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  • UICN. 2010. Boletín Informativo del Programa de Conservación de Bosques de la UICN No. 42. Gland, Suiza. 18 p.
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Boletín Informativo del Programa de Conservación de Bosques de la UICN No. 42

Extraído de la editorial

Cuenta la historia que un profesor de ciencias forestales preguntó a sus alumnos el motivo de su elección de carrera. Le sorprendió que buena parte de las respuestas se reducían al mismo sentir –"¡no hay que hablar con nadie!” Si bien hoy día menos silvicultores pueden sentirse atraídos por este exilio autoimpuesto, parece que tampoco ahora nos sentimos muy a gusto o competentes en la comunicación con un público más amplio. Aun cuando “hablamos” a través de nuestras presentaciones, documentos e informes, nuestros mensajes son rara vez asequibles, y aún menos convincentes, para cualquiera fuera de nuestro círculo inmediato. De hecho, nuestros esfuerzos parecen reforzar la observación de George Bernard Shaw de que “¡El mayor problema en la comunicación es la ilusión de que esta se ha producido!”

Dado que el futuro de los bosques depende mucho más de las acciones de personas ajenas a la silvicultura que de los esfuerzos de los ingenieros forestales, esta falta de comunicación tendrá consecuencias graves Entonces, ¿dónde hemos fallado y qué podemos hacer ahora? Para ser justos con la profesión forestal, la comunicación de cualquier concepto de base científica al público en general enfrenta desafíos particulares, incluyendo la necesidad de plasmar ideas complejas en mensajes claros, libres de jerga y sin caer en palabras huecas. Hemos visto lo difícil que es esto, por ejemplo, en las soluciones rápidas propuestas por los medios para afrontar el cambio climático y la Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación. Las comunicaciones relacionadas con los bosques deben erradicar los conceptos erróneos arraigados tras décadas de mensajes excesivamente simplificados que han surgido porque los ingenieros forestales no han querido o podido hacerse escuchar.

Sin duda, el mensaje pesimista de la deforestación ha calado y ha dejado poco espacio para relatos o debates matizados sobre las economías de los bosques y la gestión forestal sostenible. Tenemos que poner estas historias positivas en la palestra para perfilar un panorama más completo de los bosques y sus valores. Como dijo Baba Dioum “Al final de cuentas, conservaremos solo lo que amamos, amaremos solo lo que entendemos y entenderemos solo lo que nos enseñan”.

Con motivo del Año Internacional de los Bosques y en colaboración editorial con la Comisión de Educación y Comunicación de la UICN, este número de arborvitae hace un examen crítico pero constructivo de la forma en que los valores forestales se comunican al público que desconoce el ámbito forestal. Uno de los temas tratados en varios artículos es la necesidad de reconocer y responder a la conexión emocional de las personas con los bosques. Otro es el poderoso impacto de las fotografías para inspirar a los lectores a obrar en consecuencia con los mensajes escritos. Con esto en mente, le invitamos a replantear su “relación con su audiencia” y mirar las fotos a color en las páginas centrales de este número con el corazón en lugar de la cabeza, para ver qué le dicen.