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GRAIN - Alianza Biodiversidad - Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) - Amigos de la Tierra América Latina y El Caribe ATALC. 2012. Economía verde. El asalto final a los bienes comunes. Girona, Barcelona, España. 114 p.

 
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Economía verde. El asalto final a los bienes comunes

Este libro es un esfuerzo colectivo por entender cuál es el trasfondo de los programas, proyectos, expropiaciones, acaparamientos, especulaciones financieras, que dicen tener una lógica ecologista (verde), cuando nada en la "economía verde" cuestiona o sustituye la economía basada en el extractivismo y los combustibles fósiles, ni sus patrones de consumo y producción industrial. La "economía verde" extiende la expoliación de la gente y el ambiente a nuevos ámbitos, alimentando el mito de que es posible un crecimiento económico infinito. Avanza así la privatización, la invasión y la usurpación de los territorios indígenas y campesinos por todo el planeta.

La humanidad y el planeta estamos sumergidos en una trama de diversas crisis que parecen agravarse o enraizarse cada vez más. La crisis climática se suma a una crisis ambiental más general, y ambas se agravan producto de la crisis económica. Al mismo tiempo, quienes detentan poder para determinar posibles cauces de acción nacional e internacional, parecen incapaces de identificar soluciones reales. Las negociaciones internacionales, que giran en torno a falsas promesas de solución en medio de un ambiente de complacencia y autoengaño, nos recuerda el traje del emperador: tenemos frente a nosotros la evidencia desnuda que las crisis son graves en extremo, pero sólo escuchamos aplausos para un manto de soluciones que no son tales.

A diferencia de lo que ocurría una década atrás, ya nadie puede esgrimir ausencia de evidencia o de conocimiento acerca de la crisis climática y de la crisis ambiental. Fueron miles y miles de organizaciones, activistas y científicos que se dedicaron a invertir todo tipo de esfuerzos para crear conciencia en la sociedad y entre las autoridades. La evidencia científica y práctica es tan abrumadora, que los intentos por ignorarlas se baten en retirada. Por momentos, cuesta hoy recordar que no mucho atrás éramos un mundo en que casi todos los gobiernos y empresarios se negaban a reconocer la crisis climática o, en términos más generales, la crisis ambiental. Mientras el calentamiento y el deterioro seguían y seguían, los gobiernos hacían poco o nada y las empresas querían que se hiciera menos aún. Sin embargo, la conciencia acerca del problema pareció abrirse camino de a poco. Hoy, los llamados a cuidar el planeta surgen de todos los rincones. Nos rodean los ejemplos sobre cómo todos y cada uno debemos hacernos responsables por las crisis y ayudar a solucionarlas.