Autor
  • Guillermo Martín, Mariano Altamira y Javier Digregorio
    Dirección de Aprovechamiento de Recursos.
    Administración de Parques Nacionales, Argentina
    gmartin@apn.gov.ar

 
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IMPACTO ECONÓMICO Y SOCIAL DE LAS PRESTACIONES TURÍSTICAS DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS

INTRODUCCIÓN

Los servicios turísticos permiten atender a los visitantes y a la vez atraer y capturar recursos financieros que pueden ayudar a las sociedades y a los entes que administran los recursos naturales a resolver sus necesidades. En los últimos años, la información acumulada permite interpretar mejor cómo se desenvuelven las actividades turísticas vinculadas a las áreas protegidas y cuáles son sus efectos económicos y sociales. Aunque desde la creación de los grandes sistemas de áreas protegidas siempre hubo una expectativa de progreso (Bustillo, 1999) asociada al turismo y en Argentina ciudades como Bariloche y Puerto Iguazú, entre otras, crecieron a la par de las políticas conservacionistas, sólo recientemente existe inquietud por ampliar los conocimientos en la materia.

El sistema nacional de áreas protegidas de Argentina, que administra la Administración de Parques Nacionales, da pie a interesantes estudios de caso. Se constituye con 38 unidades con más de 3,97 millones de hectáreas bajo jurisdicción de la Ley Nº 22 351. Representa el 1,42% de la superficie continental del país.

En el año 2010 llegaron al país 5 300 000 visitantes extranjeros según el Ministerio de Turismo y la Organización Mundial del Turismo, lo que ubica al país en el número 44º del ranking de arribos mundial y 1º en Sudamérica. Esto produjo un ingreso estimado en 4 930 millones USD en divisas por turismo receptivo. Ese año se registraron aproximadamente 3 096 011 millones de visitantes en los accesos a las áreas protegidas, de los cuales el 33 % fue de origen extranjero (1 026 785) y el 67 % nacional (2 069 226).

De esta forma, casi una quinta parte de los extranjeros arribados a Argentina (un 19,57 %) visitó las áreas protegidas, siendo probablemente el principal motivo de su viaje, o una parte esencial del mismo.

El registro oficial de visitantes a las áreas protegidas (argentinos mas extranjeros) y su proyección para el período 2011-2020, elaborada por los autores y adoptada por el Plan Federal del Ministerio de Turismo (MINTUR, 2011), se expone en la Figura 1. 

Figura 1. Visitantes registrados y proyección 2011 (elaboración propia)
Figura 1. Visitantes registrados y proyección 2011 (elaboración propia)
 

Como se observa, para el año 2020 se espera recibir más de cinco millones de visitantes en las áreas protegidas, es decir un 65% más que en el año base (2010).

En el contexto internacional, si bien los años 2009 y 2010 muestran altibajos, el crecimiento del turismo en el mundo promete rondar durante el presente año 2011, según la Organización Mundial del Turismo, en el 5,5%. Por ende, la participación del sector en el Producto Bruto Interno de los países viene creciendo más que otras actividades. En Argentina, el sector significaría un 7,7% del Producto Bruto Interno, según la Cámara Argentina del Turismo, con  potencial para alcanzar el 10%, acercándose a la media mundial.

Con el auge del turismo extranjero, sucedido tras la crisis local del año 2002, las áreas protegidas de Argentina pasaron a ser firmes generadoras de actividad económica. Para calcular la actividad económica inducida por las áreas protegidas se pueden seguir varias  metodologías aproximativas. Según cifras oficiales del Informe Nacional preparado para el Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales (APN, 2007), ésta superaría los 640 millones de USD anuales. Este valor se alcanza multiplicando la cantidad de visitantes ingresados (segmentando nacionales y extranjeros) por la duración de las estadías y por los gastos promedio relevados. Cabe aclarar que el método subestima gastos que los turistas no suelen reconocer al ser encuestados[1]. Con idéntica metodología, para el año 2010, el impacto económico directo calculado se estima en unos 900 millones de USD.

Desde el punto de vista social, un sistema de áreas protegidas genera empleo. La Administración de Parques Nacionales aporta 1 500 empleos directos, a los que habría que agregar no menos de 20 000 empleos adicionales, contabilizando los guías registrados (2 883), concesionarios (43) y permisionarios (580), sus empleados y proveedores de servicios. A esta cifra habría que sumar los empleos vinculados al alojamiento y gastronomía situados en las ciudades dedicadas a la recepción turística local (fuera de las áreas protegidas) y al transporte. 

Figura 2. La concesión de Puerto Blest en el Parque Nacional Nahuel Huapi incluye navegación, transporte terrestre, caminatas, gastronomía y alojamiento
Figura 2. La concesión de Puerto Blest en el Parque Nacional Nahuel Huapi incluye navegación, transporte terrestre, caminatas, gastronomía y alojamiento
 

No todas las áreas protegidas proveen idénticas posibilidades de desarrollo turístico y captación de fondos. Dentro del sistema nacional argentino sólo doce áreas protegidas proveen recursos a través del cobro de derechos de acceso y de ellas cinco concentran casi un 94% del total de las recaudaciones. Por otro lado, sólo en 17 unidades del sistema se han otorgado habilitaciones comerciales vigentes (concesiones o permisos) y de ellas sólo cinco áreas protegidas aportan casi en un 91% de las recaudaciones originadas.

TURISMO Y RECAUDACIONES EN EL SISTEMA

En el Cuadro 1 se pueden ver las recaudaciones anuales de la Administración de Parques Nacionales del período 2005-2010. Se integran mayoritariamente el cobro de derechos de acceso, cánones por concesión, derechos por habilitaciones comerciales, tasas y aforos[2]. La mayoría de los cánones de concesión son estipulados actualmente como porcentajes de la facturación comercial, lo que tiende a aportar montos crecientes vinculados al incremento del turismo.  

Fuente: Elaboración propia según datos de Administración de Parques Nacionales
Fuente: Elaboración propia según datos de Administración de Parques Nacionales
 
Figura 3. Evolución de las recaudaciones (elaboración propia)
Figura 3. Evolución de las recaudaciones (elaboración propia)

Las recaudaciones totales por área protegida, según origen, se describen en el Cuadro 2, contrastando los años 2007 y 2010.

Fuente: Elaboración según datos de APN.
Fuente: Elaboración según datos de APN.

El incremento en el período fue de un 71,7%. Contribuye notablemente la incidencia recaudatoria de las áreas protegidas con grandes atractivos del sistema.

Según se aprecia en el Cuadro 3, las recaudaciones se hallan concentradas en cinco áreas protegidas (la administración de Nahuel Huapi incluye Arrayanes). 

Fuente: Elaboración propia.
Fuente: Elaboración propia.

Se cobra el acceso en doce áreas protegidas, a través de veinte portadas diferentes. El área protegida con más sitios de cobro[5] es Nahuel Huapi (en conjunto con Arrayanes), con cinco. Muchas de las áreas protegidas que hoy no generan ingresos significativos poseen alto potencial para el futuro, como Predelta, Quebrada del Condorito, Sierra de las Quijadas, El Palmar, Monte León, El Rey y Los Cardones, entre otros. Otras áreas protegidas como Lanín recaudan muy por debajo de su potencial.

CÓMO INCIDEN LOS INGRESOS DIRECTOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DEL SISTEMA

Durante el año 2010 ingresaron por derechos de acceso a la Administración de Parques Nacionales 9 740 045 USD, mientras que por otros ingresos propios (cánones y derechos recibidos por concesiones y permisos) ingresaron 4 264 696 USD. Su suma aporta 14 004 742 USD y representa el 32% de la disponibilidad financiera de la Administración de Parques Nacionales.

La distribución general de los recursos con los que se financia la Administración de Parques Nacionales, según su origen, se muestra en la Figura 4.

Figura 4. Distribución general de los recursos con los que se financia la Administración de Parques Nacionales, según su origen,
Figura 4. Distribución general de los recursos con los que se financia la Administración de Parques Nacionales, según su origen,

El presupuesto 2010 se constituyó sumando aportes del Tesoro (68%) y recaudaciones propias (32% restante).  Los ingresos se presupuestan como metas a ser cumplidas año a año. Las recaudaciones (32%) provienen de la venta de boletos de acceso (un 70%) y de cánones y derechos (un 30%). Estos ingresos se aplican a financiar íntegramente los gastos en bienes de consumo y servicios no personales del sistema.

El Tesoro Nacional obtiene sus recursos de los impuestos y demás fuentes del Estado Nacional y se aplican al pago de sueldos e inversiones. Pero una porción del aporte proviene de  donaciones (GEF) y préstamos (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento - BIRF, Banco Interamericano de Desarrollo - BID) externos al Estado.

En la experiencia argentina, la proporcionalidad se ha mantenido aproximadamente constante, de modo que más recaudación se ha traducido en más asignación[6]

CÓMO SE MOVILIZAN RECURSOS Y SE FORTALECE EL SISTEMA DESDE EL TURISMO

Los ingresos directos no son la única fuente útil. Las inversiones y contraprestaciones de los prestadores de servicios también cuentan. Además contratan personal y producen gastos. De las inversiones, una parte se incorpora al Estado (por ejemplo edificios, mejoras permanentes), en tanto otras quedan en propiedad de los particulares (por ejemplo equipamientos tales como vehículos, instalaciones móviles, sistemas de comunicación). Las contraprestaciones son exigencias específicas complementarias para el desarrollo comercial del servicio, o necesarias para el Estado en el entorno del servicio del prestador[7],

La movilización de bienes que introducen puede alcanzar grandes dimensiones. Para ejemplificar, en el sistema de áreas protegidas de Argentina prestan servicios turísticos unas treinta y seis embarcaciones de entre 80 y 300 pasajeros, dos servicios turísticos de transporte ferroviario (Parque Nacional Tierra del Fuego y Parque Nacional Iguazú), y miles de vehículos comerciales. El costo de reposición de todos estos medios de transporte supera los 100 millones de USD, con plazo de reemplazo para los barcos de veinte años y para vehículos terrestres de diez, aproximadamente.

En carácter de inversiones o contraprestaciones, los prestadores aportan viviendas para guardaparques, muelles, caminos, puertos, escalinatas, pasarelas, comedores, hosterías, sanitarios, mantenimiento, atención al público, folletos, entre otros. Son exigidas en proporción a la rentabilidad de las explotaciones. Como estas exigencias no se tasan[8], no hay una cifra ilustrativa oficial.

Algunos ejemplos son ilustrativos. El concesionario del Parque Nacional Talampaya, declara haber invertido alrededor de 1,5 millones USD en los últimos cinco años. El de Puerto Pañuelo (Parque Nacional Nahuel Huapi) deberá invertir alrededor de 6 millones USD en los próximos cuatro años para el desarrollo de instalaciones portuarias. En una nueva licitación en curso, para brindar servicios precisamente desde Puerto Pañuelo a Puerto Blest y al Paso Internacional  Pérez Rosales, se exigen inversiones en barcos y mejoras edilicias por unos 6 millones USD durante los próximos cuatro años.   

Inversiones y contraprestaciones son costos evitados, es decir gastos que el Estado debería hacer, pero que pagan los emprendedores en función de la rentabilidad que les aporta su negocio dentro de un área protegida y que prevén en sus ofertas e iniciativas. 

Como ejemplo de lo que se puede generar desde un área protegida, según un estudio reciente (Altamira, 2009) la movilización económica del Parque Nacional Iguazú fue en el 2007 de 156 977 209 USD, calculado en base a los gastos turísticos de sus visitantes. Considerando esto con el presupuesto del Parque, por cada unidad que el Estado gastó allí ese año, se generaron 126. Pocos rubros pueden devolver semejante proporción, si los hay.            

No todas las áreas protegidas pueden atraer los mismos flujos de visitación, pero muchas de ellas pueden comenzar a desarrollar planificadamente su oferta turística, porque crece la demanda de esos servicios tanto a nivel nacional como Internacional.

Un indicador ilustrativo es el ingreso que se obtiene por visitante al sistema. En el último quinquenio el aumento de los ingresos por visitante es notorio, a causa de haberse aplicado políticas apropiadas e internalizarse las mismas entre el personal. Según el Cuadro 4, en sólo cinco años la recaudación per cápita pasó de 3,02 USD a 4,52 USD, creciendo un 49,66%. Existe un amplio potencial de crecimiento, sobre todo ante la renovación de viejas concesiones y sin que esto sea un techo  límite.

VISITANTES, GUÍAS, PRESTADORES, PRESTACIONES[9] DE SERVICIOS Y EMPLEO

Los flujos de visitantes que responden a los atractivos naturales y culturales situados dentro del sistema de áreas protegidas promueven cada vez más actividad. La cantidad de prestadores y de guías crece en función de la cantidad de visitantes. Al año 2010 figuran habilitados 623 prestadores y 2 883 guías en el sistema. En el Cuadro 5 se muestra la evolución en el último quinquenio y una serie de indicadores seleccionados. La Figura 5 muestra la evolución del número de visitantes y prestadores

Figura 5. Evolución del número de visitantes y prestadores (elaboración propia).
Figura 5. Evolución del número de visitantes y prestadores (elaboración propia).

La cantidad de guías viene creciendo a un ritmo algo superior a la de los visitantes, seguramente hasta su futura estabilización. Esto se explica porque ante el nuevo fenómeno turístico, para asegurar la calidad en los servicios, la Administración de Parques Nacionales exigió habilitar sólo titulados en carreras terciarias y universitarias[10], por lo que se crearon nuevas instituciones de enseñanza. Por otro lado los guías no necesitan darse de alta o baja en los registros según las fluctuaciones de la actividad.

La cantidad de prestadores responde ajustadamente al número de visitantes. En la Figura 5 se comprueba la relación estricta entre las variables, al punto de poder considerarse como una “regla del turismo en las áreas protegidas”, que permite predecir el comportamiento futuro de las actividades comerciales turísticas dentro del sistema, donde  la cantidad de visitantes predice el número de prestadores. Inclusive, los desfasajes son corregidos en el tiempo, atendiendo a la evolución de las expectativas sociales.

Este indicador, por disponerse de registros más prolongados, facilita la verificación del ajuste entre la oferta (prestadores) y la demanda (visitantes). Todo esto dentro de un modelo en donde sólo se apela a concentrar servicios cuando no hay otras opciones.

La cantidad de prestaciones[11] se ve directamente influida por la visitación, manteniéndose casi constante el promedio de prestaciones por prestador. El indicador es muy sensible a la demanda.

Para definir el empleo que proveen las áreas protegidas aún no existen estudios disponibles. En el Cuadro 6 se muestra la cantidad de camas de alojamiento hotelero de cualquier categoría en las principales urbes vinculadas a la oferta de las áreas protegidas, en dos años de referencia. La variación detectada es notable.

Fuente: Secretarías de Turismo locales y elaboración propia
Fuente: Secretarías de Turismo locales y elaboración propia

Guías, prestadores habilitados en la jurisdicción, actividades, camas disponibles y otros, son indicadores de empleo. Aunque no se dispone de datos de empleo local, los indicadores evidencian un crecimiento que acompaña a la demanda.

Semejante comportamiento supone ciertos criterios constantes. Ha habido una selección de  prestaciones dentro de las dimensiones mínimas indispensables, evitando en lo posible los excesos monopólicos, pero sin caer en una fragmentación extrema e insostenible económicamente. El modelo de desarrollo históricamente adoptado, ha considerado la dimensión de las empresas, el apoyo a micro-emprendimientos, la capacitación y la combinación apropiada de actividades, como factor motivador de éxitos o fracasos.

La creación de nuevas y múltiples prestaciones bajo iniciativa privada, como alternativa imbricada con los planes de desarrollo del Estado, genera empleos con mucha menos inversión y mayor calidad que la de otros segmentos de la economía nacional. Cuando las áreas protegidas del sistema poseen potencial turístico, éste es una de las opciones de desarrollo local, en tanto se prioricen cuidadosamente los objetivos y condiciones vinculadas a su conservación. 

FUENTES DE RECAUDACIÓN Y FINANCIAMIENTO DEL SISTEMA POR ACTIVIDADES TURÍSTICAS

Según Gutman y Davidson (2008) hay más de sesenta fuentes desde las cuales pueden obtenerse recursos con destino a las áreas protegidas. Una amplia bibliografía identifica numerosas opciones para crear y capturar recursos desde el turismo, desde el tradicional cobro de acceso hasta innovadores impuestos a la hotelería de las localidades aledañas beneficiadas.

Además del cobro de acceso y de las actividades de mayor dimensión económica en las áreas protegidas[13], generalmente concesionadas, por las competencias que derivan de la Ley Nº 22 351 (1980) de Argentina, en el tarifario institucional de la Administración de Parques Nacionales figuran los siguientes rubros (elaboración propia):

  • Navegación comercial: se impone a las embarcaciones, además de lo que corresponda por  actividades habilitadas.
  • Amarre y fondeo: por el uso de las instalaciones portuarias (muelles) bajo gestión pública o privada y por ocupación del espacio público.
  • Uso de predio fiscal: por ocupación de espacios de propiedad estatal por usuarios privados.
  • Uso del espacio para prestadores de servicios públicos en sistemas lineales: aplica a empresas que establecen cableados, gasoductos y ductos de todo tipo.
  • Permisos de servicios turísticos: por hoteles, cabañas, bungalows, albergues, refugios de montaña, casas de alquiler temporario, entre otros; comedores, restaurantes y servicios gastronómicos; almacenes, kioscos, proveedurías; alquiler y venta de artículos deportivos y regionales; campamentos y servicios de instituciones civiles, comerciales, religiosas, clubes, colegios, con o sin fines de lucro; venta ambulante; alquiler de caballos, bicicletas, botes, kayak, tablas de surf, wind-surf, equipos subacuáticos, canoas, entre otros; estacionamientos comerciales y estaciones de servicio[14].
  • Fotógrafos, operadores de video y guías.
  • Excursiones terrestres tradicionales y/o transporte no regular de pasajeros[15].
  • Tasa de inscripción de vehículos en el Registro de Transportistas para excursiones.
  • Servicios de cacería, excursiones con bicicletas, trekking, caballos, gomones, excursiones destinadas a la pesca deportiva y/o lacustre.
  • Tasa de mantenimiento de los ecosistemas y del sistema de prevención y lucha contra incendios: aplicado a propiedades privadas.
  • Instalaciones deportivas.
  • Antenas y estructuras para antenas (torres ó mástiles), con fines comerciales.
  • Alojamiento de investigadores en instalaciones disponibles a ese efecto.
  • Edificación: el cinco por mil (5/1000) del valor total de la construcción a ejecutar, calculado a partir de valores de referencia. 
  • Productos y servicios forestales en tierras fiscales y privadas (para especies exóticas y autóctonas).
  • Aforos por extracción de áridos: es un rubro ocasional vinculado a algunas obras.
  • Eventos especiales en propiedad fiscal: organizaciones de prácticas deportivas, cursos, actividades culturales, sociales, publicitarias o de promoción, competitivas o no competitivas.
  • Pesca deportiva: venta de permisos.
  • Caza deportiva[16] y otros rubros vinculados: permiso individual, precintos, costo de los cotos subastados, entre otros. 
  • Actividades fílmicas: cortos publicitarios comerciales y largometrajes.
  • Pastaje: cobro por el uso del recurso vegetal.
  • Rafting

Como se ve, las fuentes recaudatorias vinculadas al turismo, directa o indirectamente, son muy variadas. En el Cuadro 7 se las califica por su importancia actual y potencial (Martín, 2011).

El listado da idea de la cantidad de opciones que se disponen para generar actividad y para obtener beneficios, siempre dentro de los planes de gestión de las áreas protegidas y considerando como prioridad a sus objetivos. De los 26 rubros desagregados, no menos de la mitad pueden aportar en el futuro ingresos altos.

El listado no agota las posibilidades existentes para actividades tan dinámicas como las turísticas. Para poder sostener el incremento recaudatorio, debe atenderse a un sinnúmero de recaudos, ya que no siempre es adecuado intentar obtener fondos desde sitios destinados a la visita pública. La tentación podría ser el arancelamiento generalizado, o la virtual privatización de los espacios naturales, para lograr grandes negocios, ajenos al objeto institucional. Los límites pueden ser sutiles, pero deben ser claramente definidos.

SÍNTESIS FINAL

Las áreas protegidas se han ido transformando en espacios certificados, en donde se concentra la oferta de los ambientes naturales, que a su vez, funcionan como atracción para un público sensibilizado. Asimismo, estas unidades de conservación ofrecen la oportunidad de lograr, a partir de inversiones relativamente reducidas, más retorno social que otras alternativas de inversión.

Los flujos turísticos necesitan infraestructura, alojamiento, energía, comunicaciones, servicios de todo tipo, algunos de estos dentro y la mayoría fuera de las áreas protegidas. Ante la valorización de las áreas protegidas la cadena de interesados en el desarrollo sustentable real crece, sumando aliados particulares y públicos. La dinámica inducida puede ser muy saludable para el desarrollo local, bajo la condición de no apartarse de una dirección sustentable ambientalmente.

El Estado, a través de las áreas protegidas puede ser el gran disparador de procesos virtuosos, inseparables del área incidente. Según el modelo de implementación del uso público, se pueden también orientar las iniciativas para lograr beneficios y transferirlos hacia distintos actores y segmentos sociales. Una explotación sustentable de los negocios y recursos turísticos puede tener una enorme potencialidad para consolidar la economía de las sociedades locales, para financiar a las instituciones que operan los sistemas y para que estas se vinculen activamente con la sociedad.

Esta afirmación podría ser cierta para un sistema de áreas protegidas, aunque no tiene por qué serlo para cada área en particular, porque no todos los recursos a proteger se constituyen necesariamente alrededor de un atractivo turístico.

En cada sistema, las oportunidades deberían aprovecharse cuidadosamente para evitar desvíos en la captura inmediata de beneficios, a fin de lograr la mejora social y el financiamiento y soporte de las organizaciones que los administran. Es un delicado equilibrio, casi de orden moral. 

BIBLIOGRAFÍA

Altamira, M. Martín, G. 2009. Consideraciones sobre el impacto económico generado por el Parque Nacional Iguazú, p. 89-96. En “Parque Nacional Iguazú. Conservación y desarrollo en la Selva Paranaense de Argentina”. Bruno Carpinetti, Mirta Garciarena y Marcelo Almirón, Editores. 302 p.

APN. 2007. Informe nacional sobre las áreas protegidas en la Argentina. II Congreso de Parques Nacionales y otras áreas protegidas. En  http://www.caf.com/attach/9/default/ InformeparaelCongresoArgentina.pdf. 113 p.

Bustillo, F. 1999. El despertar de Bariloche. Editorial Sudamericana.5º edición. Buenos Aires, Argentina.

Gutman, P. and Davidson, S. 2007. A review of innovative international financial mechanisms for biodiversity conservation with a special focus in the international financing of developing countries protected areas. WWF-MPB. En http://www.cbd.int/doc/meetings/pa/ wgpa-02/information/ wgpa-02-inf-08-en.pdf. 63 p.

Martín, G. 2011. Es posible financiar las áreas protegidas. Tesis de Maestría. Posgrado en Gestión Ambiental. Universidad Nacional de la Matanza. Buenos Aires, Argentina. Inédito. 250 p.

MINTUR. 2011. Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable. Ministerio de Turismo. Buenos Aires, Argentina. 299 p.

 

 

NOTAS

[1] Las respuestas sobre gasto diario suelen excluir erogaciones prepagadas en los paquetes turísticos.

[2] El tarifario actual se aprobó por Res. HD Nº 205/2009.

[3] Cotización del BCRA al 31/12/2007: 1 USD = 3,14 $; al 31/12/2008: 1 USD = 3,45 $; al 31/12/2009: 1 USD = 3,80 $; al 31/12/2010 1 USD = 3,97 $.

[4] Incluye ingresos por intereses, reintegros, venta de rezagos, libros, impresos, arrendamientos, áridos, forestales, etc.

[5] Tres en Villa La Angostura, una en Puerto Pañuelo y una en Mascardi.

[6] Entre el 2007 y el 2010, la participación de recaudaciones sobre el total trepó del 30 al 32 %.

[7]  Por ejemplo el mantenimiento de un sanitario público la provisión de un vehículo para el control.

[8] No se lo hace para evitar complejos procesos de certificación de gastos de terceros. Se exige al prestador cumplir un objetivo predeterminado, a su costo.

[9] Prestaciones son las actividades que registra cada uno de los prestadores

[10] Con excepciones para guías de sitio y especializados.

[11] Prestaciones y actividades son tomadas como sinónimos.

[12] Dato del 2003

[13] Especialmente las que se hallan en propiedad fiscal.

[14] En la jurisdicción hay dos: en Villa Mascardi y en Confluencia Traful, ambas en el Parque Nacional Nahuel Huapi.

[15] Representa el grueso del número de habilitaciones turísticas.

[16] Sólo para ciervo colorado y jabalí, especies exóticas.