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Dudley, N., Stolton, S., Belokurov, A., Krueger, L., Lopoukhine, N., MacKinnon, K., Sandwith, T. y Sekhran, N. (Editores). 2009. Soluciones Naturales: Las áreas protegidas ayudan a las personas a enfrentar el cambio climático. IUCN-WCPA, TNC, PNUD, WCS, El Banco Mundial y WWF, Gland, Suiza, Washington DC y Nueva York, EE.UU.14 p.

 

PRÓLOGO DE LORD NICHOLAS STERN, PRESIDENTE DEL INSTITUTO GRANTHAM DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL MEDIO AMBIENTE, PROFESOR DE LA CÁTEDRA DE ECONOMÍA Y GOBIERNO, ESCUELA DE ECONOMÍA Y CIENCIAS POLÍTICAS DE LONDRES

Las respuestas al cambio climático deben enfocarse ahora en la reducción a las emisiones de gases de efecto invernadero, al menos para contener los impactos fuera de control (“evitar lo inmanejable”) y abordar los impactos que ya se encuentran con nosotros (“manejar lo inevitable”).

Cada vez más, se reconoce que el manejo de los sistemas de áreas silvestres protegidas como sumideros de carbono y recursos para la adaptación es una estrategia eficaz y relativamente rentable. El “Informe Stern sobre la economía del cambio climático” recomendó que los gobiernos desarrollaran políticas para “los bienes públicos sensibles al clima, incluyendo la protección de los recursos, de las costas y una preparación para emergencias”.

Actualmente, las redes de áreas silvestres protegidas ayudan tanto a mitigar los efectos del cambio climático, como a los procesos de adaptación al mismo. Las áreas protegidas almacenan el 15 por ciento del carbono terrestre y brindan servicios ambientales para la reducción de desastres, la provisión de agua y alimentos y la salud pública, todos los cuales facilitan la adaptación comunitaria. Muchos ecosistemas manejados naturalmente pueden ayudar a reducir los impactos del cambio climático. Las áreas protegidas tienen ventajas sobre otros enfoques de administración de ecosistemas naturales en términos legales y de transparencia gubernamental, capacidad y efectividad. En muchos casos, la protección es la única manera de mantener secuestrado el carbono y los sistemas del ecosistema trabajando de manera fluida.

Sin la inversión hecha en los sistemas de áreas silvestres protegidas a nivel mundial, la situación podría ser peor. Una inversión creciente a través de una asociación de gobiernos, comunidades, pueblos indígenas, organizaciones no gubernamentales y el sector privado, podría garantizar una mayor protección de estos servicios esenciales. La evidencia sugiere que el trabajo en las áreas silvestres protegidas funciona: incluso desde que este informe fue completado, una nueva revisión del Banco Mundial muestra cómo las áreas silvestres protegidas tropicales, especialmente aquellas conservadas por pueblos indígenas, pierden menos bosques que otros sistemas manejados de forma diferente.

Sin embargo, estos beneficios para el clima, la biodiversidad y la sociedad se pierden o se ignoran a menudo. Este libro articula claramente, por vez primera, cómo las áreas silvestres protegidas contribuyen significativamente a reducir los impactos del cambio climático y qué es lo que necesitarían para contribuir más. En un momento en el que entramos en una escala de negociaciones sin precedentes acerca del clima y la biodiversidad, es importante que estos mensajes lleguen –alto y claro- a los decisores de políticas y que sean traducidos en políticas eficaces y mecanismos de obtención de fondos.