Extracto de la Declaración de Kari-Oca 2012. Conferencia mundial de los Pueblos Indígenas sobre Río+20 y la Madre Tierra

"Seguiremos uniéndonos como pueblos indígenas y construyendo una solidaridad y alianza fuertes entre nosotros mismos, comunidades locales y verdaderos promotores no-indígenas de nuestros temas. Esta solidaridad avanzará la campaña mundial para los derechos de los pueblos indígenas a su tierra, vida y recursos y el logro de nuestra libre determinación y liberación."

Nosotros, los Pueblos Indígenas de la Madre Tierra reunidos en la sede de Kari-Oca I Sacred Kari-Oka Púku en Río de Janeiro para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, agradecemos a los Pueblos Indígenas de Brasil por darnos la bienvenida a sus territorios. Reafirmamos nuestra responsabilidad para hablar para la protección y del bienestar de la Madre Tierra, la naturaleza y las futuras generaciones de nuestros Pueblos Indígenas y toda la humanidad y la vida.

Reconocemos el significado de esta segunda convocatoria de los Pueblos Indígenas del mundo y reafirmamos la reunión histórica de 1992 de Kari-Oca I, donde los Pueblos Indígenas emitieron la Declaración de Kari-Oca y la Carta de la Tierra de los Pueblos Indígenas. La conferencia de Kari-Oca y la movilización de los Pueblos Indígenas durante la Cumbre de la Tierra, marcó un gran avance del movimiento internacional para los derechos de los Pueblos Indígenas y el papel importante que desempeñamos en la conservación y el desarrollo sostenible. Reafirmamos también la Declaración de Manaos sobre la convocatoria de Kari-Oca 2 como el encuentro internacional de los Pueblos Indígenas en Río+20.

Consideramos que los objetivos de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (UNCSD) Río+20, la "Economía Verde" y su premisa de que el mundo sólo puede "salvar" a la naturaleza por mercantilizar sus capacidades de dar vida y sostener la vida, son una continuación del colonialismo que los Pueblos Indígenas y nuestra Madre Tierra han resistido durante 520 años. La "Economía Verde" se promete erradicar la pobreza, pero en realidad sólo va a favorecer y responder a las empresas multinacionales y el capitalismo. Se trata de una continuación de una economía global basada en los combustibles fósiles, la destrucción del medio ambiente mediante la explotación de la naturaleza a través de las industrias extractivas, tales como la minería, la explotación y producción petrolera, la agricultura intensiva de mono-cultivos y otras inversiones capitalistas.

La relación inseparable entre los seres humanos y la Tierra, inherente para los Pueblos Indígenas, debe ser respetada por el bien de las generaciones futuras y toda la humanidad. Instamos a toda la humanidad a unirse con nosotros para transformar las estructuras sociales, las instituciones y relaciones de poder, que son la base de nuestra pobreza, opresión y explotación.

Debido a la falta de implementación verdadera del desarrollo sostenible, el mundo está en múltiples crisis ecológicas, económicas y climáticas, incluyendo la pérdida de biodiversidad, desertificación, el derretimiento de los glaciares, escasez de alimentos, agua y energía, una recesión económica mundial que se agudiza generando inestabilidad social y crisis de valores. En ese sentido, reconocemos que queda mucho que hacer para que los acuerdos internacionales respondan adecuadamente a los derechos y necesidades de los Pueblos Indígenas. Las contribuciones actuales y potenciales de nuestros pueblos deben ser reconocidas como un desarrollo sostenible y verdadero para nuestras comunidades, que permita que cada uno de nosotros alcancemos el Buen Vivir.

Como pueblos, reafirmamos nuestro derecho a la libre determinación y a poseer, controlar y manejar nuestras tierras y territorios tradicionales, aguas y otros recursos. Nuestras tierras y territorios son la parte medular de nuestra existencia: somos la Tierra y la Tierra es nosotros. Tenemos una relación espiritual y material con nuestras tierras y territorios y están intrínsecamente ligados a nuestra supervivencia y a la preservación y desarrollo de nuestros sistemas de conocimientos y culturas, la conservación y uso sostenible de la biodiversidad y el manejo de ecosistemas.

Invitamos a toda la sociedad civil a proteger y promover nuestros derechos y cosmovisiones y respetar la ley de la naturaleza, nuestras espiritualidades y culturas y nuestros valores de reciprocidad, armonía con la naturaleza, la solidaridad y la colectividad. El cuidar y el compartir, entre otros valores, son cruciales para crear un mundo más justo, equitativo y sostenible. En este contexto, hacemos un llamado por la inclusión de la cultura como el cuarto pilar del desarrollo sostenible.

El reconocimiento jurídico y la protección de los derechos de los Pueblos Indígenas a la tierra, territorios, recursos y los conocimientos tradicionales deberían ser un requisito para el desarrollo y planificación de todos y cada uno de los tipos de adaptación y mitigación al cambio climático, conservación ambiental (incluyendo la creación de "áreas protegidas"), el uso sostenible de la biodiversidad y medidas a combatir la desertificación. En todos los casos, tiene que haber consentimiento libre, previo e informado.

Continuamos dando seguimiento a los compromisos asumidos en la Cumbre de la Tierra tal como se refleja en esta declaración política. Hacemos un llamado a la ONU a comenzar su implementación, y asegurar la participación plena, formal y efectiva de los Pueblos Indígenas en todos los procesos y actividades de la Conferencia de Río+20.

Seguimos habitando y manteniendo los últimos ecosistemas sostenibles y las más altas concentraciones de biodiversidad en el mundo. Podemos contribuir de una manera significativa al desarrollo sostenible, pero creemos que el marco holístico de ecosistemas para el desarrollo se debe promover. Eso incluye la integración del enfoque de derechos humanos, el enfoque de ecosistemas y enfoques culturalmente sensibles y basados en conocimientos.

Caminamos al futuro en las huellas de nuestros antepasados.

Aprobado por aclamación, Aldea de Kari-Oca, en el sagrado Kari-Oca Púku.

Río de Janeiro, Brasil, 18 de junio de 2012