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Nueva iniciativa protegerá cuencas que brindan agua a 50 millones de personas en América Latina y el Caribe

Líderes empresariales globales, financieros, del desarrollo y de la conservación anunciaron una nueva asociación para proteger recursos hídricos amenazados a lo largo de América Latina y el Caribe. En una ceremonia de lanzamiento, con participación del Embajador de México en Estados Unidos, The Nature Conservancy (TNC), la Fundación de Fomento Económico Mexicano (FEMSA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), se anunció la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, a través de la cual se busca proteger casi tres millones de hectáreas de cuencas de agua en Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, México y otros países.

Los páramos, bosques nublados, selvas tropicales e incluso los desiertos y los bosques secos, nos proveen del agua necesaria para nuestras vidas. Estos ecosistemas capturan, retienen, filtran y suministran vastas cantidades de agua dulce. Además de brindar agua limpia a las personas, estos sitios son el hábitat de una rica diversidad biológica en todo el planeta.

Sin embargo las cuencas enfrentan serias amenazas ocasionadas por la contaminación, el desarrollo y el cambio climático en todo el mundo. Cuando estos recursos naturales se degradan o desaparecen, millones de personas quedan expuestas al riesgo de la enfermedad y el hambre por falta de agua limpia. Las economías también se ven amenazadas cuando sectores, como por ejemplo el de la caña de azúcar o el manufacturero, no pueden producir sus bienes por no contar con una oferta suficiente de agua limpia.

Según la Organización de las Naciones Unidas, más de 77 millones de personas en América Latina no tienen acceso a agua limpia. Los Fondos de Agua ofrecen beneficio a las empresas, las comunidades y la naturaleza. Al invertir en infraestructura verde, como en los bosques o los ríos, las compañías y empresas administradoras del agua ahorran dinero en la construcción de infraestructura gris, como serían los sistemas de filtración. Las comunidades se benefician a través de la generación de ingresos sostenibles y de la oferta de agua limpia, además de que los sistemas naturales se protegen y mantienen como hábitat para la vida silvestre al mismo tiempo que nos proporcionan agua limpia.

Un Fondo de Agua es una forma innovadora de pagar por los servicios que aporta la naturaleza y reinvertir ese dinero en la conservación. Debido a que una cuenca sana minimiza los costos de tratar el agua, los Fondos atraen contribuciones voluntarias de los grandes usuarios del agua cuenca abajo, como los acueductos, las hidroeléctricas o las industrias. Las utilidades de estas inversiones se asignan a preservar las tierras esenciales cuenca arriba que filtran y regulan la oferta de agua, a través de actividades como la reforestación, el ecoturismo y el monitoreo de los flujos de agua. Los Fondos de Agua también ayudan a crear incentivos para que se generen oportunidades económicas verdes que impactan positivamente sobre las comunidades locales, como por ejemplo la ganadería sustentable.

TNC comenzó a trabajar con Fondos de Agua en 2000, cuando se unió a otros socios de los sectores público y privado para crear el primer Fondo de Agua en Quito, Ecuador. El proyecto comenzó con una inversión de apenas 21 000 USD y creció hasta 10 millones de USD en solamente una década. El interés generado por el Fondo —alrededor de 900 000 USD anuales— se invierte exitosamente en acciones de conservación local para proteger la biodiversidad. Hoy existen cinco Fondos en Ecuador que han ayudado a proteger más de medio millón de hectáreas y han beneficiado a más de dos millones de usuarios de agua cuenca abajo. En Colombia y Brasil también se han creado Fondos con resultados igualmente exitosos.

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