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World Wide Fund for Nature - WWF. 2012. Planeta Vivo. Informe 2012. Biodiversidad, biocapacidad y propuestas de futuro. WWF Internacional. Gland, Suiza. 160 p.

 
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Planeta Vivo. Informe 2012. Biodiversidad, biocapacidad y propuestas de futuro.

Todos estamos familiarizados con la descarnada variedad de gráficos (emisiones de carbono, deforestación, escasez de agua, sobrepesca) que detallan cómo estamos minando los recursos y la resiliencia de la Tierra. Esta edición 2012 del Informe Planeta Vivo nos dice cómo se acumulan todo estos factores: la presión acumulada a la que estamos sometiendo el planeta y la consecuente disminución de la salud de nuestros bosques, ríos y océanos que hacen posible nuestras vidas.

Estamos viviendo como si tuviéramos un planeta extra a nuestra disposición. Utilizamos un 50 por ciento más de recursos de los que la Tierra puede proveer y, a menos que cambiemos de rumbo, esa cifra crecerá muy rápido: en 2030, incluso dos planetas no serán suficientes.

Aún tenemos una opción. Podemos crear un futuro próspero que proporcione alimento, agua y energía para los nueve o quizás diez mil millones de personas que estarán compartiendo el planeta en 2050.

Podemos producir el alimento que necesitamos sin aumentar la huella de la agricultura, sin destruir más bosques o utilizar más agua o sustancias químicas. Las soluciones deben partir de reducir los residuos, que ahora proceden en gran parte de los alimentos que cultivamos; utilizar mejores semillas y técnicas de cultivo; volver a hacer productivas las tierras degradadas; y cambiar las dietas, sobre todo disminuir el consumo de carne en los países de ingresos altos.

Podemos asegurar que haya suficiente agua para nuestras necesidades y también para conservar la salud de los ríos, lagos y humedales de donde procede. Unas técnicas de regadío más inteligentes y una mejor planificación de los recursos, por ejemplo, nos ayudarán a utilizar el agua de forma más eficiente. Más importante aún, necesitamos establecer regímenes de gestión hídrica que impliquen a una mayor variedad de actores y que manejen las cuencas fluviales como lo que son, sistemas vivos complejos y de gran diversidad.

Podemos satisfacer todas nuestras necesidades energéticas de fuentes como el viento y la luz del sol, que son limpias y abundantes. El primer imperativo es disminuir notablemente la energía que utilizamos, pues aumentar la eficiencia de nuestros edificios, vehículos y fábricas puede reducir a la mitad su uso total. Si ahorramos esa energía, será posible satisfacer todas nuestras necesidades de fuentes renovables, siempre que se priorice la integración de esas tecnologías en la economía y se eliminen los 700 mil millones de dólares de subvenciones que nos mantienen atados al petróleo y al carbón.

Éste año 2012, con la Cumbre Río +20, debiera ser el momento para que los gobiernos preparen un nuevo camino hacia la sostenibilidad. Es también una oportunidad única para que las coaliciones intensifiquen sus compromisos: gobiernos en regiones como la Cuenca del Congo o el Ártico, unidos para gestionar los recursos que comparten; ciudades retándose e inspirándose unas a otras para reducir las emisiones de carbono y crear espacios urbanos más habitables; empresas que son competidoras en el mercado uniendo sus fuerzas para incluir la sostenibilidad en las cadenas de suministro y ofreciendo productos que ayuden a los clientes a utilizar menos recursos; y fondos de pensión y soberanos que inviertan en empleo verde.

Estas soluciones, y otras contempladas dentro de esta edición del Informe Planeta Vivo, muestran que todos necesitamos desempeñar un papel para mantener vivos los alimentos, agua y energía para todos y los vibrantes ecosistemas que mantienen la vida en la Tierra.