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Las mariposas monarca promueven una metamorfosis ambiental y social en México

Desde octubre-noviembre y hasta marzo, cada año, unos cien millones de monarcas emprenden un enorme viaje desde el sur de Canadá y Estados Unidos para llegar a la zona central de México, a los bosques de la parte este del estado de Michoacán y de la parte oeste del Estado de México. Ahí se albergan escapando de las heladas y de las lluvias del invierno norteamericano y encuentran las condiciones adecuadas para madurar y aparearse antes de retornar a su hogar. Dichos territorios comprenden lo que ahora constituye la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, 56.259 hectáreas de bosque que hace una década reportaban una alarmante degradación, situación que era una clara amenaza contra la sobrevivencia de la especie. Por eso, el Fondo Mundial para la Naturaleza en México (WWF, por sus siglas en inglés) desarrolló su Programa Mariposa Monarca y trabaja junto al Gobierno Federal de México, el gobierno del Estado de México y organizaciones civiles, y cuenta con el apoyo de la empresa privada.

El Programa Mariposa Monarca es un esfuerzo que se inició el año 2000 con la visión de conservar los bosques para la hibernación de esta mariposa en México. La tarea era compleja ya que los territorios de la Reserva de la Mariposa Monarca no son propiedad del gobierno. Estos pertenecen a unos 100 ejidos (propiedad rural de uso colectivo) y comunidades locales, atacados por la pobreza y el desempleo. Ellos literalmente sobrevivían de su tierra mediante la extracción de hongos, musgos, madera, la cacería y otros recursos naturales. WWF replanteó sus objetivos y decidió que el Programa Mariposa Monarca debía crecer para albergar cuatro objetos de conservación: la protección de zonas de carga de agua (manantiales y subterránea), la conservación de los bosques, la conservación de la mariposa monarca como especie prioritaria y la protección de otras especies y grupos ecológicos.