Autor
  • José Manuel Mateo Féliz
    Director de Biodiversidad
    Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales
    Coordinador Nacional REDPARQUES
    República Dominicana
    Sarah.Diaz@ambiente.gob.do
 
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Sistema Nacional De Áreas Protegidas De La República Dominicana

INTRODUCCIÓN. BREVE DESCRIPCIÓN DE LA REPÚBLICA DOMINICANA

La Española en la Región del Caribe

La Isla Española ocupa la porción central de las Antillas Mayores y está ubicada en la frontera norte de la Placa del Caribe. Forma un grupo natural junto con Cuba, Jamaica y Puerto Rico, de origen geológico común y de vegetación muy parecida. Es la segunda en tamaño de las Antillas.  Se encuentra separada de Cuba por el Canal de los Vientos, a una distancia mínima de aproximadamente 60 km, de Puerto Rico por el Canal de la Mona, a unos 90 km, y de Jamaica por el Estrecho de Jamaica a unos 150 km. Contiene los ríos de mayor longitud y más caudalosos de esta área: Yaque del Norte, Yaque del Sur, Yuna-Camú, Artibonito y Nizao.  De las Antillas es la que posee el mayor número de lagos y lagunas, como el Lago Enriquillo que es el mayor cuerpo de aguas lénticas de la región.

La Española es una isla compartida entre dos naciones, tiene una extensión total de 77 900 km2  y una longitud de unos 660 km. La República de Haití ocupa aproximadamente 29 400 km2 y la República Dominicana ocupa 48 400 km2 (las dos terceras partes). A esta última le corresponde un litoral de 1 500 km de longitud.

Fisiografía y Clima

La Isla se caracteriza por sus altas montañas, las más elevadas del Caribe Insular, destacándose el Pico Duarte con 3 075 metros de altitud. Abundan los picos de más de 2 000 metros, y gran parte del país está sobre los 1 000 m de altitud.  Se compone de cuatro sistemas montañosos, orientados más o menos de Este a Oeste.  Iniciando desde el Norte son: la Cordillera Septentrional, cuya mayor elevación es el Pico Diego de Ocampo con 1 249 msnm; la Cordillera Central continuada en Haití por el Massif du Nord y con dos estribaciones hacia el Este formando la Sierra de Yamaza y la Cordillera Oriental, cuyas alturas no sobrepasan los 400 msnm; la Sierra de Neiba que sigue en Haití hasta la Montagnes Trou D´Eau, y por último, al Sur la Sierra de Bahoruco, continuada por el Massif de la Selle y el Massif de la Hotte  en Haití.  Entre estas cordilleras se hallan llanuras aluviales muy fértiles.  Entre las dos primeras se extiende el Valle del Cibao y/o Valle de la Vega Real.  Los demás en orden de tamaño son: el Valle de San Juan en la vertiente sur de la Cordillera Central y el Valle de Neiba ubicado entre las dos sierras antes mencionadas. Además de éstos se presenta una gran llanura costera en la zona sureste del país.

El clima es influenciado por los Vientos Alisios. La insularidad y la heterogénea topografía determinan una gran gama de temperaturas. En los picos más altos se presentan en invierno temperaturas bajo 0º C y con la formación de escarcha en los valles intramontanos altos.  En general el clima es cálido y la temperatura media anual es de 27º C. En el interior es más templado y el clima está influenciado por la altitud.

Biodiversidad de la Isla La Española

La Española es considerada la isla del hemisferio occidental con una mayor biodiversidad y un marcado endemismo, tanto a nivel de especies como de géneros. Según datos publicados en el 1998, la flora de la Isla está compuesta por unas 5 600 especies de plantas vasculares representadas por 5 000 especies fanerógamas y 600 pteridófitas. De éstas, 37 géneros son endémicos, así como unas 1 800 especies, lo cual representa un 36% de endemismo, ocupando el segundo lugar en las Islas del Caribe después de la isla de Cuba (de mayor extensión) y con la que se comparte una gran afinidad florística. Otros autores elevan el endemismo de las plantas en un 39% y 59%.

El mayor número de especies endémicas se encuentran dentro de áreas protegidas, lo cual garantiza su conservación. Entre esas áreas se destacan el Parque Nacional Sierra de Bahoruco en el cual se reporta el mayor número de especies endémicas, el Parque Nacional Los Haitises (Figura 1) y la Reserva Científica Ébano Verde. Se destacan además el Parque Nacional del Este y el Parque Nacional Jaragua. Algunos endemismos se encuentran localizados como son los casos, entre otros, de la orquídea Oncidium henekeni (cacatica) limitada a una región y para cuya protección se creó la Reserva Científica Villa Elisa, así como el caso de Pereskia quisqueyana (Rosa de Bayahibe) especie amenazada, limitada al Parque Nacional del Este.

Figura 1. Parque Nacional Los Haitises
Figura 1. Parque Nacional Los Haitises
 

Las algas, hongos y líquenes, si bien no aparecen documentados con datos definitivos, se cuenta con inventarios de 2011 en los cuales se reportan 325 especies de macroalgas bentónicas de los phylum Rhodophytas, Phaeophytas y Chlorophytas para la Isla y de estas 262 especies para localidades de la República Dominicana. Del mismo modo, en el mismo año, se publica un listado de 407 especies de musgos dentro de 115 géneros, depositados en el herbario del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael Ma. Moscoso. En cuanto a los hongos, en un estudio realizado sólo en la Reserva Científica Ébano Verde se colectaron 286 especies de hongos, de los cuales 262 pertenecían al grupo de los Basidiomicetos, resultando una especie y una variedad nueva para la ciencia, así como 18 reportes nuevos para el país.

La fauna de la Isla La Española presenta el mayor endemismo de Las Antillas. Entre los grupos, los invertebrados son los más desconocidos. Hasta el presente se han listado unas 5 100 especies vivientes de artrópodos entre las que sobresalen los insectos con unas 4 200  especies y los arácnidos representados por unas 500 especies de las cuales 309 corresponden a Aranae. Además se cita la descripción de ocho nuevas especies de saltamontes y la inclusión de más de 400 nuevas especies de grillos de la Española y otras islas del Caribe, entre otras especies nuevas descritas de orthopteros. Para el grupo de los lepidópteros se registran alrededor de 200 especies. En el ambiente marino, en1998 se cita el registro de 700 especies de invertebrados costero marinos, apareciendo además  datos más recientes que ofrecen un primer inventario de 124 especies de equinodermos conocidos para la República Dominicana.

 

En relación a los vertebrados, los peces fluviales representan un alto endemismo, algunos de los cuales se encuentran restringidos a cuerpos de agua situados dentro de áreas protegidas. Casos notables son el titaco de Oviedo Cyprinodon nicholsi, considerado el Cyprinodon de mayor tamaño conocido, el cual se encuentra limitado a la Laguna de Oviedo, Parque Nacional Jaragua, el Cyprinodón  higüey , especie en peligro critico, que se encuentra en la laguna de Bávaro, situada en el Refugio de Fauna Silvestre Laguna de Bávaro y la Limia sulphurophila en aguas azufradas del Parque Nacional Lago Enriquillo.  

Se han reportado 65 especies de anfibios, de las cuales 63 son endémicas y dos introducidas. Los reptiles se encuentran representados por 147 especies con un 83% de especies endémicas. Destacan además la presencia de cuatro géneros de culebras endémicos, dos especies de iguanas (la única isla del Caribe con dos especies) del género Cyclura, el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y la presencia del vertebrado amniota más pequeño del mundo, el Sphaerodactylus ariasae, conocido sólo en el Parque Nacional Jaragua. Como en el caso anterior, algunas de estas especies están restringidas a áreas protegidas como son los casos de Anolis altavelensis en la isla Alto Velo, Parque Nacional Jaragua, los lagartos Anolis bahorucoensis  y Wetmorena haitiana, en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, el Crocodylus acutus, especie amenazada que en el pasado tuvo una distribución más amplia y que hoy se encuentra limitada al Parque Nacional Lago Enriquillo y sus alrededores y la culebra corredora (el colúbrido más grande de la Isla) y en peligro crítico, limitado a la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. Juegan un papel muy importante las especies de tortugas marinas Caretta caretta (caguama), Dermochelys coriacea (tinglar), Chelonia mydas (tortuga verde) y Eretmochelys imbricata (carey), todas amenazadas, las cuales se documentan en el Parque Nacional Jaragua, como reservorio de la más alta densidad de careyes juveniles documentadas hasta la fecha en el mundo.

Se reportan 306 especies de aves, de las cuales 31 son endémicas y 38 taxas se encuentran amenazadas. La Isla completa está clasificada como área Importante para las aves, con cinco ecorregiones que contribuyen con la riqueza de la avifauna del país. La UICN incluye 23 especies globalmente amenazadas (una críticamente en peligro, cuatro en peligro, nueve vulnerables, y nueve casi amenazadas). La Española es también un área de reproducción para aves migratorias neotropicales, con 136 especies registradas, que incluyen 37 especies prioritarias de la Lista Verde (incluyendo la población representativa para el zorzal de Bicknell). Basado en la ocurrencia de las especies de aves más amenazadas, un total de tres sitios Alianza Cero Extinción (AZE) han sido identificados, que representan el último refugio para siete especies críticamente amenazadas y en peligro. Además, un total de 21 Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICA) han sido identificadas en el país. Algunas de estas especies se encuentran en estado crítico y restringidas a ciertas áreas protegidas, como es el caso de Buteo ridgwayi (gavilán), que en la actualidad sólo se reporta en el Parque Nacional Los Haitises (Figura 2). 

Figura 2. Parque Nacional Los Haitises, ambiente de Buteo ridgwayi (gavilán)
Figura 2. Parque Nacional Los Haitises, ambiente de Buteo ridgwayi (gavilán)
 

Los mamíferos se encuentran representados por 33 especies, con las especies endémicas  de un murciélago (Phyllops haitiensis), un roedor (Plagiodontia aedium) y un insectívoro (Solenodón paradoxus). Estos dos últimos se encuentran en peligro y con poblaciones restringidas dentro de áreas protegidas. Son de importancia también los mamíferos marinos, de los cuales se encuentran 16 especies de cetáceos (cuatro ballenas de barbas, tres especies de cachalotes, dos zifidos y siete especies de delfines) y una especie de manatí (Trichechus manatus), con una notable  población localizada en el Santuario de Mamíferos Marinos Estero Hondo, y la visita de la que se considera la mayor población migratoria de ballenas jorobadas (Megaptera novaengliae) al Santuario de Mamíferos Marinos de Bahía de Samaná y Banco de La Plata.

DESCRIPCIÓN E HISTORIA DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS DE REPÚBLICA DOMINICANA

Los primeros esfuerzos e iniciativas en el país, en torno al establecimiento de áreas protegidas, datan de la década del 20 (1928), cuando se establecieron dos parques nacionales y un vedado en las estribaciones bajas de la Cordillera Central de la Isla, bajo la denominación de los parques nacionales: Las Matas y La Cumbre.  A estas dos áreas protegidas no se le dio seguimiento en términos de manejo, gestión y el establecimiento de una estructura administrativa. La presión de la expansión humana, el desarrollo y la demanda de espacio para actividades diversas de una población en crecimiento, hicieron desaparecer los valores naturales que se perseguían preservar en los mismos.

Para la década de 1950 se crearon por ley, los parques nacionales José del Carmen Ramírez y Armando Bermúdez (Figura 3), enclavados en pleno macizo de la Cordillera Central de la Isla, con el propósito de proteger nacientes de ríos, cuencas hidrográficas, bosques extensos de la especie endémica Pinus occidentalis y otros recursos asociados. A estas dos áreas si se le puso toda la atención debida, y se mantienen hoy día como muestras de las primeras áreas protegidas genuinas, dado lo efímera que fueron las experiencias anteriores.

Figura 3. Parque Nacional Armando Bermúdez, una de las primeras áreas protegidas del país, actualmente existente
Figura 3. Parque Nacional Armando Bermúdez, una de las primeras áreas protegidas del país, actualmente existente
 

Para entonces, y aún en la década del 70, no se disponía de una institución rectora de las áreas protegidas, hasta que en 1974, por medio de la Ley 67 se creó la Dirección Nacional de Parques, como institución encargada de: Desarrollar, administrar, ordenar y cuidar un sistema de áreas recreativas, históricas, naturales e indígenas, que tendrá como objetivo fundamental la conservación y perpetuación de la herencia natural y humana de nuestro país, que será mantenida en forma inalterada para beneficio, provecho y disfrute de las actuales y futuras generaciones de dominicanos. Previo a la creación de la Dirección Nacional de Parques, en 1968 se creó la Dirección General Forestal, institución era la que manejaba los dos primeros parques nacionales de la década del 50.

En la década del 70, concomitantemente con la creación de la Dirección Nacional de Parques, se designaron tres nuevas áreas protegidas: el Parque Nacional Los Haitises, en el nordeste del país, el Parque Nacional Del Este en la región oriental y el Parque Nacional Isla Cabritos, en la región occidental. En ese período el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, estaba constituido por esas cinco unidades de conservación.

Para 1983, se agregaron al sistema, con una designación del Poder Ejecutivo, siete nuevas unidades de conservación. Más adelante, en 1996, se incorporaron otras cuarenta, y con la aprobación de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas, se incorporaron otras en el año 2002. Hasta ese momento el sistema estaba constituido por 86 áreas protegidas, bajo diversas categorías de manejo.

Como parte del compromiso del país con el programa de Áreas Protegidas del Convenio sobre la Diversidad Biológica, del cual el país es signatario, así como otras recomendaciones de eventos y convenios, como son los casos del II Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales, el Congreso Mundial de Parques y la Cumbre sobre Cambio Climático, el país realizó un análisis de los vacíos existentes, que determinó la ausencia de ecosistemas no representados en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Con esta información de ecosistemas no resguardados, o escasamente representados en el conjunto de espacios protegidos, se dio paso a la formulación del Decreto N° 571-09 del Poder Ejecutivo. A partir de este se incorporaron 34 nuevas áreas al sistema, que incluyen zonas marinas, humedales, manglares, bosques secos, bosques húmedos y nublados, lagunas costeras, lagunas interiores, montañas, llanos, esteros y otros biomas y ecosistemas.

Por tanto, al día de hoy el Sistema Nacional de Áreas Protegidas contiene 123 unidades de conservación (Anexo), distribuidas en las seis categorías de manejo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), resguardando cerca del 25% del territorio nacional.

El Cuadro 1 muestra la evolución de las áreas protegidas de República Dominicana en los últimos 31 años (1980-2011), mientras que el Cuadro 2 detalla la matriz con áreas protegidas por categorías y extensión.

 
 
Figura 4. Monumento Natural Salto Grande
Figura 4. Monumento Natural Salto Grande



SITUACIÓN ACTUAL

El conjunto de áreas protegidas de República Dominicana, en esta etapa, lleva una tendencia a su consolidación, sin que ello implique que no hayan amenazas en diferentes vertientes, que afecten su gestión, manejo y administración.

La base técnica de manejo se ha ido ampliando en calidad y mejorando su cantidad, estructurando una perspectiva promisoria de aquí al período 2012-2020, para el cual ha sido preparado el plan de trabajo de Áreas Protegidas de la Convención de Diversidad Biológica (PowPa). Diversos instrumentos básicos han sido elaborados a lo largo de los últimos años, a partir de los cuales se planifica todo lo relativo a la gestión, de modo que hay un gran despliegue para alcanzar la sostenibilidad en la administración individual y en general como sistema de las unidades de conservación nacional.

Entre los instrumentos que sirven de sustento a la planificación están:

  • Políticas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
  • Estrategia nacional de biodiversidad.
  • Análisis de vacíos y de representatividad ecosistémica.
  • Estrategia nacional de ecoturismo.
  • Efectividad del manejo.
  • Plan para la Sostenibilidad Financiera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
  • Reglamento de Gestión Compartida de Áreas Protegidas.
  • Reglamento de Áreas Protegidas Privadas.
  • Guía metodológica para la preparación de planes de manejo.
  • Plan Maestro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
  • Visión Biodiversidad 2025.

Base legal y gobernanza

El sistema de áreas protegidas en República Dominicana es responsabilidad del Estado, establecido en las leyes 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales y 202-04 sobre Áreas Protegidas. Estos instrumentos legales también promueven la participación de la sociedad a diferentes niveles en la gestión de las unidades de conservación. Por ello, desde la década del 80, República Dominicana promovió la gestión compartida de las áreas de conservación, por lo que hoy día 24 unidades tiene algún nivel de gestión compartida, en el plano más amplio de integración. Existe, además, otro tipo de participación en la gestión de actividades puntuales de uso público, investigación científica y fomento de actividades de turismo de naturaleza con participación comunitaria.

Se dispone de un reglamento para la promoción de la participación en la gobernanza, bajo diversas modalidades de gestión compartida, a las que pueden aplicar ONGs, grupos ecológicos, asociaciones, sector privado y público.

En general, la sociedad tiene una gran incidencia sobre la gestión de las áreas protegidas, velando por su integridad, lo cual constituye una modalidad de participación. El proceso de integración a la gobernanza de las áreas protegidas es dinámico, y en ese sentido, se proyecta seguir ampliando este mecanismo de cooperación en la gestión.  Las modalidades incluyen:

  • Co-administración o Gestión compartida.
  • Delegación de la Administración.
  • Cooperación o Asistencia Técnica en temas puntuales.
  • Consejos de cogestión.

Visión y objetivos

Dentro de este contexto, la visión y objetivos del sistema de áreas protegidas de República Dominicana, están conformados de los siguientes elementos:

Visión: Preservar muestras representativas de los principales ecosistemas nacionales, a través de espacios definidos por ley, para incorporarlos a un proceso de gestión, basado en la experiencia científica, que aseguren su integridad ecológica y a la vez provean servicios ecosistémicos para toda la sociedad, facilitando el desarrollo y mejoría de la calidad de vida de los ciudadanos.

Los objetivos nacionales del sistema de áreas protegidas de República Dominicana, son los siguientes: (Ley 202-04):

  • Conservar en estado natural muestras representativas de ecosistemas, comunidades bióticas, unidades biogeográficas y regiones fisiográficas del país.
  • Conservar la diversidad biológica y los recursos genéticos.
  • Proteger las cuencas hidrográficas y los recursos hídricos.
  • Mantener procesos ecológicos e incrementar los servicios ambientales.
  • Proteger especies silvestres endémicas y en peligro de extinción.
  • Proteger recursos paisajísticos y formaciones geológicas o paleontológicas sobresalientes.
  • Proteger los sistemas subterráneos, incluyendo sus acuíferos, ecosistemas y las muestras culturales aborígenes.
  • Conservar los yacimientos arqueológicos, monumentos coloniales y relictos arquitectónicos.
  • Proporcionar oportunidades para la investigación científica y el monitoreo ambiental.
  • Promover el mantenimiento de atributos culturales específicos y de los conocimientos tradicionales de las poblaciones locales.
  • Contribuir a la educación ambiental de la población.
  • Brindar oportunidades para la recreación y el turismo, y servir de base natural a una industria turística nacional basada en los principios del desarrollo sostenible.
  • Proporcionar servicios ambientales a las generaciones presentes y futuras.
  • Brindar oportunidades ecológicamente y ambientalmente adecuadas para generar ingresos que sirvan para asegurar el mantenimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y para mejorar las condiciones económicas y sociales de las comunidades vecinas.

Ecosistemas relevantes protegidos

Las 132 unidades de conservación existentes en la actualidad intentan recoger y resguardar en sus límites los principales, biomas, ecosistemas y unidades biológicas de la parte de la Isla Española, perteneciente a República Dominicana.

República Dominicana está constituida por una rica biodiversidad y con una amplia gama de ecosistemas y valores culturales asociados, de modo que los mismos han sido recogidos en el conjunto de unidades de conservación. En ese sentido, los ecosistemas y elementos más relevantes son:

  • Montañas.
  • Planicies.
  • Zonas Costero Marinas.
  • Recursos Históricos y Culturales.
  • Formaciones Vegetales.
  • Fauna.
  • Cuencas Hidrográficas.
  • Cordilleras, sierras y montañas, incluyendo el pico más alto de Las Antillas (Pico Duarte de 3 075 msnm).
  • Lagunas costeras.
  • Lagunas y lagos, incluyendo el lago más grande de Las Antillas (el Lago Enriquillo de 275 km2).
  • Bosques secos, húmedos y nublados.
  • Extensos bosques de manglares.
  • Bosques mixtos, de coníferas y latifoliadas.
  • Islas e islotes.
  • Bahías y ensenadas.

DESAFÍOS DEL SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas acusa diversas amenazas, relacionadas con los modelos de desarrollo, la falta de ordenamiento territorial, temas de pobreza, organización rural, falta de oportunidades, la codicia empresarial y una falta de visión en los inversionistas y promotores de la incidencia de la conservación y preservación para promover un desarrollo armónico y en consonancia con la integridad ecológica de los ecosistemas.  Las principales amenazas son las siguientes:

  • Avance de la frontera agrícola.
  • Régimen de propiedad de las tierras de las áreas protegidas.
  • Tala, tumba y quema del bosque para actividades agropecuarias.
  • Concesiones y explotaciones mineras.
  • Desarrollo de grandes obras de infraestructura.
  • Turismo convencional o tradicional.
  • Incendios forestales.
  • Cacería.
  • Captura de especies de la fauna, para venta como mascotas.

La efectividad en el manejo de las áreas protegidas, es algo en lo que, sin dudas, ha habido progresos significativos en los últimos años. No obstante, aún persisten obstáculos y dificultades que salvar para consolidar esa efectividad. El principal escollo estriba en lo costoso que resulta el manejo de las unidades de conservación, teniendo en cuenta que las naciones Latinoamericanas disponen de escaso presupuesto que deben distribuir en diversos sectores, con deudas sociales acumuladas. Todo esto, a pesar de que se han definido instrumentos para el financiamiento sostenible de las áreas protegidas.

He aquí los principales obstáculos:

  • Insuficientes fondos para suplir las necesidades técnicas, logística y de recursos humanos.
  • Áreas protegidas sin personal ni medios para la protección efectiva.
  • Escaso número de guardaparques en algunas unidades.
  • Limitados medios para el trabajo preventivo.
  • Ausencia de planes de manejo en algunas áreas protegidas.
  • En algunos casos, dispersión de responsabilidades y roles.
  • La inexistencia de asignación de presupuestos individuales por área protegida para su gestión.
  • La necesidad de abrir otras ofertas en áreas protegidas, que teniendo posibilidades para el turismo de naturaleza, aún no cuentan con facilidades para la recepción de visitantes.

PERSPECTIVAS

Los procesos de planificación sobre los cuales se enrumban las áreas protegidas y los instrumentos en que se sustentan,  hacen  vislumbrar una mejoría continua hacia la consolidación de la gestión. Uno de los principales escollos, es siempre, la limitación de recursos económicos. En República Dominicana se han definido instrumentos y mecanismos económicos tales como: la creación de un fondo para el cuidado y mantenimiento de las áreas protegidas, con los recursos generados por las mismas, por concepto de visitación, y el establecimiento del Fondo Patrimonial de Áreas Protegidas, cuya tendencia es mejorar y aumentar la inversión en los diversos tópicos de la gestión.

La participación pública, de la sociedad, de ONGs y grupos ambientales, es cada vez mayor y reclamantes del respeto a su integridad, incorporándose con su participación al manejo y protección activa. Con apoyo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés), se ejecuta actualmente un proyecto para la reingeniería del sistema y consolidación de su gestión.

En la actualidad se desarrollan continuos procesos de entrenamiento y capacitación a diferentes niveles del personal, mejorando así las capacidades de: guardaparques, supervisores, administradores y equipos técnicos en general. El orden del trabajo está normado por la planificación de corto, mediano y largo plazo, organizando así una perspectiva con metas y alcances claros.

Cada vez existe mayor conciencia en los diversos componentes de la sociedad del rol que juegan las áreas protegidas en el desarrollo del país, en las oportunidades de mejoría de la calidad de vida, la reducción de la pobreza y la contribución a los diversos sectores nacionales. Se reconoce el efecto de las áreas protegidas en la industria, en la agricultura, el turismo, la alimentación, la salud, la recreación y el esparcimiento, así como en la investigación científica. Todo ello va forjando un alto sentido de apoyo, preocupación, fiscalización y celos por su integridad, con lo cual, la sociedad ha venido jugando un sólido y protagónico rol para su protección.

República Dominicana tiene en el sector turismo una de sus principales actividades económicas, siendo las áreas protegidas y sus zonas de uso público a partir del paisaje, atractivos naturales y belleza escénica, una de las ofertas alternativas y complementarias al turismo convencional o tradicional. En la actualidad las áreas protegidas atraen en promedio algo más de 800 000 visitantes por año (al año 2011). La tendencia es seguir fortaleciendo este componente, abriendo otras ofertas en áreas protegidas que teniendo posibilidades para el turismo de naturaleza, aún no cuentan con facilidades para la recepción de visitantes. El Cuadro 3 muestra la evolución en el número de visitantes para el período 1997 – 2010 y el Cuadro 4 los ingresos generados en el período 2000 – 2009.

 

CONCLUSIONES

Las áreas protegidas llevan una ruta hacia la consolidación efectiva de su gestión, en la que la sociedad civil cada vez más juega un rol importante, en su defensa y en la participación de su gestión. En ellas se resguardan los principales ecosistemas de la nación, los que proveen servicios ecosistémicos fundamentales para el desarrollo de los sectores económicos de la sociedad, como son: la industria, el turismo, la agricultura, la salud, la alimentación, la investigación científica, la recreación y el esparcimiento, abriendo espacios para mejorar la calidad de vida y reducir temas de pobreza.

Se dispone de un marco legal y regulatorio, que definen los principales tópicos para la gestión y se han desarrollado importantes instrumentos para consolidar la gestión con la participación de la sociedad civil.

El sistema de áreas protegidas contribuye de manera importante con la oferta de turismo de naturaleza, complementando así la oferta turística nacional y de carácter tradicional (sol y playa) que es el eje motor de la economía de la nación. Para ello se han creado mecanismos financieros para organizar y estructurar su manejo efectivo, y su administración se sustenta en la planificación de corto, mediano y largo plazo.

No obstante, existen vacíos que llenar, así como amenazas persistentes que provienen de diversos sectores, medios productivos y de desarrollo, que involucran grupos económicos, políticos, sociales, que presionan su integridad ecológica. También es evidente la existencia de una mejor capacidad técnica, para afrontar los desafíos presentes y futuros.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

  • Congreso Nacional. 2000. Ley 64-00 que crea el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Editora Búho, Santo Domingo, República Dominicana. 114 p.
  • Congreso Nacional. 2004. Ley 202-04 Sectorial sobre Áreas Protegidas. Santo Domingo, República Dominicana. 84 p.
  • Mateo, J. 2007. Informe País Congreso Latinoamericano sobre Áreas Protegidas. Bariloche, Argentina. 116 p.
  • Mateo, J. 2010. Informe País Congreso Mesoamericano sobre Áreas Protegidas, para México, Santo Domingo, República Dominicana. 176 p.
  • Mateo, J. y López A. 2010. Áreas Protegidas de la República Dominicana, Naturaleza en Estado Puro. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, República Dominicana. 768 p.
  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. 2008. Informe país sobre Pagos por Servicios Ambientales.  Santo Domingo, República Dominicana. 47 p.
  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. 2010. Dirección de Biodiversidad. IV Informe Nacional sobre Biodiversidad. Santo Domingo, República Dominicana. 112 p.
  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. Dirección de Biodiversidad. 2011a. Estrategia Nacional de Biodiversidad. Santo Domingo, República Dominicana. 104 p.
  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. 2011b. Políticas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). Santo Domingo, República Dominicana. 79 p.
  • Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. 2012. Perfil Nacional sobre la Aplicación del Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas. Santo Domingo, República Dominicana. 14 p.

 

 

Anexo. Mara de las áreas Protegidas de República Dominicana