Autor
  • María de los Ángeles La Torre-Cuadros(1)(2)(3)y Carlos Alberto Arnillas Merino(4)(3)
    (1) Facultad de Ciencias Forestales. Universidad Nacional Agraria La Molina
    (2) World Agroforestry Centre
    (3) Proyecto REPC-Santuario Nacional Pampa Hermosa
    (4) Centro de Datos para la Conservación de la Universidad Nacional Agraria La Molina
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Capacitación participativa: acción estratégica para la efectividad del manejo de áreas naturales protegidas

Introducción

El término "participación" ha sido ampliamente utilizado en la literatura sobre investigación y desarrollo e interpretado de forma variada dentro de enfoques y herramientas para el desarrollo de capacidades (Chambers, 1983; Bunch, 1985; Holland, 1998; Sheil et al., 2004; Holt-Gimenéz, 2006; Evans et al., 2006). Una definición operativa de participación es un tipo de acción que va desde un casi completo control foráneo, con una intervención simbólica de los habitantes locales, hasta una forma de acción colectiva en la que los habitantes locales establecen e implementan su propia agenda en ausencia de iniciadores y facilitadores externos (Carter, 1996), existiendo a su vez varias formas intermedias de participación (Kerstan, 1995).

El cambio progresivo de un escenario de "conservación opuesta a la gente" a un escenario de "conservación por la gente" (Murphree, 1996) ha conllevado a un desplazamiento gradual del uso de abordajes metodológicos convencionales extractivos hacia el análisis participativo, y la implementación de mecanismos que establezcan una relación más cercana y horizontal entre los actores (IIED, 1997; Venter y Breen, 1998; Taylor et al., 2008; Fernández-Giménez et al., 2008; Danielsen et al., 2008). De esta manera, se ha revertido la tendencia que ignoraba a las poblaciones humanas que ocupaban las áreas naturales protegidas a su participación. Se ha tomado conciencia del derecho que tienen sobre los beneficios del manejo de estas áreas, ya que los miembros de las comunidades locales poseen más conocimiento del que a menudo se supone. Estas comunidades pueden ofrecer una colaboración sustancial en el manejo sustentable derivado de sus formas tradicionales de organización y uso del espacio (Czerwenka y Gudynas, 2001).

El desarrollo no debe amenazar la supervivencia de las especies de flora y fauna ni destruir sus hábitats por una cuestión tanto ética como práctica, y esto implica no sólo contar con recursos para la gestión de las áreas protegidas, sino también tener un esquema de participación que permita a las comunidades locales apropiarse de estos esfuerzos. La comunidad local, finalmente, es parte del paradigma del desarrollo sostenible. Sin embargo, este paradigma en la mayoría de los casos es ajeno a la población local. Más aún, en el proceso de construcción de la visión y de las estrategias de desarrollo locales ¿cuáles son los espacios de participación de la comunidad local? y ¿cómo estos se articulan para impulsar la conservación?

Un aspecto clave para mejorar las condiciones de vida de la población es el uso de tecnologías (tradicionales o modernas) que permitan gestionar el territorio, transformarlo sin destruirlo y optimizar los recursos que de él se puedan obtener. De hecho, existen varios centros de investigación de alcance local, nacional y global que vienen desarrollando propuestas tecnológicas orientadas a mejorar la relación de la comunidad con el entorno a lo largo de todo el mundo. Todos ellos tienen como objetivo común mejorar las condiciones de vida de las poblaciones locales para luego mejorar las condiciones de sostenibilidad. Por otro lado, es claro que los pobladores locales son los que mejor conocimiento suelen tener de las condiciones de sus territorios, suelos y agua (Alessa et al., 2003; Brown et al., 2004; Toledo y Barrera-Bassols, 2008). Asimismo, son importantes los experimentos que han hecho los vecinos y las iniciativas que se generaron en un área, del por qué fallaron o no, y lo que hizo que no fuera viable.

¿Cómo juntar la información local con la generada por la academia y otros centros de investigación? ¿Quién debe hacerlo? Estas preguntas fueron la base sobre la que se planteó el proyecto "Fortalecimiento de capacidades para la gestión del Santuario Nacional Pampa Hermosa (Perú): Construyendo las bases para un manejo adaptativo para el desarrollo local" financiado por la Red de Profesionales y Educadores en Conservación (REPC) del Museo de Historia Natural de Nueva York.

El Proyecto se construyó sobre la base de tres premisas fundamentales: i) el área protegida se debe impulsar por medio de un proceso participativo de transformación del entorno hacia un espacio de producción amigable con el ambiente; ii) la comunidad tiene poca o ninguna información sobre las tendencias nacionales y regionales de opciones productivas y mecanismos tecnológicos amigables con el ambiente, pero a la vez, es la que mejor conoce las características del territorio; y iii) existen experiencias exitosas de gestión del territorio y de sus recursos en términos de mejora de condiciones de vida y con impactos ambientales positivos (por ejemplo, experiencia de monitoreo participativo en el Parque Nacional Cordillera Azul, manejo de quelonios en la Reserva Nacional Pacaya-Samiria).

Dado ese escenario, se optó por desarrollar una estrategia enfocada en facilitar que estos espacios de conocimiento se puedan juntar. Para ello, se planteó un taller de intercambio de conocimientos para priorizar las capacitaciones, en el que los pobladores locales pudieran conocer las opciones de desarrollo existentes, reconocer en su territorio la viabilidad de cada una de ellas y, finalmente, definir la estrategia que les permita recoger el conocimiento que más necesitan. Este taller daría la base para uno o más talleres posteriores que permitan profundizar el conocimiento de las opciones de desarrollo.

Con base en estas premisas, se propuso un menú de opciones viables en términos ambientales y económicos para que la población local, contrastando con su experiencia, pueda elegir las opciones de desarrollo que más les interese (algunas de estas evidenciadas en otras áreas naturales protegidas y áreas privadas de conservación). A continuación se presenta una visión general de los objetivos, cómo se desarrolló el proyecto y cómo la perspectiva de estrategia de capacitación permitió articular procesos, recursos e iniciativas. En el proceso, se irán identificando los aspectos críticos del mismo y, finalmente, se discutirán algunos roles que jugaron los distintos actores.

El taller de intercambio de conocimientos para priorizar las capacitaciones

El Santuario Nacional Pampa Hermosa de Perú (Figura 1) es un ejemplo de área natural protegida establecida con y desde la iniciativa local. Su finalidad es proteger uno de los últimos relictos de bosque en la cuenca de Chanchamayo, en la selva central de Perú, y de vital importancia para la protección de las cabeceras de cuenca y la calidad de vida de los pobladores de la región (SERNANP 2010).

Figura 1. Ubicación del Santuario Nacional Pampa Hermosa (Perú). Fuente: SERNANP (2010), autorizado para su publicación
 

El taller de intercambio de conocimientos se diseñó para ser un espacio donde los participantes, principalmente actores directos del área, puedan aprender nuevas opciones de manejo de su entorno. Con este fin se ejecutó una dinámica de decisión con tres facetas (ver Anexo).

En la primera faceta de la dinámica, "la feria de alternativas", los expositores (investigadores y técnicos) presentaron afiches con las opciones que cada uno de ellos quería promover. Los afiches tenían un formato base con puntos informativos que todos los presentadores debían explicar (objetivos, características generales de la intervención, principales retos y condiciones para la ejecución, entre otros). Estas presentaciones eran simultáneas y los participantes se acercaban a los paneles de los temas que más les interesaban. La segunda faceta, "semáforos", fue simultánea a la feria de alternativas, y buscó que los participantes describan en un semáforo las razones por las que esa opción sería inviable (rojo), aquellos espacios de duda, ya sea por desconocimiento de ellos o porque directamente no existía el conocimiento al respecto (ámbar) y aquellas razones o aspectos que la hacían viable (verde). La tercera faceta consistió en el "mapeo". Los participantes, en grupos, buscaron lugares específicos de su territorio donde ellos consideran que las alternativas presentadas eran viables, útiles o importantes, haciendo un resumen de las fortalezas, debilidades y vacíos de información de la alternativa presentada en forma de semáforo. Los expositores acompañaban el trabajo de los participantes y los ayudaban a resolver dudas.

Al final del proceso, se tuvo: (i) resultados de los trabajos individuales, en forma de semáforos, que pudieron ser copiados y revisados -lo que permitió saber que los participantes en general sí habían entendido la dinámica-, y (ii) mapas generales en los que se pudo reconocer cuáles son las actividades que cada grupo priorizó, los aspectos positivos, las dificultades y las dudas y vacíos de información que perciben para implementar dicha actividad. Con la información obtenida se discutió en plenaria cuáles serían los temas a desarrollar en una o más capacitaciones.

En este proceso, un aspecto clave fue la selección del menú de opciones que se presentó a los participantes. Claramente, este proceso infirió un sesgo en las opciones sobre las que los participantes luego elegirían. Dicho sesgo es inevitable, y por ende es fundamental que los criterios del mismo se hagan objetivos. En este caso, el sesgo vino de investigadores de ciencias naturales de una universidad nacional, vinculados con temas de conservación. En consonancia con el carácter de ser un área cercana a un santuario nacional (área de uso indirecto), se buscaron experiencias exitosas que cumplieran los siguientes requisitos: i) generar mejoras efectivas para la población local directa o indirectamente, ii) establecer un vínculo entre la naturaleza y los pobladores locales, de tal forma que el beneficio sea asociable a la presencia del bosque u otros ecosistemas, iii) dar a conocer experiencias reales que puedan ser explicadas por expertos directamente involucrados en ellas, y iv) constituir opciones medianamente viables para la región.

En total se dieron a conocer 10 paneles de alternativas (Cuadro 1). Sobre la base de estas alternativas, los participantes (42) priorizaron las siguientes actividades: agroforestería, ecoturismo y agricultura orgánica. Temas como ordenamiento territorial y organización interna fueron mencionados, pero no tuvieron acogida. Con esto priorizado, se evaluaron las mejores formas de hacer llegar este conocimiento a los actores locales. Para ello, se buscaron alianzas estratégicas con los distintos capacitadores y se mantuvo una actitud alerta frente a oportunidades existentes para el desarrollo de tales actividades. Finalmente, se consiguió realizar un taller de capacitación en agricultura orgánica a cargo de otra institución, y se implementó un taller en agroforestería, en el que alumnos de la Universidad Nacional Agraria La Molina realizaron actividades de apoyo a los actores locales.

Cuadro 1. Conjunto de opciones/ alternativas presentadas en la feria de paneles
InstructorInstituciónTemas
María Teresa Fuentes* /Tatiana Pequeño CIMA Experiencia de zonificación para el manejo en el Parque Nacional Cordillera Azul
Claudia Véliz CDC-UNALM Manejo de especies en las ANP: El caso de las taricayas en la Reserva Nacional Pacaya-Samiria
Jorge Elliot* Soluciones Prácticas –ITDG Recuperación y manejo de bosques: Experiencias agroforestales en bosque del Chinchipe
Jorge Chávez*/ Pedro Aguilar* UNALM Turismo sostenible y Ecoturismo
Jorge M. Chávez*/ Jorge Torres SFM-BAM Mercados de carbono: Dos experiencias de REDD y MDL en el Perú
Roger Pinedo*/ Julio Ugarte ICRAF Proyecto semillas: Reproducción y venta de semillas certificadas
Máximo Contreras* DIACONIA Comercialización y agricultura orgánica
Nota: * Instructor presentador. Siglas utilizadas: BAM= Bosques Amazónicos, CDC= Centro de Datos para la Conservación, CIMA= Centro de Conservación, Investigación y Manejo de Áreas Naturales, DIACONIA= Asociación Evangélica Luterana de Ayuda para el Desarrollo Comunal, ICRAF= World Agroforestry Centre, ITDG= International Technology Development Group, SFM= Structured Finance Management Limited, UNALM= Universidad Nacional Agraria La Molina
Fuente: La Torre-Cuadros et al. (2012)

Evaluando los roles de los actores de la capacitación

Una discusión clave que se dio a lo largo de todo el proceso, desde la formulación del primer taller hasta su realización y la formulación de la estrategia de capacitación fue referente a los roles de los actores. A lo largo del proceso, hubieron tres actores que definieron roles de tal forma que aportaron a la construcción del proceso participativo que se buscaba construir: los pobladores locales, los instructores y los investigadores-organizadores de la experiencia.

En primer lugar, los pobladores locales participantes de los talleres, tuvieron un rol protagónico en la decisión de los aspectos fundamentales del proceso de capacitación. Al respecto, hubo tres momentos interesantes que dan luces sobre esta participación. Un primer momento se dio durante una reunión preliminar de presentación del proyecto a los miembros del Comité de Gestión del área, y consistió en transferir la responsabilidad de la temática de la capacitación a los pobladores locales. En esa ocasión, ante la pregunta de si querían "optimizar" los recursos y enfocarlos directamente a temas priorizados por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) o si querían tener un primer taller para aprender de otras opciones existentes. La decisión de la población local fue que querían conocer las opciones, aún sabiendo que eso podría implicar perder un taller de capacitación. En un segundo momento, durante este taller, se observó que hubieron algunos temas que captaron la atención de prácticamente todos los participantes durante la sesión de paneles, pero que finalmente no se priorizaron. Esto fue particularmente notorio en el tema de proyectos vinculados a la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación evitada (REDD). En un tercer momento, al discutir durante la actividad los temas a priorizar, surgió un debate interesante entre los participantes que vivían en la zona del entorno inmediato al Santuario y los que venían de zonas más urbanas. Para los participantes de las áreas rurales, la zonificación no era un tema tan importante como la agroforestería o cualquiera de los otros temas priorizados, mientras que para los participantes que venían de zonas más urbanas era un tema clave. En estos tres casos se reflejó el interés y la capacidad de los pobladores locales de tomar decisiones, y su interés en hacerlo en función de sus intereses, justificaciones, desde su perspectiva y con la información que ellos recogieron, aprendieron y discernieron.

En segundo lugar, los instructores responsables de cada panel asumieron el rol de dar y explicar toda la información de las variables de cada opción presentada, pero también sus retos. La apertura de la explicación del tema REDD llevó finalmente a que los participantes no lo consideraran como una opción tan viable, al punto que no quedó siquiera reflejado entre las opciones representadas en los mapas grupales. El vínculo establecido con actores directos de cada proyecto fue provechoso, pues según indicaron los instructores hubo una apertura para poder recibir consultas posteriores por correo electrónico, estableciéndose así una red de soporte para futuros proyectos (por ejemplo, el Proyecto de Alternativas Económicamente Sostenibles -PAES).

Y en tercer lugar, los representantes de la universidad asumieron el rol de conexión entre las iniciativas locales y las globales, facilitando el flujo de información. Desde la universidad, y dado su propio rol de generación de investigación, se puede tener una perspectiva más amplia de lo que está ocurriendo en diversas partes del país y del mundo, y por ende, se pueden generar puentes que conecten las experiencias globales con el conocimiento local. No obstante, para que ello funcione adecuadamente, la universidad tiene que aceptar el rol protagónico de los pobladores, que con su conocimiento tradicional y su experiencia local son los principales tomadores de decisiones. Los centros de investigación y desarrollo (por ejemplo las ONGs) constituyen los puntos de apoyo para interpretar adecuadamente la forma de operativizar los procesos observados, gracias a su trabajo día a día con comunidades y su búsqueda por convertir ideas y tecnologías en aplicaciones concretas que generen bienestar.

Lecciones aprendidas

Al cambiar la asignación de los roles, se aprecia que esta nueva asignación permite darle más objetividad al proceso de toma de decisiones. La difusión de varias opciones por parte de los actores externos, promovida en este caso desde la universidad, y la discusión de la población contrastando esa situación con su experiencia, permite un proceso consensuado, discutido e informado. Hay que tener presente que siempre existe el riesgo que una institución que promueve una forma de manejo de los recursos, o de desarrollo en general, crea que su forma de manejo es la mejor, perdiendo objetividad. Esto puede dar pie a proyectos que son aceptados por los pobladores locales no por convicción, sino porque es el único proyecto que llega a la zona. La presentación de una cartera de opciones da la posibilidad real a los pobladores de evaluar y ponderar las mismas, permite ver contrastes y matices más fácilmente, siempre y cuando los promotores de las distintas ideas participen del proceso con total transparencia.

Otra lección aprendida del proceso fue dejar de pensar en talleres puntuales y pasar a pensar en estrategias de capacitación como parte de procesos de desarrollo local. El cambio de perspectiva fue fundamental, y ha ayudado a consolidar procesos de más largo plazo. Permitió enfocar recursos para buscar otros actores con los cuales trabajar, generar alianzas y encontrar un público más preparado y motivado, donde los conocimientos puedan tener un efecto multiplicador. El interés de las personas por lo aprendido ha quedado sentado en las hojas de evaluación del taller, y quedará para evaluaciones futuras del proyecto PAES (Proyecto de Alternativas Económicamente Sostenibles), junto con monitorear cuántas de estas recomendaciones fueron finalmente implementadas. La perspectiva de articular estrategias de capacitación ha permitido también apalancar recursos en términos de tiempo, horas de trabajo, dedicación y presencia para apoyar a las personas que viven en el entorno del Santuario.

Ciertamente, queda pendiente una evaluación posterior vinculada a cuántos pobladores han podido estructurar su propia estrategia de aprendizaje. También queda por evaluar cuántas personas vinculadas a la universidad (directa o indirectamente) se involucran en su quehacer a través de proyectos de investigación o tesis. Por lo pronto, desde el punto de vista de alumnos que acompañaron el proceso, se ha logrado un acercamiento a la problemática real del manejo de un área protegida. Falta convertir esta zona en un laboratorio real in situ, en el que se generen preguntas y temas de investigación que permitan ahondar en la información necesaria para el manejo y para el desarrollo científico-académico, fundamento de un manejo adaptativo del área.

Desde el punto de vista del área natural, la participación activa de las personas del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) ha ayudado a capacitar y vincular a los actores locales con un grupo de investigación, que puede proveer información para el manejo del área. También permite detectar posibles guardaparques voluntarios y fomentar iniciativas locales de buenas prácticas en conservación y manejo en el área. Además, parece fundamental que el área natural protegida busque espacios para difundir opciones de desarrollo viables y compatibles con el área, de tal forma que la misma área no sólo comunique lo que no se puede hacer en la zona, sino que se comprometa activamente a buscar y transmitir formas de gestión y manejo del territorio que puedan ser útiles para las comunidades en su entorno.

Por último, esta experiencia parte con valorar la participación como pieza clave para formular una estrategia de capacitación, que entregue la información base para fortalecer un proceso de desarrollo sostenible local, usando el conocimiento de las opciones que el mundo ofrece a esa localidad, estrechamente articulada a su espacio natural. Es necesario, por tanto, capacitar para fomentar la participación y dejar de lado la enorme asimetría en la distribución de la información, así como, para decidir de forma conjunta los elementos a capacitar. Por ello, esta estrategia de capacitación por aproximaciones sucesivas, donde en un primer momento se dan brochazos generales en relación a los nuevos temas y, posteriormente, se proporciona información en más detalle, parece que ha dado buenos resultados que deben ser evaluados a posteriori en una perspectiva más amplia, con más casos y durante más tiempo. Se estima que estrategias como esta son la base para la construcción de una mejor relación con las comunidades locales y, a su vez, de estas con su entorno. Además, sirven para articular las necesidades y expectativas de comunidades aledañas contribuyendo a la efectividad del manejo en el área protegida.

Bibliografía citada

Alessa, L., Bennet, S.M. y Kliskey, A.D. 2003. Effects of knowledge, personal attribution and perception of ecosystem health on depreciative behaviors in the intertidal zone of Pacific Rim National Park and Reserve. Journal of Environmental Management 68: 207-218.

Brown, G., Smith, C., Alessa, L. y Kliskey, A. 2004. A comparison of perceptions of biological value with scientific assessment of biological importance. Applied Geography 24: 161-180.

Bunch, R. 1985. Two Ears of Corn: A Guide to People-Centered Agricultural Improvement. World Neighbours. Oklahoma City. USA.

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Chambers, R. 1983. Rural Development; Putting the Last First. Logman, London.

Czerwenka, J. y Gudynas, E. 2001. Las múltiples caras de la participación social en las áreas protegidas. Fundamentos de Conservación Biológica. Perspectivas latinoamericanas. En: Primack, R. Rozzi, R., Feinsinger, P., Dirzo, R. y Massardo, F. Fondo de Cultura Económica: 509-510. México.

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Evans K., de Jong W., Cronkleton, P., Sheil, D., Lynam, T., Kusumanto, T. y Colfer, C.J.P. 2006. Guide to Participatory Tools for Forest Communities. Center for International Forestry Research (CIFOR). Bogor, Indonesia.

Fernández-Giménez, M.E., Ballard, H.L. y Sturtevan, V.E. 2008. Adaptative management and social learning in collaborative and community-based monitoring: a study of five community based forestry organizations in the western USA. Ecology and Society 13(2):4 (en línea).

Holt-Giménez E. 2006. Campesino a Campesino: Voices from Latin America's Farmer Movement for sustainable Agriculture. Food First Books, Oakland, CA. USA.

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Kerstan B. 1995. Gender-Sensitive Participatory Approaches in Technical Co-operation. Trainer's Manual for Local Experts. Bandung, Eschborn, Germany.

La Torre-Cuadros M.A., Arnillas M.C., Arellano G.M.A. 2012. Fortalecimiento de capacidades para la gestión del Santuario Nacional Pampa Hermosa: Construyendo las bases para un manejo adaptativo para el desarrollo local. Memoria del proyecto. ICRAF Working Paper N° 141. World Agroforestry Centre (ICRAF) y Center for Biodiversity and Conservation (CBC) at the American Museum of Natural History, New York. Lima, Perú. http://dx.doi.org/10.5716/WP12005.pdf

Murphree, M.W. 1996. "Ex Africa semper aliquid novi?" Considerations in Linking Environmental Scholarship, Policy and Practice. Pan African Symposium on the Sustainable Use of Natural Resources and Community Participation. IUCN and IFRA. Harare, Zimbabwe.

SERNANP. 2010. Diagnóstico integrado. Consultoría sobre Elaboración del Plan Maestro del Santuario Nacional Pampa Hermosa. Proyecto: "Conservación de la diversidad biológica de las áreas naturales protegidas para la mitigación y adaptación al cambio climático". PRFNP-C-CON-007-2010-MACC II. SERNANP. Lima Perú. 220 p.

Sheil, D., Puri, R.K., Basuki, I., van Heist M., Wan, M., Liswanti, N., Rukmiyati, Sardjono, M.A., Samsoedin, I., Sidiyasa, K.D., Chrisandini, Permana, E., Angi, E.M., Gatzweiler, F., Johnson, B. y Wijaya, A. 2004. Explorando la biodiversidad, el medio ambiente y las perspectivas de los pobladores en áreas boscosas: métodos para la valoración multidisciplinaria del paisaje. Center for International Forestry Research (CIFOR). Bogor, Indonesia, 91 p.

Taylor, L.P., Cronkleton, P., Barry, D., Stone-Jovicich, S. y Schmink, M. 2008. Si lo vieras con mis ojos: Investigación colaborativa y cooperación con comunidades administradoras de bosques en Centroamérica. CIFOR. Bogor, Indonesia. 47 p.

Toledo, V.M. y Barrera-Bassols, N. 2008. La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Icaria Editorial S.A. Barcelona, España. 232 p.

Venter A. y Breen C. 1998. Partnership Forum Framework: Participative Framework for Protected Area Outreach. Environmental Management 22: 803-815.

Anexo. Descripción de la dinámica de decisión

Feria de alternativas
ObjetivoConocer un conjunto diverso de experiencias de manejo de la biodiversidad que sirvan al poblador local como referente al plantear el futuro de su localidad.
MaterialesImpresiones de paneles sugerido en formato A0 (841 × 1189 mm), pabilo, ganchos de ropa, cordeles, clavos, pegamento, cinta adhesiva, cuadrado de cartulina, plumón grueso de color, tijera.
DesarrolloSe hará una impresión de paneles (póster) que posea el siguiente índice:
1. Nombre del proyecto o experiencia (estudio de caso).
2. Concepto del tema. Importancia del tema, y contexto global si aplica o si es necesario.
3. ¿Cuándo y dónde se dio la experiencia? Indicar fecha, lugar, tipo de ecosistema y otra información que ayude a los participantes a contextualizar la información.
4. Describa las principales fases del proyecto: cuánto demoró cada una, cuáles fueron los actores involucrados, principales costos, otra información que considere útil.
5. ¿Cuáles considera que fueron las condiciones necesarias que se dieron en la localidad que garantizaron el éxito del proyecto? (por ejemplo, actores clave).
6. ¿Qué beneficios ha obtenido la población? ¿qué beneficios se espera poder obtener?
7. ¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas de esta experiencia?
8. ¿Qué instituciones apoyan estas iniciativas? (De preferencia incluir la información de contacto).
ObservaciónSe deberá contar con al menos dos horas para un número aproximado de 10-12 paneles ligados a la dinámica de semáforos. Colocar los paneles de tal manera que exista un espacio adecuado para que se movilicen los participantes y hagan sus anotaciones. Proporcionar un banco o silla al instructor por si lo requiere. Durante el período de la presentación los instructores estarán cerca de los paneles para discutir y conversar con los participantes que lo requieran, por lo que se recomienda reducir al mínimo posible los textos. En este sentido, los paneles son una invitación para que los participantes del taller se sientan atraídos por el tema y estén interesados en conversar personalmente con el instructor. Asimismo, siempre es una buena práctica documentar los paneles con fotos, mapas, dibujos y otra información gráfica.
Esta dinámica va acompañada de una presentación previa a manera de pastillas de cada alternativa realizada por un miembro del equipo antes de realizar el recorrido por los paneles.
NotaEnviar la dinámica con la invitación al instructor y solicitar un formato en A4 diseñado con fotos, imágenes o diagramas para retroalimentación con las siguientes características: Título: 18ptos, márgenes: 0,5cm, tipo de letra, subtítulos: Arial o similar 13ptos. Tipo de letra textos: Arial o similar 8ptos. Recuadros de no más de 200 palabras. No más de cuatro recuadros. Preguntar al instructor si necesita apoyo para su impresión.
Semáforo
ObjetivoIdentificar con un color de señal de semáforo la factibilidad o no de una alternativa de manejo compatible con la realidad del lugar, percepción local y situación del Santuario Nacional Pampa Hermosa (SNPH).
MaterialesImpresiones de semáforos en blanco y negro, dos semáforos de cartulina con sus luces de color rojo, ámbar (para los efectos del taller amarillo) y verde en papel lustre. Pegamento, cinta adhesiva, colores o plumones, lápiz o lapicero para anotaciones de los participantes.
DesarrolloCon el uso del semáforo de cartulina se dará explicación de qué representa cada color.
Rojo: Aspectos que hacen inviable dicha opción en el entorno del SNPH.
Verde: Aspectos que hacen viable la opción en el entorno del SNPH.
Ámbar: Espacios de duda… En qué temas se necesita más información para decidir si es viable o no, o para implementarlo.
NotaEsta dinámica está ligada al recorrido de lectura de paneles con las alternativas mientras los instructores van hablando del mismo (feria de alternativas) y al mapa de alternativas donde con sus respectivos semáforos verán en cual lugar podrán implementarlo.
Mapeo de alternativas
ObjetivoIdentificar estrategias de manejo de recursos que aporten a la visión de desarrollo local considerando el contexto.
MaterialesImpresiones de mapas del SNPH en A0 con ubicación de los principales lugares (nombre de la comunidad o anexo), ríos (no recargar el mapa, colocar sitios referenciales), plumones o colores, papelote y cinta adhesiva.
DesarrolloSeparados en grupos por afinidad, comunidad o interés de implementar una o más alternativas. A cada grupo se le dará un mapa del SNPH y de su entorno. Cada grupo debe identificar lugares donde crean que las distintas opciones presentadas en los paneles (u otras) sean viables o importantes.
Para cada opción identificada como óptima en cada lugar se le debe completar un semáforo a modo de síntesis con lo aportado por todos los participantes del grupo: por qué sí (verde), por qué no (rojo) y espacios de duda (ámbar).
Los semáforos armados para cada localidad se presentarán en un papelote a la plenaria.
NotaSe debe disponer de al menos una hora para esta dinámica.
Disponer de sillas y mesas.