar las normas, la mayoría de las actividades humanas fueron divididas en dos partes según el objetivo de manejo del territorio que contiene el Plan de Vida:

Normas para el buen comportamiento de todas las personas:

  • Participar en ceremonias para beneficiarse de prevenciones.
  • Solicitar al kumú el trabajo de rezo.
  • Deber de ayudar a personas débiles o "mayores".
  • Deber de planificar suficiente área sin pereza.
  • Toda familia debe tener todas las variedades de semillas.
  • Práctica de revisión anual de la autoridad para verificar diversidad de semillas.

Normas de uso tradicional de los Kumuã:

  • Deber del kumú de animar los cuidados de preparación tradicional.

Actividades y deberes de educación sobre la chagra

Figura 5. Maloca de Umu Kaha (San Francisco de Yapú), sede central de ASATRIZY.
Figura 5. Maloca de Umu Kaha (San Francisco de Yapú), sede central de ASATRIZY.
  • Deber del adulto de conocer variedades y semillas.
  • Asegurar y heredar fuentes de los alimentos, junto con el conocimiento para prepararlos.
  • La pérdida de semillas es pérdida de cultura.
  • Enseñar a los hijos las variedades de semillas y cultivos a partir de los 6 años.
  • A los 12 años todo joven debe conocer y manejar la siembra de sus variedades.
  • Incorporar en el plan de Institución Etno-educativa la enseñanza de tradiciones de manejo.
  • A los 15 años un hombre debe ser capaz de eliminar malezas, etc para la construcción de una chagra.

El documento además detalla las prácticas o pasos que deben realizarse según las tradiciones de los grupos étnicos para lograr una buena selección del sitio para tumbar y quemar, obtener una siembra exitosa y una cosecha abundante libre de problemas sanitarios. A su vez señala las consecuencias del incumplimiento en los cuidados de la chagra para su bienestar y para su subsistencia y por último especifica las sanciones sociales que se imponen por robo de productos de la chagra.

En este mismo contexto, resulta importante resaltar las tradiciones étnicas de la Zona de Yapú. A modo de ejemplo podemos citar la importancia de "arreglar" el sitio elegido, lo que implica primeramente la necesidad de efectuar una prevención o sanación del lugar. Dicho arreglo dice relación con una cuestión de carácter "espiritual", llevada a cabo por el kumú y que a grosso modo consiste en lo siguiente:

  1. En primer lugar, se procede a "avisar" a los posibles seres que habitan el lugar para que se reubiquen en uno distinto.
  2. A continuación, se efectúan labores de prevención, orientadas a evitar accidentes tales como la caída de un árbol, el corte en un pie, un rayo, la picada de una culebra, etc. Especial importancia se le da al canto de una especie de pájaro (Yacomini), toda vez que representa una mala señal, ya que puede advertir de que no habrá un buen final.
  3. Luego se invoca la fecundidad de la tierra para que crezcan los cultivos. Esto se realiza con tabaco en la maloca o en la casa durante la tarde del día anterior, al inicio de la tumba. Acto seguido, se realiza un paseo por los límites del terreno que se está protegiendo. Cuando se procede a quemar, se puede rezar Turí para que el viento eleve las llamas (winocu).
  4. Este acto ritual de prevención se hace una sola vez, y tiene por objeto domesticar definitivamente el terreno. Los terrenos con alta fertilidad una vez abiertos, pueden utilizarse continuamente en resiembras, sin necesidad de un nuevo rezo de prevención.
  5. Una vez tumbada y quemada la tierra, queda en estado de "encendida". Corresponde entonces apagarla a fin de que se enfríe y quede definitivamente apta para el cultivo. Esto se hace con otro rezo de tabaco y breo de abejas después de que se han terminado físicamente las llamas.
  6. Hecho lo anterior, el terreno queda listo para toda clase de cultivos, tales como, ñame, yuca, caapi, batata, carayurú, tabaco, coca y toda clase de semillas.
  7. Posteriormente, de la primera cosecha de yuca se produce "manicuera" y se saca un poco del bagazo de coca. El Kumú los "arregla" (reza) para que el producto de la chagra no haga daño, y para prevenir contra el ataque de animales (guara, tintín, lapa, insectos, gusanos). Una parte de la manicuera y del bagazo de coca se devuelven a la chagra. Esto se hace con ocasión de la primera chagra abierta en selva alta y no en las chagras de rastrojo en regeneración.
  8. Todo terreno debe tener su rotación y su tiempo de descanso. Generalmente una chagra de monte bravo puede durar cultivándose máximo 3 años. Luego de dicho tiempo entra en periodo de descanso, el cual puede durar entre 8 a 15 años. Se vuelve a utilizar cuando los árboles tienen un diámetro de 15 centímetros. Esto depende del tipo de suelo. Una chagra de rastrojo puede utilizarse en cultivos hasta dos años. Luego debe descansar 10 a 20 años.

Lo expresado en el presente artículo constituye mi aporte para contribuir al buen uso y aprovechamiento del territorio y de las áreas protegidas a nivel de los Pueblos indígenas que habitamos en la Región Amazónica, especialmente, en el departamento de Vaupés, en los pueblos Tautyo, Bara, Tuyuka, Tucano y Carapana.

Aspiro y espero que mi aporte tenga un mensaje enriquecedor y un conocimiento específico que nos brinde una mejora en nuestra actitud y visión sobre el territorio, la cual nos da pie para disfrutar de nuestra existencia humana. Continuaremos aportando en otra oportunidad. Muchas gracias a todos usted