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Europa se interesa por el almacenamiento de CO2 bajo el mar

Una de las prioridades de la Unión Europea respecto al almacenamiento geológico de dióxido de carbono (CO2) es garantizar la seguridad medioambiental. A través del proyecto ECO2 (“Almacenamiento de CO2 bajo el lecho marino: impacto en ecosistemas marinos”), investigadores e industriales europeos tratan de averiguar el impacto a corto y largo plazo que puede generar esta actividad en los ecosistemas marinos.

La Comisión Europea considera que la técnica de captura y almacenamiento de carbono puede ser básica para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar el cambio climático. Varios Estados miembros, así como Noruega, han solicitado almacenar CO2 bajo el lecho marino, pero antes de proceder a dichas tareas es necesario evaluar en profundidad la seguridad de estos emplazamientos. Aquí es donde entra en juego ECO2. Dirigido por el Instituto Leibniz de Ciencias del Mar (IFM-GEOMAR) de la Universidad de Kiel (Alemania), ECO2 cuenta con las capacidades de 27 agentes científicos e industriales de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Polonia, Suecia y Reino Unido.

ECO2 prestará especial atención a la exploración de emplazamientos ya existentes que podrían dedicarse al almacenamiento submarino de carbono en el Mar del Norte (Sleipner) y el Mar de Barents (Snøhvit), en Noruega. También evaluará el campo de petróleo y gas B3 en el Mar Báltico polaco, pues se está considerando la posibilidad de dedicarlo en un futuro a esta actividad.

Igualmente, se tendrán en cuenta las filtraciones naturales del fondo marino con el fin de evaluar el impacto de posibles escapes de CO2 en los ecosistemas y en la seguridad de los propios lugares de almacenamiento. En este sentido también se examinará el potencial económico y las consecuencias legales de escapes desde los sitios de almacenamiento bajo el lecho marino. Expertos en la materia consideran que las emisiones de CO2 de centrales eléctricas e industrias pueden reducirse si se captura y almacena bajo el lecho marino.

El consorcio ECO2, que reúne a geólogos, biólogos, químicos, economistas, sociólogos y juristas, realizará una evaluación de riesgos exhaustiva y elaborará directrices para controlar el almacenamiento de CO2 bajo el lecho marino. Los socios, tras la finalización del proyecto en 2015, elaborarán una guía de mejores prácticas medioambientales para la preparación y la gestión de lugares de almacenamiento.

En último término, el equipo determinará si se emiten gases en los tres emplazamientos seleccionados y cuál podría ser su transporte a través de los distintos estratos del lecho marino y la columna de agua así como cuáles serían las reacciones implicadas.

Los socios obtendrán datos comparativos de filtraciones de CO2 naturales del domo de sal Juist (Alemania), la isla volcánica Jan Mayen (Noruega) y la cuenca de trasarco correspondiente a la fosa de Okinawa (Japón). También probarán instrumentos avanzados para la vigilancia de lugares de almacenamiento sobre el terreno mediante al menos doce expediciones científicas.

El equipo de ECO2 evaluará la posibilidad de que se produzcan escapes y su efecto en organismos y ecosistemas marinos tanto sobre el terreno como en el laboratorio. En este último caso se realizarán ensayos de modelización matemática.

El proyecto ECO2 recibió 10,5 millones de euros mediante la línea presupuestaria «OCEAN» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea. Según los socios, las primeras expediciones tendrán lugar este mismo año 2012.